Se escoge el anonimato por discreción y confidencialidad | Istock
Se escoge el anonimato por discreción y confidencialidad | Istock

Trabajar la salud mental desde el anonimato

En una conversación a tres bandas, analizamos el caso de un periodista que sufre un brote psicòtic y consigue superar miedos y prejuicios para encontrar trabajo en un museo

La salud mental es un problema. Ahora bien, no tanto para los que la sufren, sino para los que se la miran de lejos y lo estigmatizan. Ansiedad? Depresión? Esquizofrenia? Estrés posttraumàtic? Demencia? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida. VÍA Emprendida se ha reunido en tres bandas con un directivo de la empresa Iliadas (AC), un técnico de la Fundación Dado (NZ) y un antiguo periodista (EI) que sufrió ahora hace una década un brote psicòtic pero que ya ha conseguido reincorporarse como trabajador, de cara al público, en un museo de Barcelona. Los tres prefieren identificarse sólo con las iniciales y mantenerse así en el anonimato a la hora de poner luz sobre como trabajar la salud mental.

El testigo de EI habla por sí solo. En catalán, castellano, inglés y francés. De formación periodista y con experiencia como comercial tanto en electrónica como automoción, sufrió un brote apenas después de acabar su interinatge como funcionario de la Generalitat. La travesía empezó el 2010 con su ingreso en el Hospital Clínico. "El problema fueron las secuelas del trastorno de esquizofrenia que se me diagnosticó, como la lentitud de reacción y respuesta que ha afectado mi vida", recuerda.

Vencer el miedo

Largos años de rehabilitación entre hospitales y centros de día hasta que la Fundación Dado lo quiso acompañar dentro del programa Incorpora Salud Mental impulsado por "La Caixa". Ahora, EI es informador de un museo: responde preguntas, controla los tickets, el aforo y el acceso a las instalaciones y en definitiva, orienta y hace la vida fácil a todos los visitantes. "Mi relación con los compañeros de trabajo es muy buena y la gran mayoría no lo saben", reconoce. Dos meses de prácticas, tres meses más a media jornada y desde enero de 2017, a jornada completa.

"La principal dificultad era la propia inseguridad que él tenía de volver al mercado laboral, no teníamos ninguna duda que era capaz de superar estos miedos y con su trabajo nos ha vuelto la confianza que le dimos", asegura el directivo de Iliadas que soluciona las necesidades de personal o infraestructura de museos, centros comerciales o lugares de atención al público.

AC: "La experiencia es tan buena que no sé quién tiene la dificultad de inserción"

Sin dudarlo, AC corrobora que "ha sido muy fácil" y deja claro que la empresa no ha tenido que hacer ningún esfuerzo especial o utilizar más recursos de los habituales. Desde buen comienzo, el objetivo era contratarlo: "Si le pedimos que haga el trabajo como el resto, le tenemos que ofrecer las mismas condiciones". En todo momento, ha imperado la filosofía de la comodidad y, tal como él mismo asegura, de la playa: primero los pies, después la temperatura y poco a poco, mar adentro. En caso de tormenta, más del mismo: "Si hay problemas o necesidades familiares o de salud, nos adaptamos igual que con todo el mundo".

En este sentido, el directivo también emplaza las administraciones a generar incentivos y legislar a favor de la incorporación de gente con riesgo de exclusión. "A menudo las empresas funcionan por requisitos y si no hay una obligación, quizás directamente ni se lo plantean", alerta. Iliadas es una estructura pequeña y flexible que se sale del marco de muchas empresas y rompe esquemas: "La experiencia es tan buena que no sé quién tiene la dificultad de inserción. Muchos golpes son quienes más ganas e ilusión tienen". EI deja escapar una sonrisa, con humildad y de plenitud, por el camino recorrido.

