Los últimos días del 2014 nos han traído un trío de noticias que, debido a las habituales informaciones navideñas, no han tenido el eco que se merecen. En una semana han cambiado, radicalmente, las formas y maneras de hablar y resolver los temas más sensibles y, a la vez, relevantes,
de Cuba ,el papado, y la monarquía española.
El 17 de diciembre, después de 55 años de bloqueo
económico, comercial y diplomático, los Estados Unidos de Obama y la Cuba de Fidel
Castro, a través de su hermano Raül, inician el retorno al restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales. No eseste un hecho menor, pues, si fructifica cómo es previsto, es el principio de un importante cambio en los equilibrios de bloques en Latinoamérica.
Los regímenes que tienen el apoyo ruso, chino o iraní, por culpa de la profunda bajada del
precio del petróleo, provocado por las potencias del golfo para hacer imposible la explotación, a otros lugares, de la
producción de petróleo y gas por
fracking, que se los haga perder el control de esta
materia primera fundamental, dejarán de generar altos
dividendos a países como Venezuela, el Ecuador, o Bolivia, entre otros. Lo cual provocará una investigación de nuevos
partners que se los permitan continuar ingresando
dinero para su
producto estrella, o replantearse sus relaciones internacionales, para sobrevivir a la bajada de los
precios, y por lo tanto, de
ingresos del Estado.
También, y desde el estricto prisma cubano, la levantada de restricciones se los permitirá el intercambio de mercancías
y servicios
con la potencia norteña y el resto del mundo, acceder en
tecnologías punta, e incrementar la inversión
extranjera, que podrá acontecer en la puesta al día de Cuba en múltiples áreas, hasta ahora imposibilitada por la carencia de tecnologías
,
productos y servicios
. Y todo esto gracias a la intermediación, fundamental, del
Papa Francesc.
Y todo hablante del Papa Francesc, el 22 de diciembre, al tradicional mensaje de Nadal a los representantes de la Curia Romana (conjunto de órganos de gobierno de la iglesia católica) , aprovechó para soltar una seria advertencia y sugerencia de necesidades de cambio, recogido en el que denominó las 15 enfermedades del catálogo que, según él, acechan la Curia.
Menos guapos y bonitos, se los espetó una relación de actuaciones inadmisibles que, entre otros recogían claras indicaciones de corrupción como los números 8) "La esquizofrenia asistencial" de quien crea un mundo paralelo y vive una vida escondida y a menudo dissoluta; 13) "La acumulación" de bienes
materiales y riqueza
para compensar el vacío existencial al corazón; 14) "Actuar en círculos cerrados" que favorecen los amigos; 15) "El beneficio mundano y el exhibicionismo, transformando el servicio en poder y este en
mercancías, por personas capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los otros para exhibirse y demostrar su poder".
Este mensaje del Papa Francesc se entiende como parte de su
proyecto para transformar, profundamente, la Iglesia, empezando para cambiar la Curia Romana. Y, finalmente, el 24 de diciembre,
Felip de Borbón, a su primer mensaje de Navidad como rey, dijo : "Al mes de octubre decía que necesitábamos referencias morales a las cuales admirar, principios éticos que reconocer y valores cívicos a preservar. A todo esto hay que añadir una profunda regeneración de nuestra vida colectiva y que la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable. Hay que cortar de pura cepa y sin contemplaciones la corrupción."
Seguramente, junto con sus palabras sobre
Cataluña, es la primera vez que sentimos a una cabeza de Sido decir las cosas por su nombre, sin eufemismos. Que los tres deseos expresados en estas noticias lleguen a buen puerto, para el bien de todo el mundo.