La chufa, el pequeño tesoro de la huerta valenciana

El tubérculo de la horchata es el producto agrícola mejor pagado en los alrededores de la ciudad de Valencia y amparado por una Denominación de Origen

La herramienta de seguimiento de precios de los alimentos del Eurostat reflexa que sólo el 19,2% del que pagan los consumidores en alimentación repercute sobre los productores, ha denunciado en reiteradas ocasiones La Unión de Labriegos. Esto explica, en parte, porque l'Horta periurbana de Valencia ha perdido 391 hectáreas en los últimos 10 años. El mal negocio y la falta de relevo generacional han sido claves, además de la burbuja inmobiliaria que durante mucho tiempo hizo más rentable para los propietarios de la tierra dejar de cultivarla y venderla para construir. Costa vivir del aixada, pero l'huerta valenciana todavía está protegida por un pequeño tesoro que la mantiene a flote: la chufa .

Las intensas lluvias que inundaron los campos de Valencia atrasaron un mes la cosecha de este pequeño tubérculo. Aún así, se mantiene por segundo año consecutivo el precio récord de 80 céntimos por kilo de chufa tierna, que asegura la rentabilidad económica "de uno de los más seguros de l'Horta", afirman desde el Consejo Regulador de la Denominación de Origen (CRDO) Chufa de Valencia.

La chufa es uno de los cultivos "más seguros de l'Horta valenciana"

La presente campaña la superficie de cultivo se ha incrementado un 11% respecto al anterior y llegan a las 545,83 hectáreas. El CRDO estima que tendrán una producción de más de 8,5 millones de chufa. Casi toda la que se cultiva en los 19 termas municipales de la comarca de l'Horta Norte que están amparados por la DON trabajan con el sello de origen. "El consumidor tiene que saber que apostar por el sello de garantía es hacerlo por un producto de proximidad que contribuye directamente al mantenimiento de la agricultura y del entorno medioambiental de la zona en que se produce", asegura el presidente del Consejo Regulador, Antonio Gimeno.

La recolecció de la xufa

La recolecció de la chufa

Hoy el tubérculo está de moda en el mercado internacional (desde los Estados Unidos en Alemania) por sus propiedades beneficiosas para la salud, donde el consumidor final puede llegar a pagar 10 euros por una bosseta de 170 gramos; en Valencia se vende el kilo por unos 5 euros. Poca chufa valenciana se exporta al exterior, puesto que la demanda local absorbe prácticamente toda la producción. La que llega a los lineales del resto del mundo procede casi toda de África y las importa, sobre todo, una de las comercialitzadores más grandes del sector, la valenciana Tigernuts Traders.

En el País Valenciano y en el resto del estado español la chufa se conoce como ingrediente principal de la horchata, la bebida valenciana más popular. Pero cada vez son más los que la utilizan como base otros productos como turrones, mermeladas, galletas o jabones.

La chufa es, por lo tanto, el producto más rentable de l'Horta. La otra cara de la moneda es que los beneficios no son inmediatos, puesto que tiene que superar un proceso muy largo de nuevo meses, desde que se cultiva, se hace la cosecha, se limpia –en llavadors especiales- y se seca –igualmente en secadores que se reservan fundamentalmente para chufas-. La temporada siguiente la tierra tiene que respirar y girar el cultivo, de forma que toca plantar entonces otros que no son tan rentables.

Otros cultivos con buenas expectativas

Si ampliamos la foto en todo el País Valenciano, encontramos otros cultivos a los cuales tampoco los va mal. Según datos de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) al cierre de 2018, el caqui, que es la fruta que despacio ha ido sustituyendo la naranja del paisaje valenciano por la buena cotización, ha visto como el precio ha aumentado entre el 20% y el 35% gracias a la caída de la oferta por el temporal. Pero se mantienen las alarmas: 2017 fue el primer año que cerró con un descenso de los precios desde que empezó la fiebre del caqui valenciano.

El caqui, el kiwi o la algarroba son los cultivos alternativos más lucrativos en sustitución de la naranja

Mejores noticias para el kiwi, donde los precios han crecido un 20% en comparación con la campaña anterior. "La rentabilidad continúa siendo favorable, aunque el alto coste de la estructura constituye un factor limitante", subrayan desde la organización agraria.

Cerramos el optimismo en el campo valenciano con un incremento espectacular del precio de la algarroba. Se ha pagado a 60 céntimos el kilo, lejos de los 25 céntimos habituales a los cuales se ha cotizado en los últimos años. Por qué? AVA lo justifica por la escasa producción de las campañas precedentes y nuevos usos del fruto, que ahora se comercializa como harinas para consumo humano y animal y como componentes de alimentos y cosméticos.

Entonces que no crecen en el mercado

Ya hablamos de los problemas estructurales que derrochan los cítricos valencianos, antaño joya de la corona valenciana. Los acuerdos con Suráfrica y las presiones de las grandes empresas ha hundido los precios hasta los 10 céntimos por kilo de algunas variedades y ha ocasionado pérdidas que superan los 160 millones de euros, según AVA.

Més info: Más allá de Suráfrica: los problemas estructurales de la naranja valenciana

El cierre de 2018 tampoco ha sido bono para el sector vitivinícola, tanto en los blancos como en los tintes. Las cotizaciones han bajado un 37,5% y las complicaciones climatológicas del fin de la temporada han incrementado los gastos en las explotaciones; a esto se han sumado otros obstáculos como la gran producción a escala mundial y una tendencia negativa de las exportaciones. El abogado, que se erigía como un producto estrella en materia de precios, ha caído un 3% y es víctima de una "creciente oleada de robos".

Las hortalizas no han ido mejor. La sandía ha sido por debajo de los costes de producción y se ha pagado entre 8 y 12 céntimos el kilo. El pimiento se ha vendido por 20 céntimos inicialmente, pero a medida que avanzó la temporada, llegó al extremo de no ofrecerse una cotización a los labriegos. La cebolla y la patata cayeron a los 8 y 10 céntimos respectivamente. Igualmente el tomate, la alcachofa, la lechuga y la col han vivido una de las peores campañas.

Respecto al aceite, La Unión de Labriegos ha calificado la campaña de "muy desastrosa". La cosecha ha caído un 43% en el País Valenciano (llegando a -70% en Castelló) y los precios han bajado un 24%. Denuncian que "se ha estimado que existe más producción de la real y por lo tanto los precios se están fijando sobre una producción estimada no real".

Temporada fría también a la almendra. Los precios han caído un 35% y ha tenido las cotizaciones más bajas de los últimos cinco años, con 4,70-4,90 euros el kilo. AVA lo señala como causa los "movimientos especulativos por parte de las grandes industrias", dado que la oferta "es menor que la demanda".

Por último, más penas que alegrías para otro cultivo típicamente valenciano cómo es el arroz. Los precios se han mantenido respecto a campañas anteriores en los 28 céntimos por kilo, una cantidad que está un 40% por debajo de los costes de producción pero se mantiene gracias a las ayudas de la PEC.

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