Aortyx se consolida como un referente catalán de las tecnologías médicas. Este año hará una década desde que Noemí Balà detectó, junto con Jordi Martorell, la gran amenaza que supone la disección aórtica, una afección potencialmente mortal en la que la capa interna de la aorta -la arteria principal del cuerpo humano- presenta una herida o un desgarro. Tanto Balà como Martorell, cofundadores de la compañía, y directora de Tecnología y consejero delegado respectivamente, apreciaron que los tratamientos existentes contra esta afección presentan una serie de inconvenientes, especialmente en el caso de la cirugía abierta, una técnica con un índice de mortalidad del 30% y que implica largas estancias hospitalarias.
Martorell: “Como ingenieros, descubrimos un agujero que no se estaba tratando adecuadamente y quisimos ponerle remedio"
“Como ingenieros, descubrimos un agujero que no se estaba tratando adecuadamente y quisimos ponerle remedio”, declara a VIA Empresa Martorell. El consejero delegado de Aortyx pone énfasis en los grandes riesgos que representa “abrir la caja torácica de un paciente y reemplazarle la tubería entera”. De aquí nace el milagro tecnológico de Aortyx: un parche biodegradable que se inserta en la aorta mediante un catéter. Así, el parche se adhiere a la aorta, se despliega en la herida y promueve la regeneración del tejido. “Es un método mínimamente invisible”, recuerda Balà.
Los laboratorios del IQS, el origen de los parches de Aortyx

Es precisamente este parche, fruto de la tesis de máster que desarrolló Balà en los laboratorios del Institut Químic de Sarrià (IQS), el origen de Aortyx, que se constituyó en 2018 como una empresa derivada -o spinoff- del IQS y el Hospital Clínic de Barcelona. Inicialmente, el proyecto fue impulsado también por Salvador Borrós, jefe de bioingeniería y del Grupo de Ingeniería de Materiales de IQS, y Vicenç Riambau, jefe de cirugía vascular del Hospital Clínic. Un equipo de cuatro personas que con el paso de los años ha evolucionado hasta los 21 profesionales que hoy en día luchan contra la disección aórtica de una manera “menos invasiva”.
“Cero, cero y cero”. Esta es la respuesta de Martorell y Balà cuando se les pregunta por las cifras de facturación de la spinoff, al no haber lanzado todavía su solución al mercado. Representa, de hecho, el gran reto de las compañías de tecnologías médicas: “Primero tenemos que demostrar que nuestro producto funciona”, explica Martorell.
Todo apunta a que el pistoletazo de salida a los ensayos clínicos con pacientes será entre 2027 y 2028, con la intención de salir al mercado entre 2029 y 2030
No es ni de lejos una tarea sencilla, motivo por el cual Aortyx está testando sus parches en animales, concretamente en ovejas de más de 100 kilogramos: “Cuentan con una aorta de las características que necesitamos para poder llevar a cabo los ensayos, y hemos demostrado que somos capaces de navegar en ella nuestros dispositivos”, asegura Balà. Todo apunta a que el pistoletazo de salida a los ensayos clínicos con pacientes será entre 2027 y 2028, con la intención de salir al mercado entre 2029 y 2030.
El reto de las medtech y el objetivo de aterrizar en Estados Unidos
El crecimiento que ha proyectado Aortyx desde sus inicios ha permitido a su equipo fundador cerrar tres rondas de financiación hasta la fecha: la primera, en 2019, de 650.000 euros, la segunda, dos años más tarde, de unos 2,5 millones, y la última, el pasado mes de junio, de 13,8 millones de euros. “A golpe de rondas de financiación, es así como nos financiamos la gran mayoría de medtech”, comenta Martorell.
A medida que el equipo de Aortyx prueba y evoluciona la tecnología diseñada, comienza a pensar en los Estados Unidos como mercado idóneo para aterrizar. No podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta que representan un 45% del mercado de la disección aórtica, frente al 20% de Europa. “Además, el precio por dispositivo es entre dos y tres veces más elevado en los Estados Unidos que aquí”, explica Martorell, a pesar de no avanzar la cifra.
El reconocimiento a la tecnología catalana

El recorrido que aún tiene por delante la spinoff de IQS no es un impedimento para reconocer los grandes avances tecnológicos logrados hasta hoy en día. De hecho, Aortyx ha sido distinguida con el Premi Catalonia.health 2026 durante la 12ª edición de La Nit de Catalonia.health, el encuentro anual de referencia del sector de la salud y las ciencias de la vida en Catalunya. “Recibir este premio es un reconocimiento extraordinario al trabajo de todo el equipo de Aortyx, desde los fundadores y fundadora, a los ingenieros e ingenieras más jóvenes”, declaró durante la Nit Martorell.
“La resiliencia es básica si quieres impulsar un proyecto como este”, confiesa Balà, y Martorell añade con humor: “Todo cuesta mucho más tiempo y mucho más dinero de lo que pensabas”. Ambos cofundadores destacan las dificultades de hacer que su solución “funcione al 100%”: “No puede haber margen de error”.