A quien le importa el oso polar?

En un contexto de cambio climático y con un modelo bastado al "producir, utilizar y tirar", la empresa que no gestione eficientemente los recursos no sobrevivirá

Imagen del oso polar desnodrit compartida por la fotógrafa Kerstin Langenberger
Imagen del oso polar desnodrit compartida por la fotógrafa Kerstin Langenberger
La fotografía de un oso polar desnodrit para concienciar sobre el cambio climático genera más de 5.000 comentarios a Facebook pero no para un modelo bastado al "producir, utilizar y tirar". Por qué nos tendría que afectar que el señor del Ártico, el oso polar, se quede sin hábitat de aquí a 50 años? Quizás se los tendría que interesar a todos los puertos de la Mediterránea, como el de Barcelona y el de Tarragona, que cada año reciben miles de turistas y mercancías provenientes de la Asia para entrar en Europa porque, de momento, es la ruta más rápida. "Con el progresivo deshielo, los puertos norteños se convertirán en puntos estratégicos, habrá un cambio geopolítico, puesto que aparecerán rutas marítimas que antes eran intransitables", advierte Jordi Serra de la empresa Veolia, durante un encuentro de empresarios concienciados que Europa tiene que avanzar hacia el modelo de la economía circular.

Esta semana la economía circular ha salido a la calle. Barcelona acoge la primera edición de la Circular Economy European Summit (CEES) con el objetivo de impulsar un nuevo modelo económico que rediseñe los actuales procesos productivos para centrarlos en la reutilización y aprovechamiento de materiales y recursos. Un objetivo que todos tendríamos que compartir si partimos de la premisa que el 80% de las cosas que utilizamos sólo las usamos una vez y que el 2050 habrá un déficit de materias primeras. "Tenemos que conseguir que este 80% sea reinjectable en el proceso productivo, o intentar que esta cifra pase a ser un 50%", comenta Ferran Abad, Director de Desarrollo de Veolia . Qué es más fácil, mejorar los tratamientos de residuos o cambiar los hábitos de la sociedad?

Veolia, compañía líder en la gestión de residuos industriales, especializada en la gestión integral del ciclo del agua y en la gestión de la energía lo tiene claro: la reducción de residuos no sólo se centra en la relación medioambiental, también está vinculada a la competitividad de la empresa.

Residuo cero
En el ámbito de la reutilización de residuos, podemos transformar todos los residuos en materiales o energía? Según Abad, tanto el vidrio, como la mayoría de plásticos, el cartón y la materia orgánica se pueden reincorporar al sistema productivo. Es decir, desde el punto de vista de la economía circular, tienen un regreso. Sin embargo, hay productos que no tienen una reutilización immeditada porque el proceso de transformación ha modificado sus propiedades y ya no se pueden recuperar.

"No siempre los tratamientos que permiten reincorporar estos materiales a la cadena productiva son rentables", advierte el directivo de Veolia. "Si sumas la recogida, la selección, y acondicionamiento ... Es un proceso largo, complicado y largo. Se tiene que tener una visión a largo plazo de la economía circular", añade Abad.

Según Jaume Albertí, investigador de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático del ESCI-UPF, "siempre que hablamos de impacto medioambiental estamos hablando de la transferencia de materiales entre la tecnosfera y la biosfera. La economía circular pretende mantener el máximo de tiempo posible, aquel material dentro de la tecnosfera, cambiándole el uso o reciclando el material".


Campaña de la Generalitat 'Reduce, Reutiliza, Recicla, Reacciona'

Quién la hace, la paga
Albertí, quien este jueves participa como ponente de la Circular Economy European Summit, apuesta para analizar todo el ciclo de vida del producto o servicio, desde que estás extrayendo el material de la biosfera, hasta que la fabricas, lo utilizas y la vuelves como residuo a la biosfera. "Necesitamos una visión global para evitar el efecto rebote: mejorar el impacto medioambiental de un producto en una fase y empeorarlo en otra; cómo cuando creamos un coche que consume menos pero entonces el conductor correr más porque sabe que no gasta tanto y en consecuencia contamina más", advierte el ponente..

