Javier Cottet, la óptica más catalana

El director general del grupo catalán de ópticas es la cuarta generación de una empresa familiar que apuesta por la expansión

Javier Cottet
Javier Cottet
Era en 1888, cuando Constantino Cottet vino a Barcelona con motivo de la Exposición Universal para dar a conocer la producción óptica de su empresa. Más de cien años después, Javier Cottet, cuarta generación de la familia, dirige el grupo catalán Ópticas Cottet, ubicado en el Portal de Àngel número 40, suyo del termómetro gigante más famoso de Barcelona.

La empresa ya cuenta con más de 33 tiendas especializadas en ojeras y relojes, y con una serie de establecimientos dedicados al audiologia. Este verano el grupo catalán de ópticas ha dado un paso adelante en su política de expansión y ha creado, con el grupo andorrano de perfumerías Júlia, una sociedad conjunta con sede en Andorra. "Teníamos claro que teníamos que crecer en lugares que tengan futuro, y estos lugares son las ciudades que se han orientado hacia el turismo y el comercio, como es el caso de Andorra", explica Javier Cottet, director general.

Servicios, calidad y diferencia
Javier Cottet, de 44 años, casado y con tres hijos, es licenciado en Derecho, hizo un máster en Marketing y el PDG a IESE. Con larga experiencia dentro de la empresa familiar, en 2003 asumió la dirección general, cargo desde dónde ha impulsado un proceso de profesionalización de la marca y la mejora en la calidad de los productos y servicios, la atención al cliente y una gama de productos exclusiva y diferencial.

El actual director general del grupo óptico tiene claro que calidad y diferencia son las claves de la longevidad de una empresa centenaria que se mueve entre la fidelidad a su propia esencia y la necesidad de crecer y renovarse. "No nos queremos mantener como un dinosaurio. Las empresas se tienen que transformar y adaptar, y nosotros nos hemos intentado adaptar a las necesidades de los clientes con nuevos servicios, productos y ubicaciones", remarca Javier Cottet.

"En una empresa tradicional como la nuestra, el más importante es la satisfacción del cliente. Si ellos confían contigo, garantizas tu futuro", reflexiona, insistiendo en la idea de la calidad como un valor añadido para hacer frente a la competencia. Cottet lamenta las "atrocidades" que otras firmas del sector llevan a cabo "intentando vender duros a cuatro pesetas" en un sector que, todo y sus vínculos claros con el comercio, se regula por las estrictas normativas de sanidad. "Nosotros no vendemos ropa ni zapatos, sino ojeras. Y esto quiere decir que tenemos que tener ópticos diplomados y ofrecer unos servicios determinados. Las ojeras no se pueden regalar", concluye.
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