En 1979, Gepork revolucionó la cría de cerdos en las granjas catalanas con la introducción de la inseminación artificial porcina. Fueron los pioneros de esta técnica en todo el estado español. Casi 50 años después, aquel proyecto se ha convertido en un grupo especializado en la distribución de productos veterinarios, la genética porcina y el control de plagas que factura más de 100 millones de euros.
Cuando todo empieza: un viaje a Inglaterra
Josep Puigdollers era veterinario y trabajaba en una empresa de embutidos. En un viaje a Inglaterra con un grupo de ganaderos, descubrió un nuevo método para la cría porcina: la inseminación artificial de cerdos. "Vio que podía tener un gran potencial en el estado español y lo trajo hacia aquí", recuerda Gemma Vivet, actual consejera delegada del Grupo Gepork.
Gemma Vivet: "Eran como apóstoles, lo tuvieron que explicar muy bien"
En 1979 funda Gepork conjuntamente con Agustí Camprodón y ambos inician un trabajo casi de evangelización del sector ganadero. Eran los primeros en hablar de inseminación artificial en Catalunya: "Eran como apóstoles, lo tuvieron que explicar muy bien". Al principio tuvieron que afrontar muchas dudas de los ganaderos, que atribuían cualquier problema a este método. Pero hoy en día, "el 100% de las granjas usan la inseminación artificial: es impensable que no se haga de esta manera".
Una revolución que Gepork trajo a Catalunya y que permite mejorar la genética de los animales, tener más variedad y tener que tener menos machos en las granjas. El siguiente paso fue adentrarse en el mundo de la genética animal: cruzaban cerdos con características concretas para conseguir cerdas que vendían a las granjas.
La transformación en el Grupo Gepork
Pero el salto definitivo del grupo se vivió con los productos veterinarios. Cuando las vacunas y medicamentos para pequeños animales de compañía todavía no tenían mucha presencia en el mercado, Gepork crea Centauro: una nueva división de negocio para abastecer los centros veterinarios y las clínicas. Eran principios de los noventa y cada vez iban añadiendo más productos para mascotas: accesorios, alimentación, equipamientos para veterinarios, etc. Y hoy, Centauro es una empresa propia del Grupo Gepork y aporta el 85% de todo el negocio. Una transformación total de la compañía.
"Suministramos a las clínicas veterinarias todo lo que necesitan", apunta Vivet. La clave, además de poder servir todo lo necesario para los veterinarios, es el servicio que ofrecen: disponen de atención las 24 horas al día y pueden servir pedidos en un día en cualquier punto del Estado. "La orientación al cliente es el principal valor de nuestro grupo. Poder dar siempre un servicio excelente", destaca la consejera delegada. Así han conseguido una cuota de mercado del 45% en Catalunya y del 20% en España.
Los robots, mejores aliados
Para conseguirlo, el Grup Gepork se ha convertido en una empresa logística de primer nivel. En 2022 inauguraron en Gurb un nuevo centro logístico de 6.500 metros cuadrados robotizado con tecnología Exotec. Son los robots los que se encargan de preparar todos los pedidos: "Nos permite servir de manera inmediata y sin errores". Fue el primer centro robotizado de distribución veterinaria.
Centauro es hoy pues la pata fundamental del Grupo Gepork y representa el 85% de los 117 millones de euros de facturación (previsión de 2026) del grupo, que ha duplicado la cifra de negocio en diez años. Y continúa reuniendo a Gepork (inseminación artificial y genética) y Bionet, una empresa dedicada al control de plagas y gestión de residuos.
Con 220 trabajadores y sede central en Masies de Roda, el Grup Gepork es un ejemplo único de innovación, negocio pionero y transformación para convertirse en referentes de la salud animal. El siguiente gran reto: ayudar a los veterinarios y ganaderos a introducir la inteligencia artificial.