Invertir en ocurrencias

Todos tenemos mucha esperanza en que los fondos europeos nos saquen del agujero o ayuden a hacerlo menos profundo. Esto del Covid que, al principio parecía una tonteria, resultará tener un impacto económico muy alto. Con pocas excepciones, que siempre hay, la mayoría de gente saldremos más pobres de la pandemia. Vemos los fondos como nuestra tabla de salvación. No acabamos de saber cuánto dinero llegará, ni cuándo, pero nos da una perspectiva más positiva que no tenerlos. La mejor forma de agradecer los fondos europeos que nos llegarán es con un uso estratégico de verdad de los mismos. Gastar bien y agradecer.

Y este dinero alguien lo tendrá que repartir. Tendrá un tiempo determinado para aceptar unos proyectos y rehusar otros de los muchos que le llegarán. Pero la dificultad de no invertir en ocurrencias inconsistentes es muy alta. Al que le toque decidir sumará a los condicionantes de Europa para la concesión del dinero, sus propios prejuicios y las muchas presiones políticas y corporativas locales. ¿Quién es capaz de hacer una cosa así con criterio? quien tiene hombro para aguantar tanta presión, más en un momento donde mucha gente necesita ayuda.

Todos parece que estamos de acuerdo en que quemar dinero para calentarnos como fue el Plan E de Zapatero no es la salida. Plan E, recuerden, Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, año 2008, con aquellos carteles por todas partes. Se trataba de aplicar barroeramente los principios Keynesianos para dinamizar la economía desde el gasto público. De hecho, no era más que continuar una cierta manera de entender las ayudas que España había recibido de Europa y que había consumido de forma tan poco eficiente. Todos conocemos casos de fondos europeos quemados inútilmente.

Y es que el dinero cuando parece gratis (no hay nada gratis, siempre hay alguien que paga) se usan con poco sendero. La situación económica no permite más frivolidades, no permite gastar sin entendimiento. ¿Y cómo tendríamos que gastar el dinero de las ayudas europeas? Buscamos ejemplos de cosas que hayamos hecho bien como sociedad a la hora de invertir. De buenas prácticas de nosotros mismos. Una buena práctica muy valorada en Catalunya y afuera ha sido el caso ICREA, un organismo que atrae talento internacional y que es responsable de una parte del salto que la ciencia ha tenido en Catalunya en los últimos 20 años. La clave de los ICREA es que la comisión que elige finalmente a las personas a quienes se propone, se integren en una universidad o un centro de investigación, se conocen a posteriori, pero en el momento de la elección son decisores anónimos, muy a menudo perfiles internacionales de gran prestigio. ICREA no sólo ha atraído talento sino que ligado a este talento, Catalunya ha ganado muchísimos proyectos europeos, de forma que cada euro puesto en ICREA se convierte en muchos euros para la investigación. Talento elige talento, mientras que la mediocridad siempre elige mediocridad.

"Una buena práctica muy valorada en Catalunya y afuera ha sido el caso ICREA, responsable de una parte del salto que la ciencia ha tenido en Catalunya en los últimos 20 años"

Yo no dudo que los políticos y los técnicos que gestionarán los "recovery funds" querrían que tuvieran un gran impacto. Lo que me hace dudar es la governanza de los fondos. En los lugares donde se ha querido copiar ICREA pero no ha puesto esta governança anónima, severa, de talento incontestable, que se conoce ex-post, no han atraído talento sostenidamente y la operación ha fracasado. A la hora de repartir los fondos europeos pasará lo mismo sino tenemos una governanza muy consistente. ¿Por qué no un modelo de governanza tipo ICREA a la hora de repartir los fondos europeos? ¿Por qué caer en el riesgo de la politización y las presiones a diestro y siniestro? ¿Por qué no evitamos el riesgo de la mediocridad? ¿Por qué no innovamos en la governanza de repartir los fondos?

¿Qué habría que hacer? lo sabemos todos, apostar por una mayor reindustrialización avanzada, hacer una transición hacia una economía capaz de luchar contra el cambio climático y hacerlo, decía Mas Colell, en los sectores donde ya somos fuertes. La governanza de los fondos será muy importante. En un momento donde hay tanta gente desesperada con negocios que han quedado obsoletos, invertir en proyectos inconsistentes, aparentemente innovadores, cosméticamente sostenibles, es de una probabilidad altísima.

No podemos tirar el dinero. Tenemos que hacer apuestas que no sirven como cataplasma, sino como palanca por un modelo económico potente. Hace pocos días con Xavier Ferràs, Esteve Almirall y Antoni Garrell intentamos esbozar como podía ser este modelo en este artículo. El éxito de los fondos son su impacto de futuro en empresas competitivas, en puestos de trabajo no precarios, en masa crítica de talento, en externalidades para la sociedad y la economía, en una rueda que genere riqueza para pagar la factura social enorme y poder devolver la parte de los fondos que son a crédito.

El impacto empieza con decisiones valientes. Si los fondos repartidos a lo loco no han funcionado nunca, cambiemos la governanza que hay detrás el reparto de fondos y démonos la oportunidad de invertir en innovación real, en competitividad consistente, y no en power points llenos de ocurrencias.

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