Turistas al pesquero

Cataluya es pionera al legislar sobre subir turistas a bordo de una barca pesquera, pero no acaba de funcionar; en el País Valencià va viento en popa y en las Illes Baleares están empezando

Llevar turistas a bordo de barcos de pesca, una alternativa rentable para los pescadores | Cedida
Llevar turistas a bordo de barcos de pesca, una alternativa rentable para los pescadores | Cedida

La falta de relevo generacional, el aumento de los gastos, la falta de peces en el mar por la contaminación y la sobrepesca o el control de los precios de venta por parte de los intermediarios complican cada día mas un oficio tradicional, y todavía muy artesanal, que es el de pescador . Para evitar que la barca se hunda, hay que buscar oportunidades en otros sectores. Con el objetivo de conseguir unos ingresos extras, dar a conocer una actividad muy desconocida y reivindicar el producto local, nace el concepto de pesca-turismo , que invita turistas a subir a un barco y vivir en primera persona una jornada en la mar. En el arco mediterráneo está funcionando de manera desigual: la pionera fue Catalunya -donde no acaba de calar y prueban con otros modelos-, en las Illes Baleares navegan en pañales pero con buenas expectativas y en el País Valencià avanza su consolidación.

Lo pesca-turismo nace en Roses, pero la meteorología de la Costa Brava lo complica

Catalunya es pionera al crear una legislación que permite integrar esta actividad en las barcas de pesca; hace nada, el pasado mes de abril, se aprobó un Real Decreto que establece las condiciones para el desarrollo de la pesca-turismo a escala estatal. Unas exigencias que las operadoras lamentan que son muy enrevesadas y tardan unos seis meses a tramitarse, tiempos que no pueden perder los pescadores y acostumbran a delegar en empresas que se encargan de gestionarlo todo.

Concretamente, la actividad arrancó en Roses con diferentes modalidades (red, arrastre, palangre de fondo). Hoy ya no existe por un motivo principal: el mal tiempo de la Costa Brava hacía que llegaran a tener más cancelaciones que reservas y esto supone pérdidas (seguros ya pagados, material, etc.).

"El pescador que hace pesca-turismo no lo hace para hacerse rico, sino para dar a conocer su trabajo y que se vea que hacen buenas prácticas"

Desde el Patronato de Turismo de Tarragona admiten que "no acaba de funcionar" la actividad en Catalunya por el factor de la meteorología de la mar, por la renuncia en un espacio en las barcas y barcos para llevar turistas y porque son muchas horas. "Es muy difícil", dicen.

A pesar de esto, algunos puntos como Palamós o Sant Carles de la Ràpita investigan con otros modelos. En el Baix Empordà invitan a una jornada de pesca y captura de la reconocida gamba de Palamós y en el pueblo del Montsià ofrecen una pequeña excursión de dos horas de pesca tradicional de cangrejos azules en la Pantena y otra de pesca con las manos a bordo de una golondrina que cala en aguas poco profundas.

Más info: Turismo sobre un tanque y a hachazo

Un joven, quinta generación de una familia de pescadores, impulsa lo pesca-turismo en el País Valencià

En el País Valencià la pesca-turismo se está fortaleciendo gracias a la presencia de una empresa, Trip&Feel. Esta actividad ya opera en Vinaròs, Peñíscola, Castelló, Xàbia y Calp; próximamente lo hará en Gandia, Dénia y El Campello. El fundador, Paco Gracia, es un gran conocedor del sector, y no es para menos: es la quinta generación de una familia de pescadores y se ha dedicado directamente a la comercialización del pescado.

Paralelamente estudió diseño gráfico y como proyecto de fin de carrera ideó juntar la creatividad con la pesca; el resultado es Trip&Feel. Primero se nutrió de la experiencia del primer país europeo que reguló esta práctica, Italia. A Cagliari (Cerdeña) hizo una "investigación de campo y de mercado" cuando en el Estado español ninguna ley permitía todavía implantar una empresa de este tipo.

El pesca-turismo "es un complemento económico extra para hacer el mismo trabajo que siempre, pero con gente que te acompaña"

Volvió al País Valencià en 2016 con una beca de la Obra Social La Caixa y desde entonces es "el centro de sinergia entre los pescadores, las gestiones burocráticas, el montaje de los proyectos, la comercialización, el marketing y la comunicación", explica Gracia, a quien le gusta decir que impulsa "una empresa social". Se quedan una comisión del 20%, el resto va a parar directamente al pescador.

"Enseña a saber valorar el pescado local y de proximidad y a poder exigir calidad"

Cuenta que la pesca-turismo "es un complemento económico extra para hacer el mismo trabajo que siempre, pero con gente que te acompaña", es más frecuente en verano -por el mejor tiempo- y se tienen que "respetar" los horarios profesionales del sector, de lunes a viernes.

Pero el único beneficio no es el dinero: "El pescador que hace pesca-turismo no lo hace para hacerse rico, sino para dar a conocer su trabajo y que se vea que hacen buenas prácticas; a menudo se tiene una mala imagen del pescador que no se corresponde con la realidad. Es un oficio muy tradicional que, paradójicamente, se desconoce mucho. Todo ha evolucionado muy rápidamente pero este sector continúa igual". Además, destaca que tiene "un impacto educativo muy alto": "Enseña a saber valorar el pescado local y de proximidad y a poder exigir calidad".

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Cuenta que el perfil más habitual de clientes son personas de entre 30 y 55 años y un 70% son del Estado español, y el 30% extranjeros. Ahora bien, Gracia asegura que el turismo familiar son los principales clientes: "Los padres y madres quieren mostrar a sus hijos que el pescado no se pesca con una bandeja de plástico, que es como lo ven en el supermercado. Se hace de forma artesanal y en un barco que trabaja muchas horas. Buscan ese contacto con la naturaleza". En la costa valenciana, funciona.

En las Illes Balears el principal cliente es alemán

Surcamos el Mediterráneo y llegamos a las Illes Balears. Aquí la empresa Pescaturismo, con sede en el ParcBit, gestiona desde hace dos años 30 embarcaciones de varios puertos: Alcúdia, Andraitx, Cala Bona, Cala Ratjada, Can Picafort, Colonia de Sant Jordi, Colonia de Sant Pere, Palma, Pollença, Porto Cristo, Portocolom, Portopretro y Sóller. Este año ha lanzado una plataforma web que comercializa actividades de pesca-turismo y turismo marinero -barco que acompaña al de los pescadores- otros puntos como Catalunya, País Valencià, Murcia y Galicia. Aspiran a tener 10 embarcaciones por comunidad autónoma.

"Los padres y madres quieren mostrar a sus hijos que el pescado no se pesca con una bandeja de plástico, que es como lo ven en el supermercado"

En 2018 ofrecieron un total de 255 excursiones a las cuales participaron más de 800 personas, experimentando un crecimiento de un 50% respecto al primer ejercicio y se canceló el 23% de las salidas a la mar por las malas condiciones meteorológicas, especialmente durante los meses de octubre y noviembre. En las Islas el principal cliente es alemán (un 39,36%), a pesar de que también han recibido la visita de países como Nueva Zelanda, Suráfrica o Corea del Sur.

"Los pescadores tienen una vida muy dura, trabajan desde las 4.30 de la madrugada hasta las 2 de la tarde. Si llevan turistas, les aportan un complemento económico que les ayuda a no tener que trabajar tantas horas. Además, pescarán menos y esto es positivo desde el punto de vida medioambiental", explica el CEO de Pescaturismo, Pepe Martínez.

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