El pasado 27 de mayo asistí como miembro a la Comisión de la CEOE La promoción de la empresa y su entorno, que aquel día estrenó presidenta y nuevo nombre, Promoción Empresarial. Tuvimos un invitado muy especial, el director general de Industria y Pyme, Manuel Valle, que nos presentó el nuevo anteproyecto de la esperada Ley de Emprendeduría. El sentimiento general de los asistentes fue una valoración muy positiva, pero que en general, se quedaba muy corta y no profundizaba en los aspectos que más interesan hoy a los emprendedores como son los incentivos para los inversores y business angels, los incentivos fiscales, los mecanismos para financiar proyectos emprendedores, etc.
El texto obvia otro aspecto: la colaboración público-privada para fomentar la emprendeduría. En nuestro territorio, hay ejemplos palpables de este tipo de iniciativas. Concretamente, a finales del año 2008 se pusieron de acuerdo el Ayuntamiento de Sant Cugat con SC Trade Center, ESADE Creapolis y la Cámara de comercio de Terrassa por, aprovechando las infraestructuras de los dos centros, el impulso de la administración local y el apoyo de la Cámara poner en marcha un vivero de emprendedores. Actualmente, este proyecto cuenta con 45 viveristes que tienen la oportunidad de relacionarse entre ellos pero también con empresarios más veteranos. Disfrutan de buenas infraestructuras muy gestionadas, un gran apoyo técnico, tecnología para desarrollar proyectos avanzados y, todo esto, sin inversión por parte de la administración y a un coste muy inferior a los públicos. Fuera bueno que el texto definitivo impulse este tipo de iniciativas.