El silencio de las palomas

La UE obligará a los coches eléctricos a incluir un ruido postizo para evitar accidentes mientras las ciudades luchan contra la contaminación acústica

El silencio de los vehículos elèctrics y el silencio de los palomos
El silencio de los vehículos elèctrics y el silencio de los palomos

Cada vez que hay una nueva normativa europea, hay jaleo. Pero en este caso la novedad es que Europa está harta que haya accidentes de tráfico cada vez que atravesamos la calle. Nos multará a los peatones que no miramos a ambos lados antes de atravesar la calle? Pues no. A partir del primero de julio de 2019, Bruselas obliga a los coches eléctricos a hacer ruido para evitar posibles accidentes.

El objetivo es que estos vehículos, más silenciosos que los de combustión, avisen de su presencia. Esta medida está enfocada a los peatones en general, pero concretamente para las persones invidentes, las cuales se guían en muchos casos por el sonido para atravesar una calle. El ruido no será atronador, sino que tendrá que ir de los 56 decibelios (el ruido de una conversación) a los 75 decibelios (el nivel estándar de los motores térmicos), pero tendrá que ir incrementándose a medida que el coche vaya más deprisa, adaptándose a la velocidad del vehículo.

Los sistemas AVAS (del inglés Acoustic Vehicle Alert Systems) no era obligatorio hasta ahora, a pesar de que algunos fabricantes ya lo incorporan, como el Nissan Leaf o el Renault Zoe. Es un sonido que se activa desde el arranque hasta los 20 km/h, y también cuando el vehículo circula marcha atrás. A partir de esta velocidad se considera que el roce de las ruedas con la calzada ya hace suficiente ruido y se desactiva este "sonido postizo" que evita posibles accidentes.

"El compositor Hans Zimmer ha fichado por BMW para "diseñar" este sonido para sus nuevos vehículos eléctricos"

Pero vamos al problema que plantea: según la OMS no tendríamos que superar los 55 decibelios durante el día. Hacía falta que una cosa que no hacía ruido, y que iba bien contra la contaminación ambiental y acústica, de repente empiece a hacer ruido postizo?

La ONCE pedía una solución al problema del sonido de los coches eléctricos (y de los nuevos motores de combustión, que también hacen poco ruido), pero quizás nos hemos enfocado allá donde no tocaba.

Ciudades pioneras y punteras en tecnología están llenas de sensores para la contaminación acústica. Calculan si los niveles se adecúan a nuestro bienestar, o si podemos vivir tranquilamente. Y en lugar de intentar reducir el ruido, a las cosas que no hacen les añadimos uno de artificial porque los humanos no sabemos mirar a ambos lados antes de atravesar la calle, o no sabemos ir a 30 km/h en un lugar donde nos lo marcan.

Me encanta porque muchos ya están viendo el modelo de negocio. El compositor Hans Zimmer ha fichado por BMW para "diseñar" este sonido para sus nuevos vehículos. Y estoy segura que si no te gusta el que viene de serie, podrás pagar por un precio moderado el de John Williams, Lady Gaga o Pavarotti . Si viajo por la llanura de Lleida, me pongo el de Ennio Morricone, si quiero viajar al futuro, Alan Silvestri.

"Tenemos que estar poniendo ruiditos a nuestros vehículos porque somos unos malos peatones? Las palomas de Barcelona lo agradecerán, eso sí"

Estamos colocando sensores en todas partes para tenernos controlados, algunas cámaras nos identifican a centenares de metros de distancia, podemos subir a los aviones sin tener que presentar el pasaporte porque ya saben previamente quién somos... Y tenemos que estar poniendo ruiditos a nuestros vehículos porque somos unos malos peatones? Las palomas de Barcelona lo agradecerán, eso sí.

Creo que la solución tendría que estar en una inteligencia que prevenga que si un peatón está pasando, o fuera a pasar, activara el ruidito de manera cómoda para avisarlo, y un sensor detectara si frena o no para no causar daños a nadie, tal como las sierras radiales hacen desde hace decenios.

La tecnología ayuda que nuestras imperfecciones tengan menos consecuencias negativas. Facebook nos recuerda los aniversarios de nuestros amigos, algunas apps nos marcan donde tenemos el lavabo más cercano, e incluso los filtros de Instagram nos ahorran pasar por el cirujano plástico.

La tecnología nos tiene que servir para mejorarnos la vida, pero tendríamos que empezar a poner la atención (y los sensores) donde toca. Queríamos coches voladores, y vivir en Marte, y en cambio tenemos Facebook. Quizás la culpa es que no estamos poniendo la atención donde toca.

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