Nani Marquina, las alfombras del oasis del diseño

La empresa de alfombras, en la primera línea del diseño internacional, factura 6 millones de euros y exporta a más de 50 países

L'empresària i dissenyadora Nani Marquina | Cedida L'empresària i dissenyadora Nani Marquina | Cedida

La fundadora de la empresa homónima Nani Marquina se define como una "empresaria por accidente". Según explica la diseñadora, ella ahora "sólo" lleva el diseño y representa la marca. Como si fuera poca cosa representar una de las firmas más conocidas del diseño internacional. Desde hace tres años su hija, Maria Piera, ha cogido las riendas del negocio como CEO de la empresa de alfombras de diseño. Con una facturación que ronda los 6 millones de euros anuales y una plantilla de 30 personas, Nani Marquina se encuentra en uno de sus mejores momentos como empresa con el reto digital delante y alfombras del mejor diseño y calidad a los pies.

Alfombras en el oasis del diseño

Marquina estudió en la escuela Massana, que dirigía su padre, pionero del diseño industrial catalán y autor de la famosa aceitera antigoteo. Según explica, la empresa nació por una necesidad como diseñadora. El principio de su carrera emprendedora fue en su propia tienda de interiorismo: "Me sirvió para conocer a quien iba a vender, qué quiere el consumidor". Mientras se dedicaba a diseñar estampados para cortinas y cubrecamas descubrió el nicho de mercado: nadie hacía alfombras modernas, "ningún fabricante apostaba por el diseño".

El primer modelo fue un patchwork de moquetas. En pleno boom del diseño gráfico, hacia el año 1987, lanzó el primer catálogo. "Eran alfombras hechas con máquinas, de unos fabricantes de Taradell, pero con un diseño limitado de colores y patrones...", recuerda. Gustaron mucho, porque no había nada parecido. Desde el almacén del local de arquitectura de su padre, en la calle de Bonavista 3, Nani Marquina empezó a hacer los primeros pasos. "Hacía de todo menos de comercial!", ríe.

Desde buen principio la firma ya fue a vender fuera: "Tuvimos éxito en Europa, en aquella época si querías una alfombra, tenía que ser clásica, turcas hechos a mano o versiones mecanizadas de las orientales, sobre todo hechas en Crevillente, en Alicante". Marquina bromea cuando dice que "diseñaba como churros, porque no había competencia, ahora para una colección tardamos dos años". Empezó a colaborar con diseñadores gráficos como Peret, América Sanchez, Mariscal como "artistas invitados".

"Yo quería diseñar y me pasaba todo el día haciendo números, sufría, porque no dominaba la administración y sobre todo siendo mujer en el mundo empresarial, pensaba "si fuera un hombre, me saldría mejor", cuando "no era cierto!"

En una entrega de premios en la Cámara de Barcelona, Marquina le comentó al entonces presidente de la entidad, Miquel Valls, que ella aconteció "empresaria por accidente". En cierto punto, con el crecimiento, la gestión de la empresa se hizo pesada, sobre todo en un contexto en qué ser mujer y emprendedora era una rareza: "Yo quería diseñar y me pasaba todo el día haciendo números, sufría, porque no dominaba la administración y sobre todo siendo mujer en el mundo empresarial, pensaba "si fuera un hombre, me saldría mejor", cuando "no era cierto!".

La crisis y la India

La crisis de los 90 afectó a la empresa profundamente. No obstante, "La crisis de los 90 me salvó, tocar fondo te hace ver la realidad", afirma, "sé ver las oportunidades cuando me pasan por el delante". Había recibido un encargo para los pisos superiores del hotel Arts, un trabajo técnicamente imposible en España. "Me habían hablado de una técnica para hacer alfombras que empleaban en la india" y allí se fue el 1993. Allí conoció nuevas maneras de producir, con "más calidad y más flexibilidad que no las máquinas" de su proveedor de Taradell.