Una técnica clave

El win-win de trabajador y empresario no habría sido posible sin la figura clave del técnico que los presentó. No sólo ejerce de puente entre los dos sino que también hace un seguimiento personalizado del caso. Durante meses, EI y NZ se han visto frente a frente, día a día. Ya fueran 10 minutos o tres horas y media. "Tratamos los miedos y su trayectoria laboral, cogíamos el coche y íbamos a diferentes museos para ver como trabajaban", explica la técnica.

NZ: "Tratamos los miedos y su trayectoria laboral, cogíamos el coche y íbamos a diferentes museos para ver como trabajaban"

NZ presentó el currículum de EI a Iliadas y lo cogieron. "Él tenía ganas y quería salir ya del servicio prelaboral. Si se adapta o no al trabajo no depende del trastorno sino de la puntualidad, la metodología, la actitud...", explica. Incluso, se le ha planteado la posibilidad de ocupar una plaza a la recepción del museo pero él mismo lo ha rechazado.

El directivo de Iliadas le saca hierro y explica que hay cinco personas más que tampoco lo han aceptado "y no están diagnosticados de nada". Por eso, remarca que "todos tenemos limitaciones, el que pasa es que mucha gente va por la vida como si no tuviera que está bien pero vale más saberlas". Y no duda en estrendre, de nuevo, la mano: "Si algún día te ves con corazón de probarlo y te sin cómoda, tendrás la posición abierta".

Anònim

Una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida, según la OMS. | iStock

La situación ya parece perfectamente encarrilada, pero la técnica sigue al pie del cañón al menos un golpe por mes y voz al trabajador "cada vez mejor, más ágil y con los miedos superados". "Seguiré aquí hasta que él decida que ya no me necesita", añade. "Te necesito", le dice el EI. "Y yo a tú. No hay dinero para pagar el regreso de un trabajo así", remata ella.

De hecho, la buena sintonía ya no es cosa sólo de dos sino más bien de tres. Tanto a escala laboral como personal. Forman un triángulo difícil de encontrar y se describen entre ellos cómo: "el gran empresario", "la mànager artística" y "el trabajador que no deja de luchar". El mérito es de todos. Ahora bien, para tenerlo cuadrado falta que la sociedad también acompañe.

Romper con el estigma social

La pregunta del millón está sobre la mesa: Existe el estigma o los prejuicios en la hora de contratar un trabajador con problemas de salud mental? La primera respuesta de EI que es el implicado más directo no se hace esperar: "Evidentemente, hay un estigma sobre temas de salud mental. Tan de bono hubiera en este país más empresas que tuvieran la valentía de integrar personas con un trastorno o una minusvalia mental o física".

El directivo está de acuerdo: "Si no lo vives, se lee desde la distancia. Tienes que conocer estos casos, convivir y sólo así se podrá normalizar de verdad". De momento, el programa Incorpora Salud va por buen camino y es que en los últimos cinco años ha conseguido 1.834 inserciones de personas con problemas de salud mental en Cataluña. La tendencia es claramente positiva, sólo el 2017 se han insertado 676 trabajadores en colaboración con 10 entidades especializadas.

EI: "Evidentemente, hay un estigma sobre la salud mental"

La clave es el acompañamiento de los técnicos? Para EI, no hay ningún tipo de duda: "Me han hecho salir de este caparazón que me había creado y han conseguido fomentarme la autoestima y creer en mí mismo". Con un adjetivo: "Su papel es incuestionable". Y no es tanto una cuestión de tiempo como de empoderament y confianza para romper esta barrera de estigma, miedo, inseguridad o prejuicios.

Vale más no olvidar que una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida. El brote del EI le podría haber pasado a cualquiera. Tanto es así que quizás conoces una persona con un trastorno, pero medicada y establo y no lo sabes. Tanto es así que, según la técnica, "el perezoso es con trastorno y sin, el desvergonzado es con trastorno y sin y el impuntual es con trastorno y sin. Todos tenemos algo". Trabajar (con) la salud mental no es cosa sólo de los que la sufren sino también de los que lo estigmatizan. El miedo es pasado, los prejuicios son presente y la esperanza de cambio es futuro.

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