Protesta del sector de actividades del ocio para niños | ACN

Nuestra prioridad siguen siendo los niños

La economía está entre las prioridades de la administración, pero, ¿y la salud, el bienestar emocional y la cultura?

El 13 de marzo de 2020, las vidas de todos y todas dieron un giro de 360 grados. Aquella insólita situación nos condenaba a un duro confinamiento de tres meses. Pero, aún así, todos los sectores se pusieron a pensar, a imaginar qué podían hacer para salir adelante al ver afectados sus negocios, su pan en la mesa y el de sus trabajadores. El sector del ocio hizo malabares (los que podían) para transportar y transmitir su saber y conocimiento a través de las pantallas y las sesiones virtuales. Nos formamos (Zoom, Google...) para poder seguir educando a nuestros queridos niños y niñas que, gracias a las actividades que realizan después del horario lectivo, pueden seguir aprendiendo aquello que necesitan o que los satisface (robótica, deporte, refuerzo escolar, dibujo, artes, danza, idiomas...). Todas estas actividades dan un valor añadido insustituible a sus aprendizajes, a sus vivencias y a su entorno.

Es principio de marzo de 2021. Casi ha pasado un año y si hiciéramos un esquema con las diferencias entre ahora y 11 meses atrás creo que no veríamos ninguna. En nuestro sector todo sigue igual. Bueno, mentira; durante el verano somos "esenciales", "necesarios", y nos convertimos en conejillos de indias para poner a prueba todo aquello que nos permitirá volver seguros a la escuela en septiembre. Seguimos buscando estrategias para dar servicio a los niños y niñas que necesitan o que quieren nutrirse de otros conocimientos, de correr, de crear, de aprender un deporte o, a veces, simplemente para que las familias puedan conciliar.

Pero lo único que encontramos son obstáculos. No hay manera de avanzar, no recibimos ayudas significativas, a pesar de saber que la administración nos deja claro que la economía está entre sus prioridades. ¿Y la salud, el bienestar emocional y la cultura?

Dirijo una academia de robótica y veo con estupefacción que puedo ir a hacerme una manicura, pero no puedo abrir mi espacio con grupos reducidos, ventilación y mascarilla

Nos encontramos inmersos en un lío de incongruencias y disparates, en el que se priorizan algunos sectores y se olvidan otros. El mundo del ocio, tan importante para la integración, la socialización y la realización personal de los niños, está tocado de muerte. Algunas empresas ya se han dado por vencidas ante la imposibilidad de salir adelante.

Yo dirijo una academia de robótica y veo con estupefacción que puedo ir a hacerme una manicura, incluso un sábado, y, en cambio, no puedo abrir mi espacio con grupos reducidos, ventilación y mascarilla.

Me encuentro en un limo y tengo la sensación de que nadie nos tiene en cuenta. Sigo luchando para ofrecer a mis usuarios todos los conocimientos posibles, ahora mismo de manera muy limitada, a través de una fría pantalla. Incluso, les cedo nuestro material para que se lo lleven a casa. Si sigo luchando es por ellos, porque ahora mismo, mi empresa, igual que la mayoría de las de nuestro sector, no es rentable. Porque, por extraño que a muchos les pueda parecer, nuestra prioridad son siempre los niños. Las personas. Es esto lo que define el sector del ocio, la educación y la cultura.

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