El Puerto de Barcelona ha colocado este jueves la primera piedra de la nueva terminal de vehículos que gestionará la naviera japonesa Nippon Yusen Kabushiki Kaisha (NYK) a través de su filial ICO. La compañía, que prevé tener las instalaciones totalmente operativas a finales de 2027, invertirá 75 millones de euros para que el puerto aspire a movilizar más de un millón de automóviles cada año. Según datos facilitados por el presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, la adición de esta terminal permitirá mover 300.000 vehículos extras anuales, sumándose así a los 716.000 correspondientes al último ejercicio. Carbonell, además, ha dicho que el puerto debe actuar como "un puente" entre Asia y Europa, poniendo énfasis en los coches procedentes de China.
En la misma línea, el director general de ICO Spain, Albert Pallarès, ha identificado el vehículo chino como uno de los principales objetivos de la nueva instalación. "El coche chino es un referente", ha apuntado, aunque también ha matizado que "no es el único". "El objetivo es todo el vehículo y hacer de Barcelona un hub de distribución para la región", ha señalado el directivo.
La adición de esta terminal permitirá mover 300.000 vehículos extras anuales, sumándose así a los 716.000 correspondientes al último ejercicio
En este sentido, Pallarès ha reivindicado que la terminal contribuirá a "fortalecer" la posición de la capital catalana como punto neurálgico de transporte de vehículos el Mediterráneo.
Desde el puerto también ven la llegada de la naviera japonesa NYK y el acto de este jueves como "un primer paso hacia la consolidación de la empresa en el Puerto de Barcelona", un hecho que a su vez beneficiará al resto de compañías presentes en la ciudad y en el área metropolitana. "Mejorar la conectividad es básico para toda la industria catalana; a medida que los volúmenes crezcan, también crecen los servicios que están conectados con el puerto; [...] todo contribuye a la mejora de la competitividad de todas las empresas", ha declarado Carbonell.
Durante el acto de colocación de la primera piedra, el presidente del Puerto de Barcelona también ha subrayado la necesidad de construir unas instalaciones logísticas más innovadoras, resilientes y respetuosas con el medio ambiente y de apostar por la movilidad limpia ante la incertidumbre internacional actual.
"Vivimos en un contexto marcado por las disrupciones en las cadenas de suministro, las emergencias climáticas y las tensiones geopolíticas que impactan directamente en el transporte marítimo; todo esto nos obliga a ser más resilientes y previsores, mientras a la vez asistimos a una transformación imparable del mercado; los vehículos de cero emisiones dejan de ser una excepción para convertirse en una opción cada vez más mayoritaria", ha observado Carbonell.
Un espacio de más de 100.000 metros cuadrados
La nueva terminal, de carácter público, ocupará 101.058 metros cuadrados en el muelle Príncipe de España y tendrá como objetivo situar el Puerto de Barcelona como hub internacional del sector de la automoción. La concesión tiene un plazo de 27 años, y será la tercera terminal dentro del puerto destinados a la movilización de automóviles.
Dentro del mismo terreno también se construirá un silo de unos 45 metros de altura y que servirá para estacionar vehículos. Se calcula que la instalación pueda acoger 8.000 automóviles y cuente con uno de los sistemas de distribución "más avanzados".