
10
de Diciembre
de
2013 - 05:30
La administración pública siempre se había visto como uno de los mejores clientes que a una empresa podía tener. La crisis , pero, ha distorsionado este prestigio y casos como los impagos a farmacias o las privatizaciones problemáticas, aparte de la ya tradicional burocracia, añaden contras a todas las ventajas que los empresarios veían en los contratos públicos.
Estabilidad
"Un golpe contratado, el acuerdo es firme, sabes que no se romperá", explica Marià Isern, de Isern Medical. Esta empresa, especializada en sistemas de telecomunicaciones para habitaciones de hospitales, hace 25 años que trabaja con la administración pública y como uno de las ventajas de esta relación, su máximo responsabledestaca la estabilidad que suponen los contratos a largo plazo que ofrece la administración.
Mónica Escudero, de la farmacia Pascual-Escudero de Catellbisbal, tambiéndestaca esta tranquilidad, todo y los problemas para cobrar de los últimos años. "El cobro de las recetas supone una tranquilidad y una comodidad como empresaria", explica. Aún así, apunta que con la crisis, esta comodidad ha demostrado que muchas farmacias se habían acomodado.
Conocimientos y promoción
Trabajar con organismos públicos implica colaborar con muchos de sus técnicos y trabajadores . A pesar de todos los tópicos sobre los funcionarios, las empresas coinciden que a la administración sepueden encontrar grandes profesionales con amplios conocimientos e información sobre el ámbito en que se tiene que realizar el trabajo.
A pesar de que este no es una ventaja exclusiva de la administración, Marga Deumal, de la constructora Deumal, asegura que la colaboración con ayuntamientos y la Diputación los ha supuesto la "posibilidad de trabajar con profesionales con mucho conocimiento del territorio y con una formación elevada". Por otro lado, Deumal también destaca la "promoción y prestigio " que supone para una empresa poder acreditar un trabajo continuado con organismos públicos.
Confianza en el cobro
A pesar de que en los últimos años esta imagen se ha agrietado, sigue presente entre los empresarios la confianza en que con la administración "siempre acabas cobrando", según afirma Marià Isern. Deumal también coincide con esta ventaja, a pesar de apuntar que "últimamente algún organismo tenga más dificultades de las habituales".
Demoras en el cobro
La otra cara de la moneda a la hora de cobrar la protagonizan las farmacias. Desde octubre de 2011 ya ha habido tres meses en que no han cobrado y un acuerdo con la Generalitat el pasado agosto los impedirá reclamar intereses de demora. En este sentido, Mónica Escudero afirma que "muchas farmacias están viviendo de los créditos que los conceden los bancos, que por suerte, confían en qué la Generalitat acabará pagando". Aún así, explica que en su caso, ha tenido que pasar de tener seis personas contratadas a sólo la mitad.
Burocracia
Una de las grandes barreras a la emprendeduría es todo el papeleo que los nuevos empresarios tienen que llenar y agasajar para poner en marcha su empresa. A la hora de trabajar con la administración, muchos empresarios reviven esta pesadilla en forma de concursos públicos con infinidad de pliegues y requisitos administrativos. Marià Isern lo señala como uno de sus grandes dolores de cabeza y lo compara con los acuerdos que se negocian con otras empresas, donde "si los gusta, lo compran, y sino, no".
Este punto también es uno de los que apunta la farmacéutica Mónica Escudero, que apunta todos los trámites y detalles que tienen que contemplar para cobrar las recetas. "Tienen un dossier de cuatro hojas con motivos de devolución de una receta, algunos como el grueso exacto que tiene que tener el cel·lo con que enganchas el código de barras del medicamento. Si te vuelven una receta, el medicamento el pagas tú", sentencia.
Problemas políticos
Hacer negocios con la administración, pero, tiene otro inconveniente y es que en muchos casos una adjudicación o un contrato se puede ver torpedinat por motivos políticos o judiciales . El caso más mediático a nivel nacional es el de la privatización de la empresa Aguas de Busot Ter-Llobregat, que la Generalitat vendió a Acciona .
