Opinión

Caminar, Manos, Ojos (un mundo)

Myriam Lefkowitz es una artista establecida en París que se dedica al arte performativo. En su proyecto Walk, Hands, Eyes (a city), Lefkowitz explora las relaciones que se forman entre las ciudades y sus habitantes de una manera muy peculiar. En el decurso de una hora, un participante con los ojos cerrados y un guía recorren la ciudad sin decir nada. Poco a poco, empieza a descubrir nuevas sensaciones: ruidos que antes le resultaban imperceptibles, conversaciones de gente al pasar, olores de comercios, el viento en la cara o los propios pasos. Todo se amplifica.

Cuando desconectamos la vista, nuestro cerebro amplifica el resto de sentidos buscando la fuente de información más fiable en cada momento. El resultado es la de una nueva experiencia inmersiva del entorno que muchos participantes califican de transformadora: "Con qué fluidez la mente y el yo se fusionan con el mundo mientras están atrapados en la creación de sentidos". En cierto modo el que pasa fuera de mi yo lo acaba definiendo.

Hoy somos capaces de ver y oír todo lo que pasa en el mundo a cualquier hora y en cualquier lugar. Llámenle extensiones de nuestros sentidos, llámenle Twitter, TikTok, Instagram, Facebook, Telegram y WhatsApp

Las consecuencias de la ley de Moore —aquello que los ordenadores doblan su capacidad cada año—, que recordemos que es una observación empírica, no una ley de la naturaleza, han hecho que las capacidades de nuestros sentidos aumenten también exponencialmente. Habréis oído demasiadas veces aquello de que un mozo de hoy tiene acceso a más información que cualquier presidente de los EE.UU. de anterior a Obama. Esto es, hoy somos capaces de ver y oír todo el que pasa en el mundo a cualquier hora y a cualquier lugar. Llámenle extensiones de nuestros sentidos, llámenle Twitter, TikTok, Instagram, Facebook, Telegram y WhatsApp. Si consideramos los medios como extensiones nuestras hoy, son estos medios los que definen nuestro yo.

Una pista de cómo nuestro yo es creado por nuestros medios la podemos encontrar también en Francia en un experimento periodístico visionario, y en cierto modo muy similar a la obra de la Myriam Lefkowitz. Del 1 al 5 de febrero del 2010, cinco periodistas francófonos (de Canadá, Francia, Suiza y Bélgica) se encerraron en una granja de Sant Cebrià de Rosselló con el objetivo de seguir la actualidad mundial informándose solo vía Twitter y Facebook. Las webs de televisiones, radios y diarios estaban excluidos de su dieta informativa. Piensen que en 2010 muy pocos medios y periodistas tenían Twitter, por lo tanto, las noticias que les llegaban eran principalmente de usuarios anónimos. El experimento, por si queréis buscar referencias, se dijo Huis Clos Sur Le Net (En puerta cerrada en la red).

Las conclusiones son fascinantes y guardan un inquietante parecido formal con la realidad actual. Janic Tremblay, en aquel tiempo en Radio Canada, explicaba al acabar el experimento que en su primera noche se encontró con tuits de un manifestante ruso que había sido encarcelado después de una manifestación en Moscú. Le habían llegado vía un contacto común. En ausencia de otras fuentes de información, la historia de alguien totalmente desconocido, historia que le era imposible verificar, era lo más relevante que había pasado aquel día. Janic comparaba Twitter fon un radar que te ayuda a encontrar historias que te interesan.

Imágenes que antes no veíamos, ruidos que antes los resultaban imperceptibles, conversaciones de gente al pasar, olores de comercios, el viento a la cara o nuestros propios pasos; una nueva experiencia inmersiva

También decía que las redes te pueden desviar de la verdad. En la tercera noche del experimento la twittersfera francesa iba llena de informaciones sobre una fuerte explosión que se había sentido a Lille, en el norte de Francia. Entre las hipótesis se hablaba de una explosión, un incendio e incluso de alguna causa nuclear. Los diarios del día siguiente daban la explicación: un avión militar había roto la barrera del sonido sobrevolando Lille (se tiene que estar ido, también). Nadie consideró esta hipótesis en Twitter, explica Tremblay.

Creo que la próxima performance de la Myriam Lefkowitz podría ser Walk, Hands, Eyes (a world), una performance donde nos invitaría a ver el mundo sin los ojos de las redes y descubrir así nuevas sensaciones en  nuestro círculo más cotidiano: imágenes que antes no veíamos, ruidos que antes los resultaban imperceptibles, conversaciones de passavolants, olores de comercios, el viento a la cara o nuestras propias pasas; una nueva experiencia inmersiva que seguro que resultaría transformadora.