Si creemos que el networking es adicional a nuestro trabajo laboral, nos equivocamos! Es imprescindible!
Las madres trabajadoras pasamos 15 años con un ojo mirando al trabajo, el otro en casa, y por el camino nos olvidamos de las cosas que quedan entremedias. Como ir a las conferencias de las asociaciones profesionales, dar conferencias, o apuntarnos a las asociaciones más transversales de la sociedad civil. Creemos que cuando seamos más grandes, con tiempos, ya lo haremos.
Mientras tanto, nuestros compañeros –hombres- no pierden el tiempo, Y asisten a todas las sesiones del Círculo de Economía en Sitges, se postulan para formar parte de las comisiones del colegios profesionales, se dejan ver a las reuniones de Fomento. Y adquieren habilidades, practican hablar en público, desarrollan actividades sociales, además de ampliar su agenda de contactos..
Cuando nosotros nosponemos, a los 50 años, ya llegamos tarde. Nos hace pereza dar la conferencia porque no somos muy buenas oradoras, nos hace basarda una discusión encendida, no sabemos como ser buenas influyentes. Y no formamos parte de las juntas directivas porque acabamos de llegar, porque no hemos estado a las comisiones, o bien porque nuestras habilidades son inferiores, con menos práctica. Cómo todo, se cuestión de horas.
Los círculos femeninos de networking , mujeres de la cultura, mujeres de empresa, suplen un poco esta carencia, en un entorno más familiar no nos cuesta intervenir. Pero no son suficientes.
Si queremos más visibilidad femenina a todos los niveles, públicos y empresariales, tenemos que empezar dedicando las mismas horas al networking, y haciendo que nuestros compañeros compartan la mirada hacia la casa y los hijos. La legislación puede establecer cuotas femeninas, pero nos tiene que coger con los deberes hechos. Y el cambio social que representa lo tenemos que hacer en cada casa, con las ideas muy claras del que representa.
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