Herramientas para gestionar la acción política

Son muchas las herramientas necesarias para gestionar bien la acción política; yo ahora quiero hablar sólo de dos de carácter intelectual, es decir, más para las fases de preparación que no de ejecución. También son válidas en la empresa, pero no es ahora mi interés. A mí me ha interesado mucho la política, pero la entiendo sobre todo como gestión de los entes públicos al servicio de los intereses colectivos. Hay dos herramientas que veo que ahora nos están faltando y de las que tendremos gran necesidad en los próximos meses y años: la capacidad de analizar una situación, y la capacidad de establecer prioridades.

1. Analizar. Para analizar hay que ser capaz de entender los problemas, las carencias, y los retos que una sociedad tiene delante. Hace falta también conocer la eficacia y las consecuencias de las medidas que se pueden tomar. La primera dimensión del análisis es el conocimiento de la realidad que puede venir en parte de la experiencia personal, pero sobre todo de datos recogidos y de aportaciones de terceros dedicados al estudio de esta realidad y de su posible evolución. La segunda dimensión supone el planteamiento de todo un abanico de posibles medidas con una previsión de la eficiencia de cada una, tanto en la línea de resolver algunos problemas como para evitar la creación o el empeoramiento de otros.

El conocimiento de la realidad y de los efectos de las medidas es la base de toda actuación exitosa. Es bueno, por lo tanto, un nivel mínimo de conocimiento por parte de quien tiene que tomar las decisiones, pero es imprescindible tener un equipo de asesores de suficiente nivel específico, con criterios independientes, garantía, experiencia, y con inclinaciones plurales, evitando así análisis erróneos debido a prejuicios o al simple deseo de complacer a quien los ha nombrado.

Digo esto porque en el tema sanitario me ha parecido observar, a lo largo de los últimos meses, una situación caracterizada por un gran desconcierto debido, yo creo, a un desconocimiento de la realidad que es consecuencia de la novedad de los hechos que nos rodean y de la dificultad razonable de hacer previsiones fiables. Pero el desconcierto ha resultado mucho más grande porque, en vez de reconocer y confesar este desconocimiento, cosa que creo que casi todos podríamos comprender, se ha intentado disimular y se ha aprovechado para hacer una batalla política. Se ha dejado de lado la imprescindible colaboración y se ha sustituido por una denuncia de los muchos errores cometidos por unos y otros buscando el desprestigio y poniéndolo al servicio de otras finalidades políticas que no tendrían que pasar por delante de la salud y del bienestar de las personas.

"Es imprescindible tener un equipo de asesores de suficiente nivel específico, con criterios independientes, garantía, experiencia, y con inclinaciones plurales"

2. Priorizar. Al margen de la crítica que acabo de hacer, tengo claro que a la hora tomar decisiones, teniendo en cuenta que los recursos de todo tipo son limitados y que las medidas posibles normalmente tienen efectos positivos y otros no queridos, se hace necesario priorizar los objetivos. Esto pasa siempre, pero de forma mucho más intensa, cuando los objetivos no son sólo diferentes, sino claramente contradictorios.

Estamos viviendo estas contradicciones en tres aspectos que simplifico: salud vs. crecimiento económico, salud vs. libertad personal, y salud vs. mejor educación. Los debates políticos y los enfrentamientos ciudadanos que vemos son importantes y seguramente continuarán. Por eso me gustaría que a la hora de gobernar se tuvieran en cuenta algunos elementos.

"En el tema sanitario me ha parecido observar, a lo largo de los últimos meses, una situación caracterizada por un gran desconcierto a causa, yo creo, del desconocimiento de la realidad"

  • La fragilidad del sistema sanitario ha hecho que la prioridad de salud obligue a aceptar recortes, imposiciones e inconvenientes en cada uno de los tres aspectos. Hay que reforzar el sistema sanitario de forma urgente.
  • También se ha puesto en evidencia la insuficiente adaptación del sistema educativo a las necesidades actuales y de los próximos años. En este caso hay que reforzar pero también reformar el sistema educativo, que es el origen de una fuerte desigualdad de oportunidades.
  • Sería un grave error que el aumento de fondos necesarios para mejorar el sistema sanitario supusieran un estancamiento de la insuficiente dotación actual del sistema educativo. Hay que aprovechar el acceso a fondos nuevos de origen europeo y aceptar posibles endeudamientos.
  • Algunas medidas suponen un sacrificio para todos, pero muchas perjudican notablemente a unos colectivos concretos: gente mayor, niños y adolescentes, jóvenes en edad de acceso al trabajo, pequeñas empresas o autónomos, y sobre todo a personas en pobreza o en riesgo de pobreza... Hacen falta medidas específicas de compensación por cada uno de estos casos, puesto que el crecimiento de las desigualdades, que ya era grande, se está acelerando. Es imprescindible aumentar el carácter redistributivo del sistema fiscal y combatir más intensamente el fraude fiscal.

La colaboración entre administraciones, pero también la colaboración publicoprivada se tiene que organizar de forma más potente, puesto que la suma de las posibilidades específicas de unos y otras puede ayudar mucho a resolver problemas. Tendríamos que asegurar que se dispone de estas dos competencias en cada uno de los niveles de responsabilidad y así podríamos aceptar con más empatía las, a veces, no comprensibles medidas que se toman.

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