Fe, esperanza y caridad

30 de Abril de 2015
No hay día sin sorpresa. Hemos recibido la sacudida visual de las actuaciones funcionariales verso el expresidente del Gobierno Aznar, durante ocho años, Rodrigo Rato. Una actuación, parece que organizada por Vigilancia Aduanera, siguiendo las instrucciones del juzgado 35 de Madrid. Con aviso previo a los medios de comunicación, porque fuera una auténtica fiesta mediática, y conseguir una pena de telediario, incluida.

El Sr. Rato recibió un trato similar al de un supuesto capo de la mafia, un criminal peligroso o el violador del Ensanche. No como un supuesto defraudador de Hacienda, que tiene que justificar su declaración de impuestos, al que se le pide queesté presente al cacheo de las suyas viviendas y oficinas. Y no acabó al calabozo porque, en última instancia, la fiscal general del Estado lo impidió.

Parece que, curiosamente, según informan diarios matritenses, el funcionario al frente del dispositivo de los registros, es un miembro de la candidatura del PSOE a las elecciones en el Ayuntamiento de Madrid. Hace unos meses ya asistimos a otro show de escarni con cita previa a los medios, de uno de los hijos de Jordi Pujol.

No se trata de apoyar o justificar supuestos defraudadors fiscales, sino de lamentar las poco recomendables mise en scène que últimamente utilizan los poderes estatales. Hace falta que todos los defraudadors, (sin duda los 715 VIPS de la última lista de Hacienda, que regularizaron dinero al extranjero y aflorar activos opacos) tengan la obligación inicial e imprescindible de devolver el dinero defraudado, además de cumplir la pena que dicte el juez correspondiente, pero después del juicio.

Ir botándose cualquier manual de actuaciones policiales, para conseguir el hundimiento mediático de alguien, o injuriar, supuestamente, desde los mismos estamentos a políticos, como hace poco tiempo al alcalde de Barcelona, asegurando que disponía de dinero en vez de depósitos en Suiza, hecho que se demostró falso, pone muy baja la confianza en las fuerzas de seguridad del Estado, por otro lado generalmente muy valoradas por los ciudadanos. Cómo siempre, en estos casos nos tenemos que hacer la pregunta, de "a quien beneficia?". 

Por otro lado, parece que también pueden tener problemas con el fisco y la justicia, un ex-presidente y un actual diputado portavoz de Economía del Congreso de Diputados. A todo esto hemos podido conocer que dos ex-presidentes de la Junta de Andalucía han declarado al Tribunal Supremo sobre el enorme caso de corrupción de los ERO, por los millones defraudados y número de personas imputadas. Parece que, voluntariamente, ninguno de los dos continuará a la política, a pesar de que todavía no se ha juzgado el caso.

Y para acabarlo de adobar nos enteramos que el 80% de los miembros del Congreso de los Diputados tienen otros ingresos además de los de parlamentarios. Otro buen material para el análisis. Cómo dice el Papa Francesc hace falta "No perder la fe para no perder la esperanza". No perder la fe en nosotros mismos que sabremos acertar en nuestro próximo voto a las urnas. No perder la esperanza en que, gracias con esto, se podrá empezar a cambiar la situación en el país. Y no perder la caridad que, como opinaba Sócrates, "es la virtud que consiste a ver siempre algo de bono en nuestro próximo".

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