El sector legal busca la manera de digitalizarse | iStock

Innovación

Bufetes de abogados vacíos de letrados

La transformación digital en el sector legal obliga a los profesionales a cambiar su manera de trabajar y a dejar de ofrecer servicios que sean automatizables

¿Puede la robotización dejar a los bufetes de abogados sin letrados? ¿Pueden los robots substituir la vertiente intelectual de su trabajo? ¿Qué beneficios aporta la digitalización del sector legal? Esto es justamente lo que someten a debate Esade y Lefebvre bajo el título Startups legales: cómo ayudan a crecer. Lo hacen con la intención de abordar una de las preocupaciones que más se viven en sus despachos: un cambio de cultura y mentalidad que dé paso a las nuevas metodologías más ágiles y que brindan la solución en muy poco tiempo porque, cada vez más, "el tiempo de respuesta es crítico". Así lo apunta el director de innovación de Gómez Acebo & Pombo, Carlos Álvarez, que, sin embargo, advierte de la dificultad de introducir un cambio de estas magnitudes en el sector legal porque, afirma, "suelen ser personas adversas a las nuevas tecnologías".

Més info: Los abogados de las startups

La entrada de centenares de startups en este sector no llama demasiado la atención a los bufetes tradicionales, que se lamentan de que existen "unas 3.000 startups en el mundo legal en un mercado que no és tan grande" y sostienen que, además, "no hemos encontrado startups que aporten cosas nuevas para el cliente". Según Álvarez, si hay esta avalancha de empresas de nueva creación en el sector es justamente porque se trata de "un sector al que ha tardado mucho en llegar la transformación digital" y, ahora, muchas startups quieren entrar dentro de este mundo. Ahora bien, también estima que este "es un sector muy interesante donde habrá muchos cambios en los próximos años".

Esteve: "Habrá una estandarización de servicios, que dará más protagonismo al otro tipo de servicio, al asesoramiento, de más valor añadido"

Cambios como por ejemplo el que ha aportado Bigle Legal, una startup que nació con el objetivo de automatizar documentos legales y tenerlos listos hasta 20 veces más rápido. De este modo, el abogado puede centrarse en el trabajo intelectual y dejar la mecanización para la tecnología (y los ingenieros). Según el CEO de la empresa, Alejandro Esteve, apunta que, con esto, "habrá una estandarización de servicios, que dará más protagonismo al otro tipo de servicio, al asesoramiento, de más valor añadido". De hecho, la idea de Bigle Legal se gestó mientras Esteve dedicaba muchas horas a su trabajo como abogado y prefirió aprender a programar porque "nos enseña a tener una forma de pensar lógica". Además, cuenta que con una formación de dos horas, el letrado empieza a automatizar los procesos y tiene claro que "eso se irá aplicando a las universidades para que todo este trabajo de copiar y pegar se acabe".

Superar la crisis gracias a un CRM

"La clave de que superáramos la crisis es que ya habíamos elaborado un CRM que controlaba los procesos". La vicepresidenta del Consejo Mundial de Desenvolupadores e Inversores de Fiabci, Mercedes Blanco, tiene claro que si su empresa continúa en el mercado es precisamente por haber llevado a cabo su transformación digital. Lo han hecho, justamente, de la mano de Bigle Legal, y, por como hablan y se miran, se nota que están satisfechos con la colaboración.

Álvarez: "¿Podría pasar que el mayor despacho de abogados del mundo no tuviera abogados?"

Blanco sabe bien que "hay que reinvertarse" para sobrevivir en el mercado, así como "ver dónde podemos aportar ese valor añadido y, si todo lo demás se puede automatizar, hay que ser prácticos y focalizarnos más tiempo a las personas". Pero la historia ya no va solo de poder trabajar una atención más personalizada y cercana hecha a medida para cada cliente particular, si no también de ahorrarse tiempo y dinero. Un contrato soportado por tecnología -o smart contract- no solo reduce el volumen de trabajo del profesional, si no que, al poder dedicar más tiempo a otras cosas, también permite reducir los costes.

La pregunta de turno se convierte, pues, en el hecho de si, a parte de automatizar los procesos más mecánicos, la tecnología puede acaparar también la vertiente intelectual del profesional. "Si la mayor empresa de servicios de pernoctación es Airbnb que no tiene ni un establecimiento, ¿podría pasar que el mayor despacho de abogados del mundo no tuviera abogados?", se cuestiona Álvarez, que él mismo responde que "lo veo complicado, pero no aseguraré que no vaya a pasar en los próximos 10 años".

Salir de la zona de confort

El debate está servido. Mientras el director innovación de Gómez Acebo & Pombo considera que "la parte más intelectual no será reemplazada hasta los próximos 50 años" y reclama que las soluciones sean integrales y no "puntuales", la vicepresidenta del Consejo Mundial de Desenvolupadores e Inversores de Fiabci sostiene que, a pesar de que "hay cierta resistencia al cambio", pero "una vez lo han probado, cada día lo usan".

Blanco: "El día a día de los abogados no permite realizar cambios a no ser que el cambio se te ponga por delante"

Para implementarlo, Blanco propone "reinventar el concepto abogado-cliente", pero hay que poner las cosas fáciles a los letrados y más teniendo en cuenta que "el día a día de los abogados no permite realizar cambios a no ser que el cambio se te ponga por delante". Y para eso están las startups que han nacido para satisfacer estas necesidades.

"Hay que implementar una serie de medidas de seguridad en la compañía y confiar en empresas de alto nivel, tener protocolos, ser transparente...", apunta el CEO de Bigle, al mismo tiempo que concluye que las personas que entran a trabajar para satisfacer esas necesidades deben de tener como ADN la filosofía del "be curious or adventurous", es decir, que "la gente que entra, le guste estar fuera de la zona de confort".