Rafael Brau y Rosa Estrada tenían un pequeño supermercado en Palau-solità i Plegamans y, en una de sus compras de fruta a un proveedor de Sabadell, les sobró algo de dinero. Decidieron comprar unos petardos y venderlos a través de su establecimiento. Fue la mecha de La Traca, que más de cuarenta años después factura alrededor de veinte millones de euros y vende petardos desde México hasta Australia, pasando por el Sant Joan en Catalunya.
Jordi Brau: "Mi padre siempre había sido muy inquieto"
"Mi padre siempre había sido muy inquieto", explica Jordi Brau, segunda generación y responsable del negocio con su hermano Jaume. En su supermercado, Rafael y Rosa veían que los clientes miraban hasta el céntimo cuando compraban la leche o los huevos. En cambio, cuando tocaba comprar la pirotecnia, no hilaban tan fino: "Los clientes se desinhibían más". Así, en 1983 abrieron la primera tienda exclusiva dedicada al mundo de los petardos.
Pioneros en la pirotecnia
A principios de los años 80, los petardos se vendían en supermercados o en puestos sin ningún tipo de licencia en la calle. En La Traca fueron revolucionarios y fueron los creadores del actual sistema de casetas que todavía se ve por Sant Joan en Catalunya. En el año 1984, Rafael consigue que la Delegación del gobierno español autorice las casetas e instala varias en pueblos del Maresme: "Encontró la manera regulada de profesionalizar el sector y sentó las bases del sistema actual de venta".
A partir de entonces, la evolución fue acelerada: en 1988 ya abrió casetas en Madrid y muy pronto abrió el primer local permanente en Elche. Este paso nació de la necesidad: después de un Sant Joan lluvioso, tenían mucho stock y decidieron ir a venderlo a Elche, donde en agosto celebraban sus fiestas. Los padres de Jordi vieron que se podían montar tiendas permanentes, que instalaban en las afueras de la ciudad con el objetivo de buscar estabilidad de venta todo el año. "El concepto de mi padre era claro: local pequeño, cajón pequeño. Y local grande, cajón grande", resume Jordi.
Las claves del crecimiento
Un crecimiento que han mantenido hasta el día de hoy: cuentan con 40 tiendas propias en todo el Estado y, por Sant Joan, llegan a todo el país con 200 casetas (unas 90 propias y el resto franquiciadas). Jordi Brau tiene muy clara la chispa que ha encendido La Traca: "Mi padre siempre tenía la visión muy clara de atención y escuchar al cliente para ofrecer lo que quería".
En los años 90 ya enviaban fax a la China para encontrar los mejores proveedores en la cuna de la pirotecnia y en 1998 hacen el primer viaje al gigante asiático, donde hoy en día tienen una oficina. Desde el inicio, han tejido una relación de confianza con los proveedores para desarrollar juntos los mejores productos. "Nosotros somos la única empresa que llegamos desde la fábrica hasta el consumidor final", resume Jordi. Un ejemplo es el desarrollo de una vela que primero empieza haciendo chispas y acaba con llama. Un producto con el que tienen una patente mundial y que se utiliza en cumpleaños de todo el mundo. A pesar de ello, desde la Covid han hecho una apuesta también por los proveedores más locales y han incrementado las compras en Europa y el Estado español.
Petardos de baja sonoridad
Ya hace años, Jordi estaba tirando petardos con su hija de dos años. Vio cómo disfrutaba con una fuente de colores, pero que acabó asustada por el ruido final. Vio que se podían ofrecer petardos de baja sonoridad y que no todos los productos de pirotecnia debían ser ruidosos. Desde entonces, han apostado por una línea de baja sonoridad que cada vez ha ido a más. Una apuesta que también va vinculada a la voluntad de la empresa de fomentar la convivencia y el respeto a las personas, también aquellas con sensibilidad al ruido, y a los animales.
De Palau-solità i Plegamans a Australia
El desarrollo de productos únicos y su vocación por los clientes les ha abierto las puertas de todo el mundo. "Nuestra punta de lanza ha sido la patente mundial, que nos ha permitido desestacionalizar el producto", explica Jordi, que destaca que han generado pirotecnia que se consume todo el año. Ahora tienen presencia por toda Europa, Marruecos, Argelia, Estados Unidos, Canadá, Argentina, México o Australia. Y no solo han abierto mercado en el exterior: Jordi Brau también se muestra orgulloso de haber llevado la cultura de la pirotecnia a ciudades sin tradición, como Burgos, Salamanca, León o Badajoz con tiendas propias durante todo el año.
Todo ello ha permitido que La Traca sea mucho más que Sant Joan. Este 2026 esperan superar los 20 millones de euros de facturación y Sant Joan representará alrededor del 10%. Un 55% de las ventas son a consumidores particulares y destaca especialmente Navidad y Fin de Año, que es su época más fuerte. Otra parte importante del negocio es la venta a empresas de espectáculos de pirotecnia, como los que se ven por las fiestas mayores.
"Nuestra clave es que pensamos en el cliente y lo intentamos entender perfectamente para llevarlo a la fábrica", resume Jordi Brau.