El Banco Popular pasa a manso del Santander

Entidades financieras

Los bancos ya no los rescatamos entre todos

Cinco años después de que el dinero público salvaran Bankia, Europa estrena los poderes de la Unión Bancaria haciendo que sean los accionistas los que asuman las pérdidas del Popular

La vida está hecho de casualidades. Cuando se cumplen cinco años exactos del rescate bancario español, con una inyección de más de 140.000 millones de euros procedentes del erario público, la quiebra del Popular vuelve a poner de actualidad el dilema de como salvar una entidad financiera. En este caso, pero, en principio las pérdidas no las asumirán todos los ciudadanos, sino que lo harán los accionistas y tenedores de bonos. Son ellos los que han perdido todas sus inversiones después de que estos activos se los haya quedado el Santander por la simbólica cifra de un euro.

La principal diferencia entre la actuación del 2012 (básicamente destinada a mantener Bankia) y el actual es la aplicación de la Unión Bancaria aprobada por el Parlamento Europeo en 2014. Raso y corto, su propósito es que las operaciones de rescate financiero no comporten pérdidas públicas. Así pues, después de varias jornadas consecutivas de importantes pérdidas a la bolsa, el mecanismo de supervisión europeo se ponía en marcha para intervenir el Popular. El Mecanismo Único de Supervisión (MUS), con sede en Frankfurt e integrado al BCE, ponía la etiqueta "de inviable" a la entidad española permitiendo que desde Bruselas la Junta Única de Resolución tomara el control. En pocas horas el banco ya era en manso del Santander.

El por qué de la caída

"Hace una década se decía que el Popular era de los bancos más eficientes de España", recuerda el Profesor de Economía y Finanzas de Esade Pedro Aznar. Si era así, cómo ha llegado a esta situación? "Decidió entrar al mercado inmobiliario como una forma de crecer, pero lo hizo más tarde que la mayoría, en el punto álgido del ciclo y con precios máximos", recuerda el profesor. De este modo, "cuando los precios han caído, lo ha notado mucho más que otras entidades", resume.

Más allá de sufrir el estallido de la burbuja inmobiliaria, Aznar también señala otro factor clave para entender la quiebra del Popular. "Si analizas el Santander y el BBVA, su protección a la crisis también viene porque buena parte de su negocio lo echaban. Han tenido el mérito de saberse internacionalizar". Una actuación que el Popular, con el negocio centrado en España, no ha hecho. "El valor de su capital ha ido en caída libre". Ahora, a manso del Santander, permite a la entidad de los Botín "consolidar su posición" como la primera entidad financiera española.

Lo hace a costa de accionistas y tenedores de bonos, que son los que más pierden en esta operación. Por el contrario, los depósitos y tenedores de bonos séniors salvarán los muebles con la ampliación de capital de 7.000 millones de euros que tendrá que hacer el Santander. Una situación que ya ha activado varios bufetes de abogados, conscientes que muchos de los 300.000 afectados querrán recorrer a los tribunales para recuperar su dinero.

Cuando sí que lo pagábamos entre todos

El 9 de junio de 2012 el ministro de Economía, Luis de Guindos, anunciaba que España había solicitado y obtenido un rescate bancario de la Unión Europea por valor de más de 100.000 millones de euros. De hecho, de Guindos hablaba de "préstamo en muy buenas condiciones" para evitar asimilarse al rescate-país que habían vivido Irlanda, Chipre o Grecia. El objetivo del dinero, en este caso, era tan sólo salvar el malogrado sistema financiero español. El último Informe Anual de Ayudas Públicas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), señala que durante el 2012 se destinaron 141.395 millones de euros a este propósito. Aún así, por Santiago Niño-Becerra, catedrático de Estructura Económica de la IQS, este dinero tampoco han servido porque "las entidades financieras hayan llegado a una posición de solidez por encima de cualquier duda".

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Todo y la espectacularidad de las cifras, el profesor Pedro Aznar recuerda que "en economía es muy habitual mirar las variables sobre porcentaje del PIB". En España este dinero supusieron el 2012 un 6,32% y un total del 8,49% entre 2008 y 2014. "Es una cifra muy considerable si se compara, por ejemplo, con el turismo, que aporta alrededor del 12% del PIB", destaca el profesor de Esade.

Aún así, el 2010 Irlanda destinó el equivalente al 22% del PIB, que es cuando hay su rescate; o en el mismo 2012 Grecia aportó el 16%. "Dentro de los países que han tenido rescates financieros, España es a la banda baja si se mira el coste en Irlanda, Chipre o Grecia", matiza Aznar a pesar de recordar que también hay que tener en cuenta que "la medida del PIB español es ocho veces el de Grecia".

Recuperaremos el dinero?

El informe de la CNMC también señala que hasta ahora España tan sólo ha recuperado un 4,4% del capital. Una cifra que a lo sumo a medio plazo no se espera que acabe superando el 9%. "Es complicado recuperar el dinero porque se han destinado a sanear un agujero producido por una burbuja de crédito. El sector inmobiliario difícilmente recuperará los niveles que tenía en buena parte del territorio", evidencia Aznar.

A la vez, también hay que tener en cuenta que una parte muy importante de este dinero se destinó a recapitalització. Qué quiere decir este concepto? "Una serie de bancos que habían invertido mucho en inmobiliaria de repente ven como su activo pierde valor y se deteriora, pero mantienen la misma deuda", explica Aznar. Una empresa en este contexto necesita recomponer su situación financiera inyectando capital. Pero quien inyecta capital en un sector en caída libre? Nadie. Por lo tanto, "el Estado asume este papel y compra el capital de estas acciones. Así se reequilibra la situación patrimonial porque el balance vuelva a estar saneado".

De este modo el Estado se convertía en accionista de esta entidad financiera, con el evidente ejemplo de Bankia, donde mantiene borde el 60% de las acciones. Por todo ello, Aznar apunta que "es muy difícil de decir cuánto nos acabará costando a todos los ciudadanos porque sabemos la cantidad que ha puesto el Estado, pero no a la que venderá estas acciones". Si lo hiciera a un precio más elevado ganaría dinero, supuesto improbable. "El que pierda dependerá de cómo desinverteixi", reitera.

Donde van el dinero público?

La otra gran parte del dinero público destinado a salvar la banca se han traducido en forma de garantías. "En la etapa más dura de la crisis los bancos empezaron a desconfiar los unos de los otros, como mostró un Euríbor disparado", recuerda el profesor. "El BCE a través del Banco de España dio liquidez a las entidades bancarias, pero en algunos casos exigió una garantía. Cómo que muchas entidades han emitido bonos para captar financiación, el Estado ha garantizado estas emisiones de deuda ya sea comprándolos o avalándolos".

Más allá de la recapitalització y las garantías, el dinero público también se destinaron al rescate de activos deteriorados. Esto significa que "el Estado cubre la parte del valor de un activo que se ha deteriorado, como una promoción inmobiliaria que no se ha vendido. Se hizo por 12 y ahora vale 9, y el Estado lo acaba comprando por 10,5", ejemplifica Aznar. Al fin y al cabo, ilustra el profesor, "con esto el Estado está subvencionando unas pérdidas; pero quizás se puede permitir esperar que el mercado se recupere y el activo recupere su valor". Esta ha sido la principal ocupación de la Sareb, el llamado banco malo, que ha comprado los activos deteriorados con la garantía del Estado.