Convirtió toda la producción en artesanal y las llenó de color, materiales, formas, relieves y volúmenes. Las técnicas de la India permitieron a Nani Marquina innovar en el diseño haciendo de las alfombras un objeto más allá de un apoyo gráfico. Y también subir el precio. "Empecé a entender qué era el margen", ríe. "Ir a la India fue todo o nada y salió bien", apostilla.

"La crisis de los 90 me salvó, tocar fondo te hace ver la realidad"

Con el tiempo también creció la competencia y llegó la crisis financiera del 2008 que por suerte pudieron superar sin grandes problemas económicos: "Nuestro principal distribuidor dejó de vendernos. Abrimos una tienda propia en Barcelona el 2009 y una filial en los Estados Unidos el 2010, y acertamos". Ahora los EE.UU. son su mejor mercado con un 30% del total, y de hecho en cierto momento las exportaciones representaron el 90% de la facturación de la empresa."El diseño nos salvó", comenta sobre cuando empezaron las colaboraciones con diseñadores internacionales. Los hermanos Bouroullec, Tord Boontje o Begüm Cana Özgür son algunos de los nombres que han firmado alfombras para Nani Marquina.

El año 2005 la hija de Nani, Maria Piera Marquina, entró a la compañía para profesionalizar la gestión comercial. Ahora Piera es la directora general de la firma, mientras Nani se dedica a "volver a su origen, al diseño". "Nos costó encajar, "Nani gasta demasiado!" Pero ahora sabemos que funciona", recuerda.

Contract y alfombras de exterior

Actualmente producen en Nepal, India y Pakistán, países con una larga tradición de alfombras. El portafolio de productos también se ha ampliado. El catálogo de la firma lo conforman 45 colecciones con 300 referencias y, además, complementos como poufs -que representan entre un 3% y un 5% de la facturación-, gandulas y alfombras de exterior que "han sido un éxito". Este nuevo producto les ha permitido entrar en un segmento que hasta ahora no dominaban y "van muy bien". Esta es una innovación de este año y la nueva colección de alfombras outdoor están confeccionadas con plásticos reciclados. Así, la sostenibilidad también tiene un papel crucial en la empresa: "Intentamos trabajar con materiales sostenibles, lavamos las alfombras con producto biodegradable, reducimos plásticos y queremos recortar la huella de CO₂ en el transporte de las alfombras, es difícil pero lo intentamos".

Con un objetivo de facturación anual de 10 millones de euros de aquí a cuatro años, la firma se apunta crecimientos interanuales del volumen de negocio de entre el 10 y el 20% en los últimos ejercicios. "Desde el 2015 hasta el 2015 hemos doblado la facturación pasando de 3 a 6 millones de euros de una manera muy sostenida y estable", comenta Piera.

"Desde el 2015 hasta el 2015 hemos doblado la facturación pasando de 3 a 6 millones de euros de una manera muy sostenida y estable"

Los planes más inmediatos para la casa de alfombras es montar una filial en la India para poder externalizar el control de calidad y la logística, mientras amplían el porcentaje de ingresos que aporta el contract, que hoy en día representa un 30% del total. Hoy Nani Marquina exporta el 80% de su producción a más de 50 países.

El reto de futuro es introducirse directamente en el ecommerce con un portal propio, dado que ahora el 25% de las ventas provienen de marketplaces de clientes: "Muchos de nuestros clientes se estirarán de los pelos cuando les digamos que empezaremos a vender online". Pero es que arriesgarse forma parte del ADN de Nani Marquina, "yo soy una empresaria intuitiva, tengo clarísimo que lo tenemos que hacer".

Alfombras de museo

Las alfombras de Nani Marquina cuelgan de las paredes de las Naciones Unidas en la sala que cubre la famosa cúpula de Miquel Barceló y tiene piezas expuestas en el MOMA de Nueva York. Pero también en la sala Tàpies al Palau de la Generalitat, donde se reúne el Govern de Catalunya, hay una alfombra Nani Marquina a los pies de los consellers. Se encuentran en los tierras del restaurante The Green Spot, las alfombras de Loewe las confecciona la firma catalana y actualmente trabajan para decorar el The Shard, el edificio más alto del Reino Unido en la City de Londres.

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