El Govern, sindicatos y patronales han acordado este jueves un documento que determina la necesidad de que las empresas tengan un plan de emergencias con protocolos para actuar en caso de lluvias e inundaciones. El texto incluye orientaciones como detener desplazamientos de los trabajadores y situarlos en lugares seguros, impedir el acceso a zonas subterráneas como parkings o almacenes y retirar objetos del exterior que pueden ser arrastrados por el agua, especialmente en zonas inundables. La voluntad es que el documento se use de referencia en la negociación de convenios colectivos y dé “seguridad jurídica” a empresarios y trabajadores.
El conseler de Empresa i Treabll, Miquel Sàmper, ha asegurado que el documento consensuado en el Consell de Relacions Laborals busca evitar “estrés y situación de incertidumbre cuando se producen estos fenómenos” climáticos extremos y que se ha trabajado después de episodios como el que arrasó el País Valencià con 220 muertos, pero también de los temporales que han afectado en los últimos años Catalunya. En este sentido, el consejero ha añadido que “la negociación colectiva deberá tener presente el contenido” de las orientaciones aprobadas, incluido el permiso retribuido por imposibilidad de acceder al centro de trabajo. “Siempre habrá alguien que considerará que no es de aplicación, esto es evidente, las normas están para interpretarlas, pero nace con voluntad de que se cumpla y, además, con muchísima unanimidad”, ha dicho Sàmper.
La consellera de Interior, Núria Parlon, ha afirmado que estas orientaciones buscan que “las decisiones se puedan tomar con seguridad jurídica” y mejorar la coordinación y la seguridad para los trabajadores. Parlon ha recordado que cuando el Departament de Interior limita la movilidad “esta resolución se debe cumplir”.
Formaciones al personal
Las orientaciones, que son el primer documento estatal de esta clase, destacan que las empresas deben tener en cuenta los avisos de riesgo que emite tanto la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) como el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), así como los avisos de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) o las Confederaciones Hidrográficas del Ebro o el Júcar. Según el documento, las empresas deberán disponer de protocolos de adaptación, de pautas de actuación e informar y formar al personal sobre cómo se debe actuar ante los riesgos por lluvias, inundaciones o riadas.
En el momento en que se declare un aviso por tiempo adverso, las empresas deberán seguir las indicaciones de Protecció Civil y activar el plan de emergencia. Además, deberán detener la movilidad y desplazamiento de los trabajadores y situarlos en lugares seguros, así como retirar objetos del exterior —como vehículos, objetos, contenedores, maquinaria…— que pueden ser arrastrados por el agua. También se recomienda impedir el acceso a zonas subterráneas y especialmente inundables como párquings o almacenes y detener aquellas actividades que puedan verse afectadas. Otras orientaciones del documento son utilizar el móvil solo cuando sea necesario para evitar la saturación de la red y a cerrar el suministro eléctrico si se puede ver afectado.
Una vez finalizado el episodio, se recomienda no acceder al centro de trabajo hasta que Protecció Civil lo autorice y establecer protocolos de recuperación de actividad seguros, teniendo en cuenta los riesgos biológicos por rotura de bajantes y presencia de aguas fecales, cadáveres o agentes peligrosos. También recuerdan que hay que vigilar la posible presencia de cables eléctricos caídos y máquinas en tensión, estableciendo sistemas de control del servicio que aseguren no acceder a la zona ni a la máquina hasta que un electricista cualificado haya inspeccionado los dispositivos y circuitos.
Medidas preventivas
Como medidas preventivas, recomiendan a las empresas formar a los trabajadores y hacer simulacros, identificar los puestos de trabajo y personas expuestas a estas situaciones extremas y establecer sistemas de coordinación con las autoridades para determinar cómo y cuándo se deben transmitir instrucciones a la plantilla.
A la hora de diseñar el centro de trabajo, en la medida de lo posible se deberá situar a las personas en los pisos o plantas superiores y en zonas no inundables, así como realizar frecuentemente limpieza de canalones, bajantes y desagües, especialmente en patios y terrazas. También se recomienda establecer sistemas de desconexión de servicios como agua, luz y gas y disponer de iluminación y otros servicios alternativos.
Otro de los puntos que incluye el documento es disponer siempre en la empresa de una radio de pilas o sistemas de información y comunicación que no dependan de la saturación de las líneas o servicio de electrificado. En el caso de vehículos que deban operar en zonas afectadas, se recomienda que lleven equipos corta-cinturones y rompe-cristales de emergencia.
Protocolos también para los que trabajan aislados
El plan de emergencias deberá incluir instrucciones, consignas, protocolos durante todos los tipos de situaciones que generen una emergencia, tanto en el interior de las instalaciones como fuera del espacio físico interior de la empresa, sobre todo si se realizan en entornos aislados o en solitario.
En función del tamaño de la empresa, es necesario definir responsabilidades, equipos y tareas como la persona jefe de emergencias, jefe de equipo de intervención, el equipo de primeros auxilios, clarificando, informando y formando en lo que se refiere a quién debe actuar, en qué momento y qué debe hacer.
Sistemas y señales de alarma claros
El documento apunta que las empresas deberán establecer sistemas y señales de alarma claros, realizar simulacros de emergencia, establecer vías seguras de evacuación —teniendo en cuenta personal vulnerable o con movilidad reducida— y disponer de lugares seguros en altura en el mismo centro de trabajo para situar a las personas hasta su evacuación por personal de protección civil.
Además, la empresa debe establecer sistemas de coordinación con las autoridades de protección civil y de emergencias y con las empresas o posibles trabajadores autónomos.
Los fenómenos de lluvias torrenciales e inundaciones pueden condicionar todo tipo de trabajadores, pero afectan especialmente a las personas que trabajan en actividades como la construcción, el mantenimiento, el personal sanitario, los profesores, el personal de presas, embalses, transporte, pesca, agricultura, jardinería, ocio, turismo, industria o limpieza.