El valor y el precio de las cosas

08 de Octubre de 2013

Decía Antonio Machado que "todo necio confunde valor y precio". No tengo capacidades para señalar quién es y quienes no es necio, pero sí que es evidente son dos conceptos que nadie tiene bastante claros. Hace pocos días, la selección española de hockey sobre patines se proclamaba campeona del mundo por decimosexta vez y quinta consecutiva. Esta gesta tiene un valor inmenso, un grupo de jugadores y técnicos que forman un equipo humano compacto han logrado un hito que nadie había conseguido antes. Pero si sumamos los sueldos y fichas de estos jugadores tienen, entre todos, un precio muy inferior al fichaje futbolístico más caro de la historia, y del cual el presidente del club saca pecho confundiendo valor y precio.

O como las chicas del waterpolo femenino, que obtuvieron la medalla de oro a los últimos campeonatos mundiales, pero cómo se los da suficiente valor tienen que marchar a universidades nordamericanes a entrenarse. Una actitud muy parecida sucede a empresas tenidas por punteras, con un elevado precio de mercado y de cotización, pero que no siempre se corresponde con un valor social y humano equivalente. Bien harían los altos cargos directivos al reflexionar sobre esta cuestión y, para desmentir el poeta, saber cuando hay que hablar de precio y cuando de valor.

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