Bailar de lejos es pensar

"Bailar de lejos no se bailar", que decía el filósofo de Sabadell. Sergio Dalma, Josep Capdevila para los amigos, con aquella suya voz ronca y aquel aire italiano, aleccionó a las generaciones antes de Merlí en el empirismo, el utilitarismo, el materialismo ético, el método científico e incluso en la epistemología con su éxito Bailar pegados.

Desde que el Govern decretó que por la verbena de San Juan se prohibía el baile con desconocidos, que no me la puedo sacar de la cabeza. La covid-19 nos ha hecho hacer cosas muy extrañas que todos hemos aceptado con resignación, pero no bailar con desconocidos o bailar de lejos, con mascarilla y respetando la distancia de seguridad me parece la prueba de estrés definitiva a nuestra capacidad de razonamiento. Los últimos versos de la primera estrofa del tema de Capdevila —"Tú bailando en tú volcán / Y a dos metros de ti / Bailando yo en el polo"— se nos muestran hoy más premonitoris que nunca.

Nota al margen: estos versos sólo, darían para hacer un debate sobre materialismo, empirismo y método científico. De Tales de Mileto y el agua como principio de todas las cosas, de Anaximandro y la segregación de contrarios, de Heráclito y del fuego eterno, a Francis Bacon y la experimentación y la observación, a Hobbes y la extensión y la figura, a Descartas y el dualismo antropológico y la comunicación de las sustancias. Y podríamos continuar.

No bailar con desconocidos me parece la prueba de estrés definitiva de la covid-19 a nuestra capacidad de razonamiento

El antropólogo y biólogo evolucionista británico Robin Dunbar ha estudiado la causa de por qué los primates tienen el cerebro más grande de todos los mamíferos, en concreto la región del neocórtex, la responsable del pensamiento complejo y del razonamiento superior. En el año 1992, Dunbar encontró una correlación entre la medida del neocórtex de un individuo y el número de miembros del grupo al que pertenece. Su conclusión es que los cerebros evolucionan para poder gestionar las complejidades de las relaciones sociales del grupo. Estudiando la relación entre el tamaño del neocórtex y el volumen total del cerebro dedujo que el número de relaciones sociales estables que los humanos podemos gestionar es de 147, 8; esto es, que en grupos de menos de 150 individuos podemos gestionar nuestra relación con cada uno de ellos y conocer todas las relaciones individuales entre los miembros del grupo.

Malcolm Gladwell lo explica muy gráficamente a su libro The Tipping Point: how little things can make a big difference: "Son las personas con quienes os juntaríais para tomar algo si os encontrarais en un bar sin haber quedado". Y quien dice bar dice verbena de San Juan.

El decreto del Govern quiere evitar el contacto entre diferentes grupos que puedan crear nuevas redes de contagio

El decreto del Govern sólo permite bailar en caso de que se trate de una fiesta privada en la que todos los asistentes tengan relación previa. La medida quiere evitar el contacto entre diferentes grupos que puedan crear nuevas redes de contagio. "Se hace para evitar que la conexión de diferentes redes de contactos no cree nuevas macroredes de contacto", decía el director de planificación civil Sergio Delgado a los micrófonos de RAC1.

Al final lo que nos dice el Govern es que nos abstengamos de bailar con quienes no sean de nuestro grupo, que es una invitación explícita a usar la parte de nuestro cerebro responsable del pensamiento complejo y del razonamiento superior. "Bailar de lejos es pensar", que diría el filósofo hoy.

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