La agroalimentación y la cerámica: el futuro de la economía valenciana postcovid

La pandemia ha agravado la crisis del sector automovilístico valenciano, mientras que ha favorecido las exportaciones otros productos

Les exportacions de productes agroalimentaris augmenten amb la pandèmia. | GVA Les exportacions de productes agroalimentaris augmenten amb la pandèmia. | GVA

La pandemia le ha cambiado la vida a todo el mundo. Los meses de confinamiento comportaron una variación de hábitos en la sociedad que, en muchos de los casos, se mantuvieron durante todo el 2020 y lo que va de 2021. Los cambios no se han dado sólo en la sociedad valenciana o española en general, sino que se han reproducido a todos aquellos lugares donde la covid-19 ha supuesto la implantación de restricciones y confinamientos. La modificación de las costumbres a la hora de escoger productos tiene grandes implicaciones en el ámbito económico y más en una situación de incertidumbre e inestabilidad como la que estamos atravesando actualmente. Es por eso que la pandemia y las consecuencias que se derivan han afectado de manera desigual los sectores productivos valencianos y en especial su exportación.

Mientras que algunos sectores han visto como el comercio exterior los ha salvado de una crisis segura, para otros la pandemia ha servido para agravar una situación estructural de entrada ya complicada. Así se extrae de un informe elaborado por Cámara Valencia y Caixabank, titulado Los productos exportados miedo la Comunidad Valenciana: Oportunidades post-Covid en el cual se detalla qué sectores acabaron en 2020 fortalecidos, y cuáles, por el contrario, afrontan un momento complicado para su viabilidad.

El informe es el segundo de estas características elaborado por las dos entidades, y de él se puede extraer que las consecuencias económicas de la crisis provocada por el coronavirus están siendo desiguales y asimétricas en el ámbito mundial y así será también el proceso de recuperación, tanto en cuanto a los mercados de exportación como a los productos exportados.

A partir del mes de junio, una vez se fue retomando la actividad productiva, la caída de las ventas en el exterior ha sido cada vez menor

La pandemia vino acompañada del cierre de toda actividad económica no esencial durante los meses de marzo y abril. Situación que se tradujo en una caída del comercio internacional sin precedentes. El comercio valenciano sufrió un retroceso de hasta el 40% en abril y el 30% el mes de mayo. A partir del mes de junio, una vez se fue retomando la actividad productiva, la caída de las ventas en el exterior ha sido cada vez menor, apunta el documento.

El texto pone el énfasis en cuáles son los productos que mayores oportunidades tendrán en los mercados internacionales, y que se convertirán en el motor de la recuperación económica de los territorios. En el caso del País Valencià el sector agroalimentario, el ladrillo, los productos químicos y los relacionados con el hogar son los que tienen más proyección, en detrimento del sector automovilístico, rey de las exportaciones valencianas hasta ahora.

El sector agroalimentario, el líder

Según señala el estudio, la pandemia ha reforzado el papel estratégico del sector agroalimentario valenciano en el abastecimiento del mercado europeo, donde prima la calidad y la mayor demanda de productos frescos y con posibilidad de almacenamiento. Las exportaciones de productos agroalimentarios supusieron el 16% del total de exportaciones valencianas en 2019, peso que se ha incrementado hasta el 20% en los diez primeros meses de 2020. Así, según el informe este es uno de los sectores que mejor se ha comportado a lo largo del año pasado, con un incremento del 10,6% respecto al mismo periodo de 2019.

Con el periodo de confinamiento del inicio de la pandemia, la población ha elevado su gasto en alimentación y ha variado sus preferencias hacia un consumo de productos más sanos -destaca el informe- como por ejemplo frutas y hortalizas, sobre todo frescas, pero también zumos y aquellos alimentos con posibilidad de almacenamiento como conservas, preparados alimentarios, arroz y aceite de oliva, entre otros. Otros alimentos cuyas las exportaciones han experimentado un notable dinamismo han sido las algarrobas, la carne de vacuno y los productos lácteos.

De hecho, la exportación de productos agroalimentarios ha aumentado en casi todos los mercados de destino, pero con especial fuerza en los de la Unión Europea (12%), Argelia (26%) y Australia (39%). Por el contrario, las ventas en la China, el Brasil o Suráfrica registran retrocesos de más del 30%. Aún así, el balance es positivo.

Más textil

Pero la pandemia no ha beneficiado todas las patas del sector agroalimentario por igual. Y es que todo aquello relacionado con la hostelería y el ocio ha perdido mercado, debido a las restricciones en los horarios de apertura, y en algunos casos, por el cierre total del sector durante meses. Así, las ventas de vino y otras bebidas alcohólicas se han visto afectadas por el cierre y la caída de la actividad del sector hostelero en prácticamente todos los países. Además, la situación se ha agravado porque la demanda interna no ha podido compensar el menor consumo en otros países.

La agroalimentación, no obstante, no ha sido el único sector que ha mejorado su situación en cuanto a las exportaciones. El informe destaca que los cambios que se están produciendo en las cadenas de suministros a escala internacional han impulsado algunos de los principales productos semimanufacturados valencianos destinados a la exportación. Un ejemplo son las baldosas cerámicas, pero también semimanufacturas de madera y aluminio, y sobre todo, aquellos productos que incorporan innovación, tecnología y se alinean con la sostenibilidad medioambiental y la seguridad sanitaria. Otros productos como los herbicidas, insecticidas, abonos y productos de limpieza son los de mayor proyección dentro del sector químico, sobre todo en mercados emergentes.

