La huelga indefinida de los trabajadores del servicio de tierra de Groundforce en el Aeroport del Prat llega este martes a las dos semanas, en plena temporada alta y con afectaciones severas en los viajeros. Según datos del comité de huelga, se acumulan ya unas 6.000 maletas que no han llegado a su destino y unos 270 vuelos cancelados. La portavoz de CGT, Esther Garcia, lamenta que la compañía no se avenga a negociar unas condiciones laborales “dignas” y critica la pérdida de derechos en los últimos años, con la llegada de una nueva dirección. Los trabajadores alertan de carencias en la conciliación, la seguridad de los puestos de trabajo o la salud de los trabajadores: “No es un capricho ni una reclamación de mejoras salariales”.
La portavoz sindical defiende que la huelga ha sido la última “herramienta” que han activado los trabajadores ante la pasividad que critican de la empresa, ya que, dicen, la dirección no quería “escuchar” sus reivindicaciones. Garcia detalla que el último contacto se hizo el 24 de julio en una mediación que resultó infructuosa.
Para la delegada de CGT, esta falta de diálogo demuestra la “falta de responsabilidad” de la compañía por la coincidencia con el mes de vacaciones por excelencia: “La afectación es global, a la plantilla, a las aerolíneas y a los pasajeros”. Garcia, sin embargo, alerta que la huelga no se levantará si no hay una revisión de las condiciones de seguridad y salud de la plantilla.
Hay medidas, dice, que son “innegociables”, como la aplicación de los procedimientos de prevención o inspección, el redimensionamiento de los turnos de trabajo o la aplicación de unos horarios que garanticen la conciliación y el descanso: “Son unas condiciones mínimas que cualquier jefe humano puede entender”.
Garcia detalla que la intemperie o las cargas físicas de los trabajadores que mueven los equipajes, o el estrés por los conflictos con los pasajeros de los empleados de facturación o embarque, son algunas de las consecuencias de la gestión actual. “No estamos pidiendo más dinero, más días de vacaciones, ni ningún derecho especial. Queremos un trabajo digno”, concluye.
A pesar de la situación, la apariencia en la T1 del aeropuerto es de aparente normalidad. Los viajeros facturan su equipaje en salidas y los que pasan por la puerta de llegadas vienen también cargados con sus maletas, ajenos al conflicto que viven la empresa de handling y sus trabajadores.
Esther Garcia explica que, ante el escenario de huelga, las compañías aéreas han optado por cancelar o reagendar algunos vuelos, con el objetivo de que el impacto sobre los viajeros en tránsito sea el mínimo posible. De hecho, según la programación de llegadas de este martes por la mañana, la mayoría de los vuelos estaban operados por compañías sin afectación de la huelga.
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