Después de migrar a Alemania para ganarse la vida, Aurelio Maestre Losada regresó a Barcelona y fundó en 1976 una empresa de distribución de bombas. Con solo dos trabajadores, abrió la primera oficina de Técnicas de Fluídos en la calle de Xifré de la capital catalana. Cinco décadas después, TDF se ha convertido en un grupo internacional especializado en soluciones de bombeo y gestión de fluidos para procesos industriales complejos. Con filiales en todo el mundo, tiene más de 300 trabajadores y una facturación de 73 millones de euros. La vocación de servicio, la seriedad y el equipo humano son las tres claves que explican la trayectoria del proyecto.
De migrar a Alemania a emprender un negocio
"Mi padre venía de una familia muy humilde y empezó sin recursos", explica Alberto Maestre, actual responsable de TDF Group. Aurelio emigró a Hamburgo y trabajó en una empresa de bombas de agua. Con todo el conocimiento adquirido, regresó a Barcelona e impulsó su propio proyecto. El sector no estaba muy desarrollado y el estado español aún vivía una etapa de cierre y dificultades de importación.
Su apuesta fue la distribución de bombas industriales para productos químicos y otros líquidos más comprometidos, ya que en el sector del agua había mucha más competencia y empresas mucho más grandes. Así, fue consiguiendo la distribución en exclusiva de marcas internacionales.
Las claves del crecimiento de TDF
A pesar de las dificultades iniciales, agravadas también por impagos y retrasos, se fue haciendo un espacio y una buena reputación. "Los grandes fabricantes se fijaban en él. Siempre se caracterizaba por la seriedad financiera, la honestidad y la responsabilidad", resume Alberto Maestre. Su catálogo iba incorporando las primeras marcas.
El equipo humano es una de las claves que señala el actual responsable de TDF: "Mantener a los trabajadores es fundamental, porque es un sector donde el conocimiento es muy importante". Maestre reconoce que para las pymes a menudo es más difícil mantener a los trabajadores, pero ha sido una prioridad en la empresa. Por eso, han apostado siempre por reinvertir gran parte de los beneficios en la empresa para dotar a los trabajadores de las mejores herramientas. "El equipo humano es clave", insiste.
De Barcelona al mundo: "No era habitual para una empresa catalana"
A partir de los años 2000, TDF puso en marcha su proceso de internacionalización, que comenzó con una delegación en Portugal. Después abrió en Francia, Polonia, Suiza, Rumanía, República Checa, Alemania y Eslovaquia. "No era habitual que una empresa catalana tuviera la distribución de primeras marcas en el norte de Europa. La gente se sorprendía y al principio no nos tomaban en serio", recuerda Alberto. Pero lo consiguieron y ahora son referentes en buena parte del continente. El siguiente salto fue a Latinoamérica, donde ya tienen filiales en Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil. Un modelo centrado en el servicio al cliente ha sido básico para su crecimiento.
Aunque la distribución sigue siendo el pilar fundamental, TDF también diseña ahora soluciones propias. Todo alrededor de los fluidos: el bombeo, filtración, tratamiento, estanqueidad... Y para industrias muy variadas: desde la alimentación hasta la farmacéutica o la química. El reto es ahora dar el paso también al gran sector del agua.
La fuerza de la pyme: "Me gustaría que mis hijas se hicieran cargo del negocio"
Todos los valores que han caracterizado la evolución de TDF están vinculados también al hecho de ser una pyme familiar. "Ahora está de moda decir que las familias no gestionen las pymes, pero si está bien estructurado, es muy positivo", enfatiza Alberto, que lo resume: "Tenemos una mirada a mucho más largo plazo, porque es el futuro de la familia. La empresa no acaba conmigo". Por eso, la reinversión de los beneficios es constante. "Me gustaría que mis hijas se hicieran cargo del negocio y que la empresa sobreviva 50 años más", concluye.