La hoja de ruta valenciana para superar el bache

El IVIE libra al Consejo el informe sobre la crisis de la COVID en el País Valencià que tiene que servir de base para construir la recuperación

Els economistes de l'informe IVIE i Ximo Puig | IVIE Els economistes de l'informe IVIE i Ximo Puig | IVIE

Primera alerta: si antes de la crisis vivías bien, hasta el 2022 la situación no volverá a ser igual. Segunda: la pérdida de renta y ocupación amenaza el futuro de los valencianos. Y dos retos: volver al bienestar pre-coronavirus y reducir la brecha (ya existente) que nos separaba de la media nacional en renta per cápita. El resumen ejecutivo del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) evidencia que los valencianos no tendrán fácil el camino a seguir para superar las piedras que está poniendo esta crisis sanitaria, sobre todo porque ya había algunos escollos anteriores cómo, por ejemplo, tener una menor productividad que el resto de territorios. "Sólo en la quinta parte de las ramas productivas conseguimos un nivel de productividad por encima de la media nacional", advierte el estudio que la Generalitat Valenciana encargó a la institución como base para la recuperación post-COVID.

Además, la idiosincrasia de la economía valenciana la ha hecho más débil ante el confinamiento, por una más grande dependencia del turismo, el gran sector económico que está sufriendo más el varapalo de la crisis. Fronteras cerradas, hoteles a menos capacidad y bares y restaurantes que empiezan a respirar pero con no pocas dificultades. Y esto repercute en las cifras de ocupación: hay 408.184 trabajadores afectados por un ERTO de un total de 64.989 empresas valencianas.

Acabar con "la discriminación financiera valenciana"

"La hoja de ruta trazada es tan ambiciosa que exige del compromiso de todos los actores de la economía y sociedad valenciana", anota el IVIE. A corto plazo los retos son claros: limitar contagios, asegurar liquidez, sostener la ocupación, mantener los ingresos y asegurar la estabilidad de las Administraciones. Es decir, jugar a ser el equilibrista del circo. A medio plazo, el IVIE enumera los retos que la Comunidad Valenciana ya está asumiendo y que forman parte de la gestión de la llamada nueva normalidad.

Pero, y aquí viene el reto mayúsculo, a largo plazo hay que cambiar muchas cosas: apostar por la I+D como eje prioritario, aprovechar las oportunidades del nuevo escenario y fomentar la profesionalización de la dirección empresarial; modernizar la Administración, agilizar el marco regulatorio (aquí el IVIE cita la emprendeduría como primera benefactora), reforzar la inversión pública y eliminar la discriminación financiera valenciana. De hecho, algunos de los retos ya formaban parte del Plan de Acción para la Transformación del Modelo Productivo de la Comunidad Valenciana que hace unos años, por encargo del gobierno del Botánico, también elaboró el IVIE. En este documento se remarca la importancia de desarrollar la capacidad innovadora del tejido productivo, la cultura emprendedora, el apoyo a la competitividad empresarial o la mejora de la governanza pública con sistemas electrónicos.

Este punto, por ejemplo, es coincidente con una de las exigencias que plantea también ahora el IVIE y, de hecho, está siendo puesto en práctica durante la pandemia: sin ir más lejos la Conselleria de Hacienda y Modelo Económico, a través de la Agencia de Tecnología y Certificación Electrónica, ha desarrollado un nuevo servicio de identificación por videoconferencia que permite emitir certificados electrónicos calificados a distancia. Trámites que podían haberse avanzado antes y que ahora se han hecho urgentes.

Gestionar la nueva sociedad del conocimiento, adaptarse a las oportunidades tecnológicas y modernizar el Estado del bienestar son las tres grandes líneas maestras para el largo plazo

En resumen, gestionar la nueva sociedad del conocimiento, adaptarse a las oportunidades tecnológicas y modernizar el Estado del bienestar son las tres grandes líneas maestras del análisis del IVIE para superar los efectos negativos, y recoger los positivos, de las consecuencias por el COVID-19.

Los puntos básicos a largo plazo, según el estudio que han coordinado los economistas Joaquín Maudos y Francisco Pérez, es crecer con base el conocimiento, reforzar la transferencia tecnológica, mejorar los resultados del sistema educativo (al cual recomiendan confinar a la digitalización...), digitalizar el sistema productivo, fomentar la emprendeduría, mejorar la competitividad internacional de las empresas, reducir las emisiones y atraer las inversiones verdes, digitalizar las administraciones y sanear financieramente la Generalitat Valenciana, con importantes deudas a las espaldas. Una de las novedades es la relocalización de actividades, un punto en que también animan a potenciar clústeres, polígonos industriales y parques empresariales.

En definitiva, el documento plantea un juego de equilibrios que continúa mirando a las salas de cuidados intensivos y la curva de contagios con la asunción de retos importantes a los cuales obliga la realidad del siglo XXI que ya habría que estar aplicando en tierras valencianas desde hace tiempo.

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