Chiquita Room, el hogar del nuevo arte barcelonés

La emprendedora Laura González abre un centro de creación contemporánea al barrio de Sant Antoni para impulsar la cultura en Barcelona

Imagen del centro de arte Chiquita Room | Quim Bosch
Imagen del centro de arte Chiquita Room | Quim Bosch

"El mercado del arte tiene el problema del 0,01%, y es que ni los más ricos son bastante ricos como para comprar algunas obras de arte". Con esta frase empezaba Laura González, fundadora de Chiquita Room, su pitch como tercera finalista de los premios Creamedia. Esto, sumado al hecho que no hay mucha cultura artística en este país, impulsó a esta emprendedora a crear el hogar de los nuevos artistas de la ciudad de Barcelona.

Chiquita Room es un centro de arte y creación contemporánea de 100 metros cuadrados ubicado en el barrio de Sant Antoni. Un espacio que funciona como galería de arte, escuela para talleres y actividades culturales, y como residencia para artistas de fuera de la ciudad. Tres en uno y con el objetivo de "romper las barreras y aproximar la figura del creador y del arte al público barcelonés", apunta González.

El espacio, que se inauguró el noviembre del 2018, ha sido ideado completamente por Laura González. Tanto que incluso la emprendedora lo considera "un proyecto muy personal". De hecho, González, que viene del mundo de la edición de libro de artista y ya impulsó el proyecto Chiquita Ediciones hace seis años, vive en el altillo de Chiquita Room.

Tres en uno: galería de arte, escuela y residencia

A través de exposiciones, talleres y otras actividades, Chiquita Room propone una programación basada en el arte contemporáneo. De este modo, el espacio se divide en tres zonas: la primera es una galería de arte con obras a la venta; después hay una parte donde se realizan talleres, actividades y conciertos; y finalmente se encuentra la residencia para artistas.

En sus ocho meses en marcha, Chiquita Room ya ha acogido una exposición colectiva de 22 artistas y dos individuales. Así mismo, también han pasado por el centro cinco músicos, se han hecho cinco talleres y dos visionados de películas.

González: "Estamos muy acostumbrados a consumir cultura de forma gratuita y así no se pone en valor la creación"

En cuanto a la parte de residencia, este verano se instalará una artista de Santiago de Chile para trabajar en un proyecto específico durante un tiempo determinado. Una residencia que se acuerda en colaboración con entidades otros países, en este caso con la Universidad de Santiago de Chile, y con los gastos de estancia, producción de exposición y comunicación asumidos por parte de Chiquita Room y de la universidad. Además, también tienen previsto que en otoño venga a la residencia un artista de Suiza. "En el mundo del arte, la fórmula de residencia de artista está muy extendida, puesto que tienen la posibilidad de vivir en un espacio determinado para desarrollar un proyecto y después exponerlo allá", explica González. La startup envía invitaciones a los artistas que quiere acoger, pero también hace convocatorias públicas para cualquier creativo que quiera presentar su proyecto.

Laura González es la emprendedora detrás de Chiquita Room

Laura González es la emprendedora detrás de Chiquita Room | Cedida

Recuperar la cultura artística de Barcelona

La startup, que obtiene ingresos de los talleres y cursos que también realiza, lanzará a partir del mes de septiembre una cuota anual de suscripción para crear un club de coleccionismo. "Esta es una de las ideas que surgió de participar en el programa Creamedia de Barcelona Activa", comenta la emprendedora. Así, por 99 euros anuales, la persona miembro del club recibirá tres entregas de obra menor a lo largo del año, así como descuentos en toda la programación de actividades culturales de Chiquita Room. "Pero también tienen la posibilidad de crear un fondo de arte para ahorrar dinero y adquirir más adelante una obra más cara", añade González.

El público al cual se dirige Chiquita Room es la comunidad artística que quiere exponer sus obras en el espacio o realizar talleres y actividades para la gente. Así mismo, también contempla aquellas personas con inquietudes creativas e interesadas en el consumo de cultura. "El problema es que tenemos poca cultura artística aquí y esto se nota en la manera como la gente consume arte. Estamos muy acostumbrados a la posibilidad de consumir cultura de forma gratuita y así no se pone en valor la creación", reivindica González.

En este sentido, la emprendedora pone el ejemplo de un artista que llevaba dos años intentando vendiendo una obra en Barcelona y en una feria en Múnich vendió dos cuadros en un momento. "Con Chiquita Room queremos ayudar a recuperar la pasión por la cultura que por varias circunstancias se ha perdido, y esto se nota en las cifras de ventas", añade.

La empresa, gestionada únicamente por González y con el apoyo de colaboradores, se ha financiado con recursos propios y con algunas subvenciones del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat. Su objetivo por este año es lograr los 44.000 euros en ventas y crecer hasta los 150.000 euros el 2020.

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