Más mujeres ingenieras, por favor

Mujeres trabajadoras del mundo de las TIC reclaman un mundo digital donde las decisiones también se rueguen pensando en femenino

El digital no es sólo cosa de hombres y un ejemplo son las germanas e ingenieras industriales Eva y Maria Martin, creadoras del portal internacional de catálogos Tiendeo y ganadoras -en la categoría emprendedora- del primero Pulse Mujer TIC. También lo son Núria Torralba en la categoría profesional; Núria Oliver en la académica/empresarial y Vanessa Estorach y Caroline Ragot en la de divulgadora han conseguido el galardón. Un premio que es la evolución natural del empujón que mujeres como Ada Lovelace (1815-1852) dejaron en nuestra sociedad y que pone de manifiesto la vertiente femenina de un sector en crecimiento.

A pesar de que muchos no lo saben, Lovelace fue la primera programadora de ordenadores. En el siglo XIX la británica redactó el primer algoritmo para ser leído por una máquina. Hija de Lord Byron, Lovelace estimó las matemáticas gracias, en parte, al interés que su madre, Anna Isabella Noel Byron, inculcó en ella. Considerada como personaje relevante en los orígenes de la computación, la gesta de Lovelace la puerta a colación Esperanza Ibáñez, responsable de políticas públicas y gobierno de Google, durante la reciente Jornada Internacional de Mujeres Liderando las TIC, celebrada en Barcelona.

Ibáñez se pregunta qué rol juegan las mujeres en el sector de las telecomunicaciones: "Las redes sociales tienen nombre de mujer y hoy en día las dominamos, pero hay una cosa que no ha cambiado. Parece mentira que no hayamos aprendido nada", apunta. El que no ha cambiado es el dominio masculino.

Cómo Ibáñez, varias mujeres directivas de grandes compañías digitales han reclamado más implicación de las mujeres en el sector de las Tecnologías de la Comunicación. "Mujeres abogados hay muchas, pero mujeres que puedan trabajar en el Gobierno para regular la economía digital… Es necesario que sepan interiorizar estos cambios", apunta Emma Fernández, senior executive de Tech Sector, quien antes había sido directiva de la compañía Indra y es ingeniera de telecomunicaciones de formación.

Según Ibáñez, las mujeres no se aproximan a las ciencias, a las ingenierías, a los números, en definitiva, por cuatro razones: "No los son materias suficientemente atractivas; piensan que no tendrán el nivel que se requiere; no se ven reflejadas en el estereotipo del programador o informático y son profesiones que, por sus formas de trabajo, no los permitirán conciliar su vida profesional y personal". Razones de peso que, según Emma Fernández, hay que conseguir cambiar porque "hay un exceso de exigencia de las mujeres. Creo que la mayoría de barreras las ponemos nosotros mismas", apunta.

 
Un momento de la intervención de Esperanza Ibáñez. Cedida

También hace falta una cultura diferente, considera. "Carece visibilidad de las mujeres en los medios. El estereotipo de la mujer dedicada a la tecnología es que es friki y rara, pero somos personas bastante normales", alega Fernández. Según la ingeniera, el problema de las mujeres en las TIC "viene de la escuela primaria, el gusto por las ciencias y las matemáticas no se está inspirando ni en hombres ni mujeres, y está bajando el número de licenciados en carreras científicas y técnicas, a pesar de que estamos en un mundo cada vez más digital".

Carecen profesionales
Este desinterés que denuncia Fernández también tiene consecuencias directas en el mercado de trabajo, puesto que denuncia que "estamos teniendo muchos problemas para encontrar especialistas". En este sentido, la directiva de Google asegura que, a pesar de que la brecha de género se ha reducido considerablemente, "todavía no hay sincronía entre innovación tecnológica y educación". Y da una cifra a recordar: "En 2020 habrá 825.000 perfiles sin cubrir porque no habrá suficientes profesionales capacidades".

Además, y según explica Esperanza Ibáñez, las mujeres en empresas tecnológicas suponen el 25%, las mujeres líderes de negocios de Silicon Valley son 3% y solamente un 13% de las mujeres al mundo son ingenieras. "Los estudios demuestran que incorporar mujeres en la dirección de empresas tecnológicas aumenta un 35% la inversión", cuantifica.

Más matemáticas y más mujeres
Emma Fernández, por su parte, recuerda que "en este mundo al cual vamos, las matemáticas serán necesarias, igual que los idiomas son básicos y entender mejor la analítica y saber como afecta nuestros negocios tendría que ser más importante. Creo que este momento es una gran oportunidad para las mujeres, vengan o no del sector tecnológico".

También Esperanza Ibáñez denuncia que hace falta cultura, sensibilización y formación. "Necesitamos otras cosas desde el punto de vista de la empresa y de los compañeros, gestiones de la autoestima, también desde el punto de vista de la Administración porque quedan muchas cosas para hacer pero desde las empresas tenemos que apoyar y contribuir al hecho que estas brechas se vayan reduciendo".

Sobre esta implicación que, cada vez, tiene que ser más importante, también se expresa la israelí Hila Oran, fundadora y CEO de Tel Aviv Global, una oficina israelí municipal que promueve las bondades de la ciudad para atraer capital y turismo. Como emprendedora con visión internacional, Oran reclama que "tenemos que asegurarnos que siempre haya mujeres en las mesas en las cuales se deciden cosas, porque tenemos que ser más creativos y hay que ser diferentes".

La emprendedora Hila Oran explicando el proyecto Tel Aviv Global. Cedida 

Oran, quien pone como ejemplo su experiencia empresarial fundando Tel Aviv Global, considera que "no todos se dan cuenta de la necesidad de contar con mujeres a la hora de tomar decisiones". Por eso, añade, "necesitamos que haya mujeres para conseguir mejores resultados. Alentadlas… cuando haya un acontecimiento siempre tiene que haber mujeres, porque los modelos a seguir siempre son hombres. Coleccionadlas, ponedlas en contacto, capacitadlas. Es un tema en que hay que trabajar y si no lo hacemos, no tendrá éxito".
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