La demanda de cestas de fruta y verdura ecològica aumenta con el confinamiento | ACN

CONSUMO

El 'delivery' de cestas de fruta ecológica, saturado de trabajo

La demanda de productos ecológicos a domicilio aumenta durante el confinamiento por el riesgo de contagio del coronavirus

Las cestas de fruta y verdura ecológicas a domicilio es una alternativa a la compra en tiendas y supermercados que está cogiendo fuerza a raíz de la crisis del coronavirus. Ya sea por la relación directa con el productor o por la calidad asociada al producto de proximidad, esta opción de consumo alternativo atrae a nueva clientela.

En el Camp de Tarragona hay varios labradores que se dedican a ello. Mikel Rubiralta, con huerto entre Alcover y Vilallonga del Camp, dice que está desbordado por los pedidos. Con todo, asegura que estos días no hace caja. Su principal fuente de ingresos era el mercado semanal de Valls donde tenía una parada. Como muchos, se ha suspendido.

"Reparto muchos más pedidos que recibo a través del móvil, pero esto no compensa la bajada de no poder ir a mercado; es decir, yo no hago más negocio por el coronavirus, al contrario", afirma Mikel. Si normalmente atiende a una veintena de pedidos a la semana, ahora se le han disparado a la cincuentena. El boca oreja ha hecho que su grupo de mensajería con la clientela tenga un ritmo más intenso, tanto por nuevos clientes como por pedidos más frecuentes de clientes ya fieles.

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"No podré llevar todo el género a todo el mundo", afirma Mikel, que reconoce no tener capacidad suficiente como para abastecer a tanta gente de producto fresco. Hace tres años que se dedica a este negocio y se ve desbordado. La otra cara de la moneda es que ya no puede montar parada en la plaza del Oli en Valls. Mantiene parada en la Selva del Camp, si bien todos estos mercados en el exterior están en la cuerda floja.

A pesar de que los pedidos tienen un ritmo creciente no suponen ni el 20% de sus ingresos. El 80% viene de venta directa en los mercados. "Nos cierran los mercados y en cambio los supermercados los mantienen abiertos, son ellos los que hacen el negocio, y en vez de ayudar el pequeño labrador se favorece a las grandes superficies, y además son espacios cerrados cuando quizás es más higiénico un espacio exterior, como las plazas", lamenta Mikel.

Sara y Jora, una pareja que vive en el pueblo de Montferri, también venden cestas de fruta y verdura ecológicas. Pero en su caso han decidido pararlo. A pesar de ver que incrementaban los pedidos, el hecho de repartir en grandes ciudades como Barcelona y Tarragona los frenó. Aseguran que un vecino suyo, también con huerto, ha vendido sesenta cestas a la semana. Muchos de estos productores se mueven a través de grupos de consumo, donde se ofrecen productos alimentarios de proximidad. En el Camp de Tarragona hay varias cooperativas de consumo agroecològic. Normalmente los pedidos y pago se hacen por web y la entrega de los productos, en un punto de recogida estipulado.