¿Pantallas? Ahora sí, ¡gracias!

Soy una empleada trabajando en remoto, nada más y nada menos que todos vosotros: estoy confinada en casa pero produciendo doblemente: trabajo e hijos.

L'entreteniment passa ara per la pantalla. No sempre, però sovint | iStock L'entreteniment passa ara per la pantalla. No sempre, però sovint | iStock

Cuesta un poquito hacer algunas cosas que antes parecían normales. ¿Entrevistas? Si, con vocecitas de fondo que preguntan "¿Quién es, mamá?". Lecturas, en el móvil mientras pintan un dibujo. ¿Mensajes de trabajo? Cómo se puede, cuando se puede. Los audios ayudan para ser concretos. Y sobre todo, no tener horarios. No podemos. Tengo dos niños muy pequeños, por lo tanto, las horas las marcan ellos y eso también me ayuda, a diferencia de lo que muchos puedan pensar. En las horas que restan entre su impuesta rutina, yo trabajo. Todo lo que puedo y más.

En estos días, también pienso en los que no pueden trabajar en casa. Algunos de mi entorno, de esa gente a la cual ya añoro besar y abrazar tanto, están obligados a ir cada día al supermercado, a la tienda, a cuidar de los animales del Oceanográfico de València, al Puerto porque son estibadores... Ellos van y yo pienso en el trabajo que hacen, que es muy importante para todos. También en aquellos que me escriben diciendo que se quedan sin trabajo, con una parada de su empleo. Circunstancial. Esperemos que sí.

En este Estado de alarma, sólo se puede salir de casa por algunas excepcionalidades y una de ellas es cuidar a los menores, pero yo los tengo en casa. El otro grupo vulnerable es el de la gente mayor. ¿Y quien los está cuidando? A muchos, su familia. A algunos otros, sus cuidadores. Para mi yayo nada ha cambiado. No sale a la calle desde hace tiempo, no echa de menos la vitamina E y la televisión lo tiene enganchado. Seguramente está mirando en bucle las entrevistas en directo del programa Espejo Público y por la tarde, también mirará Sálvame. Porque lo siguen haciendo, ¿no? Ahora muchos se habrán aficionado a las historias de la Pantoja y al resto de celebrities patrias, pero no estamos aquí para criticar a nadie. Básicamente porque en situaciones de estrés va muy bien viajar a otras realidades. Yo soy más de coger un libro, pero cada uno tiene los medios que quiere y puede. Nada más y nada menos.

Mi madre dice que esto en lugar de un confinamiento es un cautiverio. Me ha dado la risa, pero no le falta parte de razón. Ella ahora también trabaja desde casa, en horario de mañana, con la perrita cerca suyo esperando su paseo. Que será largo, porque ellos lo pueden hacer. Nosotros seguimos aquí, en casa. Toda una novedad. Tecleando y cuidando, produciendo y jugando. Gritando, bailando, aplaudiendo, haciendo teatro. Y mirando las pantallas. Hace no mucho leía que "cada vez que se abre una pantalla, se apaga un niño". Y ahora, más que nunca, me parece una locura el mensaje. Mis hijos hablan por FaceTime con sus yayos y tíos y en la Escoleta de mi hija se ha generado toda una cadena de vídeos caseros haciendo actividades y audios mañaneros de los niños que sólo hacen que endulzar y enriquecer este encierro nuestro. Ellos son felices saludando a los amigos. Podríamos aprender de ellos. Ni que fuera por una vez en nuestra vida.

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