Agbar, el otro grupo participando en la subasta, consideró injusta la adjudicación y la denunció consiguiendo que el Órgano Administrativo de Recursos Contractuales de Cataluña, dependiendo de la misma presidencia de la Generalitat, invalidara la adjudicación a Acciona. El caso sigue sin resolverse casi un año después.
Estabilidad
"Un golpe contratado, el acuerdo es firme, sabes que no se romperá", explica Marià Isern, de Isern Medical. Esta empresa, especializada en sistemas de telecomunicaciones para habitaciones de hospitales, hace 25 años que trabaja con la administración pública y como uno de las ventajas de esta relación, su máximo responsabledestaca la estabilidad que suponen los contratos a largo plazo que ofrece la administración.
Mónica Escudero, de la farmacia Pascual-Escudero de Catellbisbal, tambiéndestaca esta tranquilidad, todo y los problemas para cobrar de los últimos años. "El cobro de las recetas supone una tranquilidad y una comodidad como empresaria", explica. Aún así, apunta que con la crisis, esta comodidad ha demostrado que muchas farmacias se habían acomodado.
Conocimientos y promoción
Trabajar con organismos públicos implica colaborar con muchos de sus técnicos y trabajadores . A pesar de todos los tópicos sobre los funcionarios, las empresas coinciden que a la administración sepueden encontrar grandes profesionales con amplios conocimientos e información sobre el ámbito en que se tiene que realizar el trabajo.
A pesar de que este no es una ventaja exclusiva de la administración, Marga Deumal, de la constructora Deumal, asegura que la colaboración con ayuntamientos y la Diputación los ha supuesto la "posibilidad de trabajar con profesionales con mucho conocimiento del territorio y con una formación elevada". Por otro lado, Deumal también destaca la "promoción y prestigio " que supone para una empresa poder acreditar un trabajo continuado con organismos públicos.
Confianza en el cobro
A pesar de que en los últimos años esta imagen se ha agrietado, sigue presente entre los empresarios la confianza en que con la administración "siempre acabas cobrando", según afirma Marià Isern. Deumal también coincide con esta ventaja, a pesar de apuntar que "últimamente algún organismo tenga más dificultades de las habituales".
Demoras en el cobro
La otra cara de la moneda a la hora de cobrar la protagonizan las farmacias. Desde octubre de 2011 ya ha habido tres meses en que no han cobrado y un acuerdo con la Generalitat el pasado agosto los impedirá reclamar intereses de demora. En este sentido, Mónica Escudero afirma que "muchas farmacias están viviendo de los créditos que los conceden los bancos, que por suerte, confían en qué la Generalitat acabará pagando". Aún así, explica que en su caso, ha tenido que pasar de tener seis personas contratadas a sólo la mitad.
Burocracia
Una de las grandes barreras a la emprendeduría es todo el papeleo que los nuevos empresarios tienen que llenar y agasajar para poner en marcha su empresa. A la hora de trabajar con la administración, muchos empresarios reviven esta pesadilla en forma de concursos públicos con infinidad de pliegues y requisitos administrativos. Marià Isern lo señala como uno de sus grandes dolores de cabeza y lo compara con los acuerdos que se negocian con otras empresas, donde "si los gusta, lo compran, y sino, no".
Este punto también es uno de los que apunta la farmacéutica Mónica Escudero, que apunta todos los trámites y detalles que tienen que contemplar para cobrar las recetas. "Tienen un dossier de cuatro hojas con motivos de devolución de una receta, algunos como el grueso exacto que tiene que tener el cel·lo con que enganchas el código de barras del medicamento. Si te vuelven una receta, el medicamento el pagas tú", sentencia.
Problemas políticos
Hacer negocios con la administración, pero, tiene otro inconveniente y es que en muchos casos una adjudicación o un contrato se puede ver torpedinat por motivos políticos o judiciales . El caso más mediático a nivel nacional es el de la privatización de la empresa Aguas de Busot Ter-Llobregat, que la Generalitat vendió a Acciona .
Agbar, el otro grupo participando en la subasta, consideró injusta la adjudicación y la denunció consiguiendo que el Órgano Administrativo de Recursos Contractuales de Cataluña, dependiendo de la misma presidencia de la Generalitat, invalidara la adjudicación a Acciona. El caso sigue sin resolverse casi un año después.