Opinión

Innovas o mejoras

Me atrevería a decir que nos hallamos en la era de la innovación. La era en la que “casi” ninguna compañía se cuestiona la necesidad de innovar. Pero, aunque esta necesidad de innovar es realmente incuestionable, me encuentro muy a menudo que existe una confusión entre los términos innovación y mejora.

¿Qué intensidad de mejora debe incluir un producto o un servicio para que lo podamos considerar innovador? ¿Puede marcar la diferencia la aplicación o no de tecnología, o el grado de novedad que contiene?

 No es una pregunta fácil, pero es imprescindible hacérnosla.

Dándole vueltas en estos días me atrevo a decir que posiblemente lo que puede marcar la diferencia entre la innovación y la mejora es el riesgo asociado. ¿Modificamos/creamos un producto o servicio porque un cliente nos lo ha pedido, quizás no explícitamente, pero intuimos que va a ser una petición que nos va a hacer en breve? ¿Es decir, tenemos claro antes de ejecutar el proceso que va a tener un mercado? Mejoramos.

Lo que puede marcar la diferencia entre la innovación y la mejora es el riesgo asociado

¿Ideamos un producto o servicio a raíz de una inspiración, tendencia o problema no resuelto en el mercado, y debemos hacer un esfuerzo para poder encontrar su “go to market”? Innovamos.

Quizás alguien apuntará que no es tan importante si hacemos una cosa u otra, pero estoy cada día más convencida que sí lo es. Si no hacemos nada (ni mejoramos ni innovamos) posiblemente tendremos una cierta sensación de incomodidad, y esto nos hará ser conscientes que tenemos que “ponernos las pilas” si queremos seguir siendo competitivos, pero… Si ejecutamos ciertas mejoras podemos sentir una falsa sensación de complacencia que puede ser aún más peligrosa.

Sólo innovando de forma sistemática podremos seguir siendo competitivos

Hoy en día, la mejora (la famosa mejora continua de los departamentos de Calidad en los 90) no es suficiente, y debemos ser muy conscientes de ello pues sólo innovando de forma sistemática podremos seguir siendo competitivos.

Y tú, ¿mejoras o innovas?