Cómo actuar ante un dilema ético

Un dilema ético es cuando una persona tiene que decidir entre distintas alternativas que afectan a sus principios éticos. La ética nos guía para saber lo que está bien hecho y lo que no. Y desgraciadamente, los comportamientos éticos no siempre abundan, por eso Mark Twain decía: "Haz siempre lo correcto. Complacerás a alguien y sorprenderás el resto".

"Un dilema ético es cuando una persona tiene que decidir entre distintas alternativas que afectan a sus principios éticos"

 

Veamos dos ejemplos de dilemas éticos. En el primero, un vendedor está intentando vender un producto a un cliente. Se trata de un producto que el vendedor sabe que tiene un punto débil. En medio de la conversación, el cliente pregunta sobre las características del producto y el vendedor es consciente que en este punto de la conversación el cliente estaría mejor informado si el vendedor le avisara del punto débil que tiene el producto. Así pues, tiene que decidir si informa al cliente del punto débil, aunque esto implique perder la venta; o bien callar y asegurar la venta del producto. Un segundo ejemplo, sería el de una empresa que tiene tensiones de tesorería y necesita un préstamo urgente para pagar las nóminas de los empleados. El dilema es que si la empresa informa al banco de su situación real, entonces no consigue el préstamo y no podrá pagar las nóminas. Pero si engaña al banco manipulando sus balances, podría conseguir el préstamo y así podría pagar la nómina.

Para decidir en casos como los expuestos, puede ser de utilidad seguir el siguiente proceso que trata de responder distintas preguntas:

  • Me siento cómodo con la actuación que me estoy planteando? Si siento alguna incomodidad con una determinada actuación, mejor no hacerlo, puesto que posiblemente estaría en contra de los valores personales.
  • La decisión que estoy valorando: Es legal? Si no lo es, está claro que no puede actuar vulnerando la Ley.
  • Si pensamos que es legal, podríamos preguntarnos: Que dirían nuestros padres, la pareja, alguno otro familiar directo o una amistad íntima? Si no lo vieran claro, entonces mejor no actuar de una forma que sería reprobable para ellos.
  • Si pensamos que es legal y que las personas más cercanas verían bien una determinada actuación, nos podríamos preguntar: Cómo me sentiría si en un medio de comunicación o en las redes sociales se informara de mi actuación? Es mejor no actuar si sentiría incómodo cuando esta actuación se difundiera.

En caso de que la respuesta a todas las cuestiones sea positiva, estaríamos ante una alternativa que es legal, coherente con nuestros valores y los de las personas que nos rodean. Por lo tanto, podemos proceder con tranquilidad. En caso contrario, se trata de una alternativa que no nos conviene y nos provocará incomodidades personales o con nuestro entorno. Y si dudamos, mejor no arriesgarnos.

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