El Gremi de Floristes denuncia el creciente descontrol en la venta de rosas durante la diada de Sant Jordi, con una proliferación masiva de puestos de particulares que ya supera el 70% del total y que genera caos, saturación y competencia desleal. El presidente Joan Guillén ha explicado este lunes que actualmente hay “un sistema no inclusivo de licencias” que permite el afloramiento de numerosas empresas externas que aparecen en campañas un mes antes de la Diada y desaparecen pasado el 23 de abril, lo que provoca la descapitalización del sector. “Tenemos un problema grave y es el intrusismo”, ha insistido, “y es porque hay una serie de empresas pirata que se dedican a promocionar la Diada bajo el lema de la rosa barata”.
Los profesionales del sector de la flor denuncian que el sistema actual de puestos libres es insostenible y pone en riesgo la viabilidad de negocios que forman parte del tejido comercial de proximidad. En este sentido, calculan que el coste fiscal de esta economía sumergida supera los quince millones de euros aproximadamente, y lamentan que a partir del momento en que las rosas se ponen en los puestos no hay ningún tipo de control fiscal sobre la venta ni impuestos.
“Las ventas que se esperan de los siete millones de rosas en toda Catalunya son de unos 25 millones de euros”, ha detallado Guillén, “y de estos, solo alrededor de diez millones recaen dentro del sector”. El presidente del Gremi de Floristes también ha añadido que se trata de una situación que afecta a todo el territorio y que no solo les perjudica a ellos, sino que degrada el valor y la imagen de la Diada.
Demanda de cambios estructurales
En el caso de la capital catalana, Guillén ha recordado que las solicitudes de paradas se hacen a través del programa DRAC, una herramienta digital pensada para un volumen de unas 2.500 paradas. El aumento de paradistas ha provocado que el programa esté sobrepasado y saturado, con la entrada de 12.000 solicitudes que lo colapsan. Ante esta situación, el Gremi de Floristes pide al Ajuntament de Barcelona que establezca criterios más restrictivos y claros en el otorgamiento de licencias. También que se eliminen las paradas de particulares y que se mantengan solo aquellas vinculadas al sector social (entidades, ONG, asociaciones y escuelas, entre otras), además de la priorización del comercio de proximidad y los profesionales del sector. “Sabemos que es complicado”, ha admitido el presidente del gremio, “pero se tiene que poner más presión para que todas aquellas personas que ocupan la vía pública de forma ilegal lo dejen de hacer”.
Por parte del consistorio, la teniente de alcalde del Ajuntament de Barcelona, Raquel Gil, ha afirmado que se está trabajando para luchar contra la “competencia desleal” y que de cara a la próxima Diada se pondrá en marcha un grupo de trabajo para analizar aquello que ha funcionado y aquello que no. “Así podremos ver qué herramientas tenemos para poder luchar contra esta situación y ordenar los espacios dando prevalencia a los sectores profesionales”.
Este año, la Guardia Urbana pondrá en marcha un dispositivo similar al del año pasado, el cual en 2025 les permitió decomisar 2.700 rosas ilegales. De hecho, el cuerpo policial puede interponer sanciones económicas que pueden superar los 150 euros. En global, habrá un total de 227 agentes y 207 auxiliares el día de Sant Jordi dedicados a dar seguridad para que la fiesta se pueda desarrollar sin incidencias.
Libros y pan de San Jorge
En cuanto al Gremi de Llibreters de Catalunya, el presidente Èric del Arco ha recordado que este será un Sant Jordi con más espacio y oferta en todo el territorio, en una jornada que prevén que tendrá una alta participación. “Más que saber cuántos libros venderemos, lo que queremos es que cada persona encuentre lo que busca”, ha explicado. También ha reivindicado la importancia de un día en que todo el mundo se vuelca en una misma causa y, por ello, ha recordado a los ayuntamientos que deben facilitar la apertura de los puntos principales de cada municipio. “Es una fiesta integradora y fácil de entender”, ha subrayado, “una jornada popular, y ya va bien que haya años que caiga en días laborables y otros en festivos, porque la hace diferente, especial y propia”.
Finalmente, Jaume Bertran, presidente de los Gremis de Flequers de Barcelona, ha celebrado que este año se hayan sumado nuevos productores a la elaboración del pan de Sant Jordi, un tipo de pan creado en 1988. Para Bertran, el hecho de que el 23 de abril coincida con un jueves les hace augurar un aumento de las ventas en Barcelona.