"Quién produce el producto se tiene que responsabilizar de su recogida", asegura Abad. Es decir, pensar los productos teniendo en cuenta todo su ciclo de vida, no sólo la etapa de fabricación o distribución. Qué pasa cuando un móvil se echa a perder? Quién se ocupa de reciclar los tapones de corcho?

En la economía circular no sólo hablamos de reciclar. "También hablamos de diseñar productos longevos que sean reciclables y modulares, es decir, que se puedan sustituir por otros; así como utilizar residuos otros organismos como materias primeras para tu producto", argumenta Ramón Arratia, director de Sostenibilidad de Interface, pioneras en la implantación de la economía circular y que este jueves explica los casos de éxito en el marco de la Circular Economy European Summit.

Un departamento de sostenibilidad
Otro ejemplo de empresa comprometida con los principios de la economía circular es la catalana Ferrer, donde las inversiones ambientales también tienen una repercusión económica positiva en la empresa. "Yo velo porque desde todas las áreas de la empresa, ya sea un departamento de compras, uno de marketing o recursos humanos, tengan en cuenta parámetros ambientales y de sostenibilidades a la hora de tomar decisiones", explica Marta Anglada, responsable del Departamento de Ecoloeconomia y Sostenibilidad, de la compañía desde el 2014. Es decir, a Ferrer creen que del mismo modo que cuando haces una licitación tienes en cuenta unos requisitos económicos y técnicos, también se tienen que tener en cuenta parámetros ambientales.

Una de las acciones del departamento de sostenibilidad es un proyecto de ecodisseny. "Teníamos un producto con un packaging sobredimensionado, un tapón que pesaba 30 gramos... Hicimos un estudio del ciclo de vida del producto, y hemos conseguido muchas mejoras".

Concretamente, con esta acción que aplica los principios de la economía circular, Ferrer ha conseguido disminuir el peso del envase en un 60%, la huella de carbono ha bajado en un 58%, el coste del embalaje ha bajado un 60% y han eliminado los envases con serigrafías porque todos los envases sean anónimos y los puedan reutilizar por diferentes líneas de productos. "Costa convencer un departamento de marketing de hacer estos cambios, pero al final todo el mundo voz que aporta un valor económico añadido, más allá del valor medioambiental", explica.

El cambio del formato de envase del aceite de oliva de un litro de la marca blanca del Mercadona es otro ejemplo de ecodisseny. "Los envases han pasado de ser cilíndricos a ser de base cuadrada, para optimizar el espacio de las cajas y los palets. Mercadona ha calculado que con este cambio se ahorran 1 céntimo por envase", ejemplifica Jordi Oliver, director ejecutivo de Inédito, una consultoría de ecodisseny y eco-innovación, del parque de investigación de la Universitat Autònoma de Barcelona, que este jueves también participa en el congreso de economía circular. "El objetivo final es que los productos que salen al mercado sean más eficientes en el uso de recursos y reducen la generación de residuos", concluye.

Gestión del cambio
Pasar de la línea al círculo no es fácil, requiere un proceso donde según los expertos, las empresas son el motor del cambio. La apuesta de futuro es que la sostenibilidad (igual que la ética) será en un elemento de diferenciación y competitividad para las compañías.

Según Josep Maria Tost, director de la Agencia de Residuos de Cataluña, "estamos ante un cambio que no es estético. La economía circular ha venido para quedarse. Tenemos que cambiar la manera de producir para pasar a un escenario de máximo aprovechamiento". En la Jornada de los Economistas celebrada el pasado viernes, Tost habló de los desechos como un tesoro, una fuente de recursos. "Es por eso que reabrimos vertederos como el del Garraf para ver qué se puede aprovechar del que ha enterrado".

Europa tiene el objetivo de reciclar el 65% de los residuos municipales el 2030; el 75% de los envases el 2030. Quizás será entonces cuando la empresa que no gestione eficientemente los recursos será expulsada del mercado. "Ya hay países que te piden una declaración ambiental de tu producto (Environmental Product Declarations) si quieres exportar", recuerda Jaume Albertí.

Una teoría que también apoya Ferran Abad: "La economía circular no sólo implica reciclar más, sino también consumir mejor. Es decir, el consumidor tiene que exigir criterios medioambientales". Somos un granito de arena, pero muchos granitos de arena acaban haciendo una playa.
 
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