Tinta de impresora, el líquido más caro del mundo?

La inversión en investigación y desarrollo de nuevas fórmulas mejoradas eleva el precio de este preciado bien por encima de los 4.000 euros por litro

La ilustración de Celeste Watson sobre el precio de la tinta de impresora y el Chanel 5
La ilustración de Celeste Watson sobre el precio de la tinta de impresora y el Chanel 5

Si el lujo se mide en euros, la tinta de impresoras es un líquido reservado únicamente por las fortunas más exquisitas. Marilyn Monroe confesaba que dormía sólo con unas gotas de Chanel 5, una exigua inversión de unos 1.500 euros el litro. Si el icono de Hollywood hubiera decidido rociarse con las tintas más caras del mercado, su gasto habría subido además de 4.000 euros por litro, tal como ilustró la artista australiana Celeste Watson con sus irónicos diseños de Hewlett Packard empaquetados en botellas de colonias de alta gama.

Por qué la tinta de impresora es más cara que la gasolina y los vinos más exclusivos del mundo? Por qué muchas veces nos sale más a cuenta comprar una impresora nueva que no invertir en recambios de los cartuchos? Las dos preguntas han generado tanto debate entre los consumidores y han puesto tanto en riesgo la reputación de los fabricantes que, en 2010, el responsable de marketing de HP, Thom Brown, convocó a los medios para dar algunas respuestas.

Según Brown, la razón está relacionada con el proceso de producción de la tinta y es triple: inversión, trabajo y eficiencia. La empresa defiende que el desarrollo de una única fórmula de tinta comercial requiere de unos cuatro años de trabajo, centenares de científicos involucrados, millones de dólares de inversión y el desarrollo de más 1.000 prototipos de cartuchos hasta dar con la versión perfecta.

"La tecnología de tintas es costosa de desarrollar y el cliente paga por la fiabilidad del producto y la calidad de imagen"

"La tecnología de tintas es costosa de desarrollar y el cliente paga por la fiabilidad del producto y la calidad de imagen", explicaba Brown. Según los datos de la empresa, las tintas de su marca multiplican por 50 la vida útil de sus impresoras, tienen un índice de error del 1% y ofrecen un volumen de impresión un 34% más elevado que los de las marcas blancas.

Con este baile de cifras, Brown quería cambiar una opinión que, según la compañía, es generalizada en la población: "La tinta es mucho más que agua con color".

Pero, a pesar de los argumentos de las grandes marcas, los usuarios cada vez apuestan más por las marcas blancas o por rellenar una vez y otra el cartucho. A pesar de las ineficiencias, la carencia de desarrollo técnico y los daños que pueden ocasionar a las impresoras, diferentes estudios indican que optar por estas opciones puede suponer un ahorro de entre el 50 y el 80%.

La inversión en la impresora

Ante el escandaloso precio de la tinta, muchos usuarios buscan fórmulas imaginativas para ahorrar el máximo. Un adolescente norteamericano de 14 años incluso recomendó a la Casa Blanca cambiar la tipografía que utilizan en sus comunicaciones oficiales de Times New Roman a la Garamond –más fina- para evitar un sobrecost de hasta 168 millones de dólares al año.

Los cartuchos de marca blanca o rellenados dañan las impresores, pero suponen un ahorro de entre el 50 y el 80%

Pero la fórmula más popularizada es la de apostar por el cambio de impresora cada vez que se acaban los cartuchos de tinta para aprovechar los que vienen de regalo y, de paso, renovar la máquina. Los números salen. Cómo es posible que la máquina sea más barata que los recambios de tinta? La razón es de estrategia comercial.

Los fabricantes minimizan el margen de beneficio en la venta de la impresora con la confianza que el usuario se acostumbrará a su uso y, una vez se acaben los cartuchos gratuitos, querrá repetir la experiencia con la misma máquina, apostando así la generación de beneficios en la compra repetida de un líquido más caro que el Chanel 5.

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