ABLE, el esqueleto para volver a andar

La startup desarrolla un aparato que ayuda a personas con lesión medular a que puedan recuperar la movilidad

El exoesquelet de ABLE en una paciente | IQS Tech Factory
El exoesquelet de ABLE en una paciente | IQS Tech Factory

Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de que en el mundo haya 5 millones de personas que sufren una lesión medular, que los impide volver a andar. Así, se pasan el resto de su vida a una silla de ruedas sin la posibilidad de volver a ponerse de pie. Ahora bien, recuperar un poco de movilidad sería posible si dispusieran de un exoesqueleto robótico que los ayudas a ejercitarla. ¿El problema? Que actualmente los que hay al mercado valen 100.000 euros y son inaccesibles para los pacientes. Pero por poco tiempo. ABLE Human Motion ha desarrollado un exoesqueleto ligero, fácil de utilizar y mucho más económico que los actuales.

Se trata de una estructura de dos piernas que ayuda a la movilidad de pacientes que tienen una lesión medular por debajo de la vértebra T10. El dispositivo cuenta con un sensor que detecta cuando la persona tiene la intención de dar un paso y la ayuda a hacer el movimiento. De este modo, "personas como Ivan, que en 5 años no se había podido poner de pie, se ha podido levantar y andar", explica el CEO y cofundador de la startup, Alfons Carnicero.

La rehabilitación en casa cada día

La idea es que el exoesqueleto se emplee unas dos o tres horas al día para ejercitar la movilidad y, al finalizar, volver a la silla de ruedas. Cómo si se tuviera la rehabilitación en casa cada día. Ahora bien, esto será en un futuro porque antes que nada la startup comercializará su producto en los hospitales especializados y, ya más adelante, a cada paciente de forma individual. "Actualmente los pacientes pueden utilizar el exoesqueleto en el hospital pero el día que marchan a casa nunca más pueden volver a andar. Nosotros queremos dar esta oportunidad", señala Carnicero.

Actualmente los exoesqueletos valen 100.000 euros y sólo los pueden tener hospitales. ABLE quiere hacerlos accesibles a los pacientes

En el caso de lesiones por ictus, como se trata de un daño unilateral, es más probable que la persona pueda recuperar la movilidad y llegue a andar sin ninguna ayuda si ejercita la movilidad con el exoesqueleto de ABLE. Pero hay lesiones medulares en las cuales es muy probable que, aunque se gane un poco de movilidad, nunca más se pueda volver a andar sin ningún tipo de ayuda.

Ahora bien, la solución de esta espín off de la UPC también es beneficiosa para la salud en otros aspectos: la vida sedentaria que llevan estas personas con discapacidad comporta problemas cardiovasculares y tienen osteoporosis y atrofia muscular. Es por eso que el aparato de ABLE permite mejorar estos aspectos al ejercitar la movilidad. Así mismo, "hay un componente emocional, puesto que estas personas se pasan toda la vida en una silla de ruedas y nosotros queremos permitir que puedan volver a levantarse", apunta el emprendedor.

Un exoesqueleto el 2020

ABLE ya ha realizado las primeras pruebas de su solución en tres pacientes del Instituto Gutmann de Barcelona y "los resultados son muy positivos". Es por eso que el objetivo por este año es acabar de desarrollar la tecnología y hacerle algunas mejoras y de cara al 2020 hacer una validación clínica con 30 pacientes en este mismo hospital y certificar la solución. "La idea es empezar a comercializar el producto a finales del 2020", señala Carnicero.

Els tres fundadors d'ABLE

Los tres fundadores de ABLE | IQS Tech Factory

La startup empezará vendiendo su solución en hospitales especializados, como el Instituto Gutmann o el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Y ya en una segunda fase, vender el producto directamente a los pacientes a un precio de 10.000 euros, "mucho más asequible que los actuales del mercado, que valen unos 100.000 y sólo se pueden vender a grandes hospitales o centros de rehabilitación", apunta el emprendedor, quien añade que "nuestro objetivo es poder llegar al mayor número de pacientes".

Ahora bien, a pesar de que parece que todavía queda tiempo para finales del 2020, la startup ya se encuentra al final del largo camino. Y es que ABLE nace de una investigación del grupo de biomecánica de la UPC hace cinco años. Después de muchos años haciendo investigación, probaron la solución en un paciente y al ver que había una oportunidad de negocio, crearon la startup.

La startup ha realizado pruebas en tres pacientes del Instituto Gutmann y "los resultados son muy positivos"

Actualmente, ABLE cuenta con los tres fundadores, Alfons Carnicero, Alex Garcia y el profesor Josep Maria Font, así como tres personas más al equipo trabajando. La startup tiene una patente europea de su tecnología, desarrollada conjuntamente entre la UPC, la Universidade da Coruña y la Universidad de Extremadura. Así mismo, también ha contado con la ayuda de un partner industrial, Ingenia Motion Control.

La empresa, que espera cerrar una ronda de crowdfunding de medio millón de euros este año, también se ha financiado gracias a proyectos nacionales de investigación en los cuales han participado y a subvenciones europeas, como un SME Instrument Horizon2020 de 50.000 euros.

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