Josep M. Ganyet

Opinión

Periscope? Todos somos Piqué

Parémoslo todo que Piqué ha hecho un Periscope. Resulta que estaba contento por su decisivo gol contra el Sevilla y decidió parar el coche, poner en marcha el móvil y empezar a explicar en el mundo como se sentía utilizando la popular aplicación. Periscope permite de enviar vídeo en directo a nuestros seguidores, que lo pueden ver a la aplicación misma o a cualquier navegador, y a la vez los permite de enviarnos mensajes de texto mientras dura la emisión. Seria como un Twitter pero con vídeos en directo.

Programas de deporte, digitales –como este–, diarios, telediarios, programas de zapping y una infinidad de tuits se han hecho eco. De hecho en un tiempo en que de un tuit se hace una noticia un Periscope podría dar para un documental. Y no es ironía.

Ya sabéis de mi fijación por las caras B de las cosas. A menudo si giramos el vinilo, más allá del éxito de la cara A –hype en moderno normativo– encontramos la joya de la cara B. La cara A de el Periscope de Piqué sería el Periscope en sí mismo y todo el que explica: "Neymar no irá al Madrid, me jugaría una mano" y "No sé si esta noche habrá Waka Waka", titulares perfectos por el Mundo Deportivo y por el Cuore respectivamente, pero miremos la cara B, el que no dice explícitamente pero que está: la metainformació.

Hola? bueno estoy en directo…
Es la primera frase que dice al empezar su Periscope. Piqué hace un directo cuando quiere, no cuando le dice el club, el patrocinador o la Liga. Alguien ha perdido el poder de administrar los tempos de la información –y mucho dinero por el camino– y es el creador quién lo hace. La NFL prohíbe el uso de medios sociales a los jugadores hasta 90 minutos antes de los partidos y la NBA no permite el uso durante el partido y hasta 45 minutos después de haber atendido a todos los medios.

No tengo ni puta idea de cómo va
Lo dice también a la primera frase y todos lo hemos dicho en algún momento u otro en nuestra íntima relación con la tecnología. Y como él, sin saber demasiado, salimos adelante, también sin pensarnos demasiado.

El coche parado si no la policía obviamente me multaría
Un móvil es un estudio de radio, de televisión y una rotativa, además de otras muchas cosas. Esta capacidad de emisión de información –más allá de la de recibir–, es la que ha roto el panorama mediático tradicional: un móvil convierte un coche en un plató de televisión. El otro gran mensaje es que el coche tiene que estar parado si no queremos que nos multe la policía. Impecable.

Estoy viendo los mensajes a toda hostia
El lenguaje es cercano –técnicamente registro vulgar– y si bien es lleno de palabras barroeres, el fondo es exquisito: evita cualquier polémica a pesar de que alguna pregunta se lo pone fácil –referencias a Cristiano y en el Madrid–, exactamente a la inversa que en algunas intervenciones anteriores suyas en medios tradicionales, donde el registro es formal y el mensaje polémico.

Canadá, Honduras, Estambul, Mataró
Hasta 5.000 usuarios se conectaron e hicieron a Piqué todo tipo de preguntas en castellano, inglés y catalán, que respondía dependiendo del idioma de la pregunta de manera natural y orgánica. El chorro de preguntas era como un timeline de Twitter donde los mensajes iban fluyendo más deprisa que no el que Piqué podía responder.

Todos somos Piqué
Piqué no hizo nada más que el que hagamos todos a los medios sociales cuando estamos contentos: explicarlo. Si lo hacemos cuando nos ha gustado una película o ante un plato de sushi, imagínate cuando has marcado el gol de la victoria del Barça. Dice que hará otro después del próximo partido. Estaremos atentos a las cercanas caras B.