Cuando cambiamos el “no” por el “cómo”

Bianca Dragomir y Carlota Pi son dos mujeres que impulsan proyectos de energía renovable y que imaginan un futuro verde alentador

Plaques solars a Lleida | iStock Plaques solars a Lleida | iStock

“Hemos estado hablando durante treinta años y vendiendo ideas positivas. Y lo siento, pero no funciona. Porque si hubiera sido así, las emisiones habrían bajado, pero no lo han hecho”. Así concluía Greta Thunberg su charla TEDx Estocolmo el 24 de noviembre de 2018. El “efecto Greta Thunberg” fue imparable durante 2019 y 2020, solo silenciado por la crisis del coronavirus que, paradójicamente, ha sido un gran aliado de la adolescente sueca en su lucha contra la amenaza climática. Su última aparición fue el 4 de marzo de 2020, en la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo donde consideró como una rendición el proyecto de ley climática europea. 

Con la vuelta a la normalidad, la contaminación vuelve a campar a sus anchas y el respiro para el planeta que supuso la cuarentena ha durado poco, muy poco. Según un informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA, por sus siglas en inglés) la polución atmosférica de China se disparó en mayo y volvió a superar los niveles pre-coronavirus.

Es urgente que Greta vuelva a la carga, vuelva a sacarle los colores a las administraciones que siguen anunciando medidas demasiado débiles para la urgencia climática a la que nos enfrentamos. Que vuelvan a hablar de ella en todas partes, bien y mal, eso es lo de menos, porque así volveremos a tener el discurso de la crisis climática encima de la mesa. Porque solo tenemos 10 años para darle la vuelta. Y 10 años no son nada.

Greta es el altavoz de toda una generación que ha de heredar un planeta en el que el futuro es incierto. Sobre todo porque no saben si tendrán planeta. La buena noticia es que Greta tiene aliadas, mujeres que quieren cambiar el mundo y que, sin tanto ruido mediático, lo están haciendo muy bien. 

Greta Thunberg es el altavoz de toda una generación que tiene que heredar un planeta en el que el futuro es incierto 

Bianca Dragomir es una de ellas. Directora de la patronal valenciana de la energía, AVAESEN, Bianca lidera un equipo compuesto íntegramente por mujeres que da servicio a más del 80% del sector energético de la Comunidad Valenciana. Pero no solo eso, AVAESEN es un clúster que aglutina al sector energético, al sector de las tecnologías limpias, desde las energías renovables, hasta la economía circular pasando por las Smart cities y los conecta con la administración, con la industria y con los inversores, para que la transición energética tenga lugar.

“A mí me gusta verlo como un huerto con un montón de semillas, donde se están gestando alianzas y colaboraciones y donde las cosas nacen. El clúster tiene magia si realmente si llega a crear alianzas estratégicas, si consigue llevar un negocio a mercado, con masa critica y llevar la innovación al mercado”, me explica Bianca en una nueva edición del podcast “La revolución 4.0” que grabo regularmente para la tecnológica valenciana Belike

Al frente de AVAESEN, Bianca consiguió, junto con otros actores del sector, desbloquear el polémico impuesto al sol y ahora, trabajando muy cerca de la administración autonómica, está segura de que el sector energético está llamado a cambiar el mundo.

A mediados de junio, el president de la Generalitat, Ximo Puig, anunció que el Consell aprobará en julio un decreto ley para facilitar la inversión en energía fotovoltaica con el que se pretende que la Comunitat Valenciana sea referencia en este ámbito. Esta iniciativa se enmarca en el objetivo de lograr que en 2030 el 100% o, al menos, el 90 % de la energía que se genere en el territorio valenciano sea limpia. “Necesitamos un cambio sistémico: pasar de un 18% a un 43% en la Comunidad Valenciana hasta 2030, que es objetivo de mix energético, la Conselleria de Medio Ambiente es muy buen camino, pero hemos de conseguir la neutralidad energética para 2030 y solo tenemos 10 años”, asegura Bianca Dragomir.

Bianca cree que hemos de cambiar el “no” por el “como”, para alcanzar los objetivos necesarios y combatir la crisis climática. Y está convencida de que se están dando los pasos necesarios para conseguirlo. “Los mil millones de euros de presupuesto para el European Green Deal, el pacto verde europeo que lanza la UE como propuesta de recuperación, la ley de cambio climático reciente a nivel nacional, la ley de cambio climático regional con unos objetivos muy ambiciosos son los pilares sobre los que se trabaja de cara al 2030. 

Además, la única fuente de energía que va a crecer en 2020 según la Agencia Internacional de Energía, es la energía renovable. “Ahí está el futuro, en ese crecimiento que generará cada año 9 millones de puestos de trabajo”. Para Dragomir, todo son ventajas cuando hablamos de energías limpias. “Las renovables son la fuente más barata disponible a nuestro alcance. La energía del futuro será renovable y conectada a dispositivos inteligentes de almacenamiento, se transformará en nitrógeno verde, y los países se irán especializando en tipos de energía. Y no olvidemos que España es una potencia en energía fotovoltaica”, asegura la primera y única mujer galardonada con el premio a la mejor European Manager Cluster en 2016.

En toda esta revolución energética tiene un papel muy importante otra mujer, Carlota Pi, cofundadora de Holaluz. Carlota y Bianca son dos referentes femeninos en un sector tan masculino como el de la energía, algo que me llena de esperanza. 

Més info: Fin del estado de alarma

Bianca me explicó en nuestra entrevista que el ciudadano en esta etapa de transición tecnológica es protagonista de su sistema energético. Cambia la relación que tiene con la compañía eléctrica. “Ahora podemos producir la energía en casa, compartirla con el vecino o crear una cooperativa en el barrio con nuestros vecinos e incluso con el supermercado. Esto contribuye a la felicidad de la gente: autonomía, libertad y consumo inteligente”.

Y eso es precisamente lo que comunicó Carlota Pi la semana pasada con su “Revolución de los Tejados”, un movimiento que nace con el objetivo de transformar el máximo número posible de metros cuadrados de tejados infrautilizados en energía verde. Una vez transformados, se duplicaría la producción de electricidad renovable en España, pasando a ser del 39,3% (según datos del 2019) al 81%. Casi nada!

Lo que más me gusta de esta iniciativa es que Holaluz instalará gratuitamente las placas solares a los propietarios de tejados, gestionar su producción de energía y, a cambio ofrece un descuento fijo mensual en su factura de luz desde el primer mes, que según Carlota Pi, puede llegar al 20% de descuento en el recibo de la luz. Podremos tener un generador de electricidad renovable fotovoltaica en casa, que para eso somos una potencia mundial. 

Bianca y Carlota imaginan un futuro verde, un futuro donde comprarse una placa fotovoltaica sea como ir a comprarte un electrodoméstico, donde los tejados infrautilizados sean convertidos en generadores de energía verde, donde el horizonte de 2030 y esa neutralidad energética no sean un proyecto sino una realidad.

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