Las exportaciones del textil han sido superiores en el tercer trimestre de 2020 en un 3,2%

Otro de los sectores que en el caso valenciano ha sabido adaptarse a la situación y crecer ha sido el textil. El País Valencià aglutina el clúster textil-hogar técnico más importante del Estado, resultado de una gran transformación después de las crisis sufridas en los últimos 20 años y la mayor globalización del sector. Esto le ha permitido poder adaptarse con mayor flexibilidad y celeridad a las nuevas necesidades derivadas la pandemia.

De hecho, en el tercer trimestre de 2020 las exportaciones de este sector han sido superiores en un 3,2% al del mismo periodo de 2019. Y esto gracias al dinamismo mostrado por las ventas de tejidos sintéticos, y de algodón, teles sin tejer, artículos confeccionados como por ejemplo chalecos salvavidas y la confección para mujer.

El automóvil, la otra cara de la moneda

Lo primero que destaca el informe es que la pandemia no ha afectado por igual a todos los sectores, y si hay alguno que ha sido perjudicado por la contracción del gasto ha sido el automovilístico. Con la covid-19 se han agravado los problemas estructurales de un sector que no se ha adaptado a los nuevos tiempos y las nuevas demandas.

A la reducción de la capacidad de gasto de las familias por la situación de pandemia se suman los viejos problemas que ya arrastraba antes el sector, como son el endurecimiento, especialmente en Europa, de la normativa de emisiones y los cambios en las formas de consumo y de propiedad de los vehículos. Así, se consolida una tendencia a la baja en la demanda de vehículos, tanto como producto de consumo como de inversión. A esto hay que sumar, según indica el informe, la mayor concienciación del consumidor respecto al medio ambiente y el crecimiento sostenible, que estimula la demanda de vehículos eléctricos y híbridos, un segmento en el cual el clúster valenciano no está especializado.

Los turismos siguen siendo la primera partida exportada por València

Todo esto ha provocado una caída de las exportaciones del sector que se ha intensificado notablemente en 2020 hasta llegar al 25% en los diez primeros meses. Con esta bajada el sector automovilístico ha pasado a ser el segundo sector de exportación después del agroalimentario. Sin embargo, los turismos continúan siendo la primera partida exportada por el País Valencià.

El retroceso de las ventas se produce, de manera sustancial, en los principales mercados del sector del automóvil valenciano: Norteamérica, el Reino Unido y países de la Unión Europea como Alemania, Italia o Polonia. Por el contrario, hay que destacar que otros mercados registran un aumento considerable en 2020: los países nórdicos, junto con Dinamarca y Países Bajos.

Las consecuencias de todo esto ya empiezan a hacerse patentes con el anuncio de un nuevo gran Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en la planta de Ford Almussafes, la principal empresa del sector en el País Valencià. La dirección de la empresa propuso la semana pasada a los sindicatos el despido de 630 trabajadores. Con este nuevo despido masivo, los sindicatos consideran que la planta valenciana se queda en un estado crítico, puesto que acumula 6 ERE desde el inicio de la pandemia. Aún así, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, aseguró a las pocas horas de conocerse la propuesta de despido que continúa confiando en el futuro de Ford Almussafes.

Los retos de futuro

A pesar de que no todos los sectores exportadores se ven afectados con la misma intensidad por las consecuencias de la pandemia, el informe sí que señala que todos ellos tienen que enfrentarse a un conjunto de retos comunes para continuar siendo competitivos en los mercados internacionales. El primero de ellos es adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.

"El consumidor, en una fase de crisis económica, se hace más sensible al precio, al mayor uso del canal en linea, mayores exigencias en temas de sostenibilidad, transparencia... El conocimiento del cliente final por parte de la empresa exportadora se convierte en un reto y una necesidad para ganar en competitividad", detalla el texto. Según el director territorial de CaixaBank en el País Valencià, Xicu Costa, "las empresas de valencianas continúan progresando, reinventándose y creciendo en muchas ocasiones, a pesar de encontrarse con un entorno poco favorable, para hacer frente a la complicada realidad que nos enfrentamos provocada por la pandemia".

La digitalización es uno de los retos más importantes en un periodo en el que la movilidad se ve muy reducida, y los riesgos sanitarios se prolongarán durante 2021

La digitalización es uno de los retos más importantes, según el informe, en un periodo en el cual la movilidad se ve muy reducida, y dado que los riesgos sanitarios se prolongarán durante el 2021. Por eso desde Cámara Valencia y CaixaBank se anima a las empresas a adaptarse a esta transformación digital en todos sus ámbitos de actuación. Por otro lado, el texto augura que la Unión Europea mantendrá el objetivo de mayor apertura a través de los acuerdos comerciales. Por eso, sus elaboradores consideran que las empresas tienen que aprovechar estos acuerdos para reorientar sus mercados hacia aquellos con menos restricciones.

"La internacionalización, que ya formaba parte de la estrategia de negocio de las empresas valencianas, se convertirá ahora en un factor clave para la competitividad de nuestras pymes. Con este informe, la Cámara de Valencia y CaixaBank continuamos apostando por la apertura de nuestras empresas a nuevos mercados", apunta Vicente Morata, presidente de Cámara Valencia.

Finalmente, los sectores tienen que conseguir aunar eficiencia y sostenibilidad para ser competitivos. Las empresas tendrán que alinear su estrategia internacional con criterios de sostenibilidad, tanto interna como en los mercados en los cuales operan.

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