El día que Kodak murió

La empresa dominó sin oposición el mundo de la fotografía durante un siglo, pero firmó su condena ignorante la cámara digital. Un invento que surgió de sus propias oficinas

Steve Sasson con la primera caǹmera digital de Kodak
Steve Sasson con la primera caǹmera digital de Kodak

26 de diciembre de 1978. Pocas veces podemos datar con tanta exactitud la muerte de una empresa como en el caso de Kodak . Sí, todavía podemos encontrar películas analógicas y productos de impresión con su histórico logo, pero el que hoy queda de la compañía no tiene nada que ver con el gigante que reinó sin oposición en el sector de la fotografía entre finales del siglo XIX y la última década del XX. Aquel día, el ingeniero de la empresa, Steve Sasson, y el directivo Gareth Lloyd obtenían la patente 4.131.919 por la primera cámara digital de la historia.

Cómo puede ser que una innovación que se avanzó más de dos décadas a su tiempo fuera el acta de defunción de una gran empresa? Simplemente, porque Kodak nunca confió en el producto ideado por su joven ingeniero. Unos años antes, al 1973, el mundo de la electrónica miraba con curiosidad un nuevo micro-chip llamado CCD, que tenía la capacidad de registrar imágenes digitalmente y transferirlas a un sistema de almacenamiento. La marca dominaba sin oposición su mercado con la abanica de películas y cámaras analógicas, por el que dejó aquella innovación en manso del joven Sasson, que apenas acababa de entrar a la empresa, para que se entretuviera.

kodak

Dos años más tarde, Sasson trucó a la puerta de los directivos de la compañía para presentarlos la primera cámara digital de la historia. Un trasto de 3,6 kilogramos de peso, armado con un objetivo prestado de una Súper 8 y con una cinta de casete donde quedaban registradas las imágenes en unos 23 segundos. Para ver la fotografía que hizo en la reunión, con una calidad de 0,01 megapíxels, el ingeniero tuvo que conectar el aparato a un televisor de la época dónde, unos 30 según más tarde, se empezó a dibujar el que parecía que eran las siluetas de los propios directivos.

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Entusiasmado con las prestaciones de su nuevo amigo, Sasson estaba convencido que aquella demostración convertiría el que era un proyecto marginal por la empresa en el Santo Grial de Kodak por las próximas décadas. Pero las caras de los directivos no reflejaban el mismo entusiasmo. "Nadie quiere ver sus fotos a la tele!". Esta fue la respuesta que el propio ingeniero recuerda haber recibido al final de aquella reunión.

La razón de ser de una empresa

Kodak permitió registrar la patente, pero el invento quedó escondido en un cajón. Hay decenas de razones contextuales para explicar el rechazo de los directivos a la primera cámara digital. Empezando por el que hecho la digitalización era un proceso que se preveía mucho más progresivo y que elementos como los ordenadores personales o internet eran productos más cercanos a la ciencia ficción que no a la realidad de los usuarios.

Pero para entender el abandono del proyecto de Sasson hay que revisar el modelo de éxito histórico de Kodak. La empresa nació el 1888 con una propuesta innovadora: el carrete fotográfico, que permitía capturar las imágenes sin depender de las voluminosas placas de vidrio que se utilizaban hasta entonces.

El lema fundacional era toda una declaración de intenciones: "Usted pulsa el botón, nosotros hagamos el resto". Y así hasta los años 90 del siglo XX. Kodak había universalitzat la fotografía y, en sus mejores momentos, había tenido una cuota de mercado del 70% gracias a la venta de máquinas, películas y revelados analógicos.

Qué interés podía tener la marca al apostar por una tecnología que condenaba la abanica de carretes y el revelado? Con la fotografía digital el consumidor pulsaba el botón y también hacía el resto! La perspectiva de abandonar el que había sido su leitmotiv histórico hizo que Kodak quedara en fuera de juego en el proceso de digitalización.

La patente hizo que Kodak ganara todavía miles de millones de dólares gracias al uso que hicieron otras marcas para la fabricación de sus modelos de cámaras digitales, pero también fue una sentencia de muerto en diferido.

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