El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump

Economía

Trump y la guerra comercial

El presidente de los Estados Unidos levanta aranceles al acero y el carbón para esconder relaciones con Rusia

El presidente Donald Trump parece emperrado a hacer todo aquello que prometió en campaña a las últimas elecciones presidenciales. El mes de febrero nos ha dejado dos grandes polémicas en el área económica: la imposición de aranceles a las importaciones de acero y carbón y el plan de infraestructuras. El fiscal general Robert Mueller sigue ampliando su investigación y ha iniciado una investigación sobre el Deutsche Bank, Steve Miller y aparentemente sobre el asesor económico de la Casa Blanca, Gary Cohn, que recientemente ha presentado su dimisión por motivos inciertos.

Clinton y el NAFTA

El proteccionismo ha tenido históricamente un peso importante a la política americana. Bill Clinton creó primero el NAFTA (North American Free Trade Agreement) y la Organización Mundial del Comercio después (WTO) pero el que es menos conocido en Europa es que necesitó un acuerdo con los republicanos por el hecho que hay muchos Demócratas partidarios del proteccionismo que no estaban -ni están, ni estarán- dispuestos a apoyar a iniciativas legislativas que impulsen el libre comercio. Uno de los episodios más conocidos es México 1995. La crisis bancaria y financiera que sufrieron los mexicanos amenazó de anihilar el NAFTA y Clinton quedó en minoría en el Congreso y en el Senado porque propuso rescatar México para salvar el acuerdo de comercio.

La feroz oposición que recibió el presidente por parte de demócratas y republicanos no impidió que Clinton consiguiera una de las victorias políticas más brillantes de la historia de los Estados Unidos al conseguir que muchos congresistas y senadores de ambos partidos apoyaran a Clinton después de que este los pidiera su apoyo incondicional a pesar de ser contrarios al libre comercio. El 1998 la historia se repitió con la crisis financiera asiática: la presión para limitar las importaciones fue muy intensa y de los dos partidos.

La honestidad de Clinton -en términos del que es correcto defender en términos de comercio internacional- le costó la Casa Blanca a los demócratas y Gorge W. Bush ganó las presidenciales. Bush es conocido para ser un enemigo declarado del comercio internacional en particular y de la libertad económica en general, así que es muy extraño que incluso Bush se haya desmarcado de la decisión de imponer barreras arancelarias a las importaciones de acero. Esta decisión ha provocado la dimisión de su asesor económico, Gary Cohn, dimisión que es sorpresiva porque no se planteó dimitir a raíz del asunto de Charlottesville. Algunos analistas afirman tener pruebas que la imposición de aranceles y el inicio de una guerra comercial es una maniobra de distracción del presidente para esconder que Gary Cohn habría sido imputado en secreto por el fiscal especial del KremlinGate Robert Mueller III.

Aranceles por todas partes

El último mes hemos sabido que Mueller ha imputado 13 rusos que viven en los Estados Unidos y que presentará pronto una acusación -lo explicó él mismo-. A la vez, Mueller ha contactado con las autoridades alemanas para pedir documentación sobre el Deutsche Bank. Según él, el Gobierno ruso habría financiado las actividades de inteligencia en territorio americano a través del banco alemán y utilizando la Asociación Nacional del Rifle como intermediaria (NRA).

LA NRA es conocida para financiar campañas de muchos políticos republicanos y Mueller quiere aclarar si las cantidades que se ha demostrado que provienen del gobernador del Banco Central ruso se han destinado a sobornar políticos americanos. Donald Trump ha reaccionado rápidamente y ha expulsado de su círculo íntimo uno de los senadores que forma parte de los sospechosos habituales: Dana Rohrabacher.

El cierto es que el contexto comercial de los Estados Unidos ha cambiado mucho desde los años 90. Si entonces era uno de los principales productores mundiales de acero, hoy en día hay más trabajadores que compran acero fuera de los Estados Unidos y se benefician de precios bajos de quienes producen acero y se benefician de los precios elevados. La medida perjudica notablemente a los obreros y familias americanos y hay que ver si esto afectará las midterms de noviembre que, por cierto, prometen ser todo un show monumental. La Unión Europea ha aceptado el reto y ha anunciado represalias a los aranceles americanos elevando aranceles al acero americano, el bourbon, los pantalones texanos y algunos productos alimentarios. Cojan palomitas que la cosa promete.