Un antiguo hostal del Berguedà se ha convertido en una de las experiencias inmersivas más reconocidas del mundo. El Insomnia Hotel, situado en Berga, ha sido distinguido recientemente con el cuarto mejor escape room del planeta gracias a El secreto de los Krugger, una propuesta que combina enigmas, alojamiento, teatro y terror en una experiencia de seis horas que, según los creadores, no tiene equivalente en el país.
Detrás del proyecto están Climent Vila y Sílvia Mosella, fundadores de Insomnia Corporation y pioneros del terror inmersivo en el Estado. "Cuando nos dijeron que éramos el cuarto mejor del mundo fue una alegría que no nos imaginábamos. En la gala salían ciudades como París, Londres o Nueva York, y de repente aparece Berga. Todavía hoy nos cuesta de creer", subraya.
El Insomnia Hotel es el único hotel del país —y uno de los pocos del mundo— donde cada habitación es un escape room diferente. No se trata solo de un alojamiento temático, sino de una experiencia narrativa continua que empieza en la recepción y no se detiene hasta medianoche. "Desde el momento en que llegas ya estás dentro de la historia. Todo está lleno de enigmas: para acceder a espacios, para descubrir la carta del restaurante o, incluso, para usar el wifi", explica Vila, que interpreta al recepcionista Sebastián Krugger.
Vila: "En la gala salían ciudades como París, Londres o Nueva York, y de repente aparece Berga. Todavía hoy nos cuesta de creer"
La experiencia más reconocida, El secreto de los Krugger, acoge a grupos de entre diez y catorce personas, a menudo desconocidas entre ellas, que comparten una tarde y una noche marcadas por los enigmas, una cena degustación teatralizada y una experiencia de terror nocturna. "Es muy importante venir sin saber nada. No explicamos detalles porque se tiene que vivir", insiste el creador.
El proyecto nace de la trayectoria de Insomnia en el mundo de los escape rooms de terror, que ya en 2013 impulsó el primero de terror en el Estado. En 2021, ante la afluencia constante de clientes internacionales a Berga, el equipo detectó una necesidad: no había ningún alojamiento que prolongara la experiencia. "La gente venía de lejos, hacía los escape rooms y no tenía un lugar donde dormir que estuviera a la altura de lo que había vivido. De aquí surgió la idea de crear un hotel donde la experiencia continuara", explica Vila.
El reconocimiento internacional ha tenido un impacto inmediato: el hotel ya recibe visitantes de todo el mundo, que incluyen Berga dentro de sus rutas de escape rooms. "Nos encontramos con reservas hechas con meses de antelación y con grupos que planifican viajes enteros para venir aquí", explica.