Praeteritum nihil, Praesens instabile, Futurum incertum (El pasado, nada; el presente, inestable; el futuro, incierto). Este epígrafe fatalista acompañaba un reloj de solo, y así lo recoge el Aurea Dicta. Con la misma inscripción también se podrían describir las relaciones entrelaempresa y la universidad .
Siemprehe sentido a hablar, de este binomio, y me lo he creído. Aun así, no he tenido mucho éxito a la hora de poner en contacto la gente de empresa y la gente de universidad. Pocas veces van más allá de una primera presa de contacto. No hablan el mismo idioma. Es como aquel otro reloj de sol en que se lee Cum umbra nihil te sine umbra nihil (Con sombra, nada, y sin sombra, nada). Y así no se pueden entender.
Del mismo modo que los anagramas de las universidades se acostumbran a escribir en letra mayúscula y se declaman con pretensiones institucionales, nuestros directivos las ven distantes, poco accesibles y, incluso, fàtues; como aquel Doce, disce aut discede (Enseña, aprende o vete) que se leía en otro reloj de solo.
Por el contrario, cuando se acercan en el mundo de la investigación o demandan una solución tecnológica, los empresarios esperan resultados inmediatos y exigen un coste bajo. Festina, mox nox (Haz vía, que pronto será noche). Y no está la universita t para hacer cursas de velocidad ni para dar limosna a las empresas.
Como el agua y el aceite, la empresa y la universidad no consiguen hacer mixtió; está claro que hay excepciones. El caso es que la simbiosis es obligada si queremos orientarnos a la economía del conocimiento y hacer que el país sea atractivo para el talento y fecundo para las ideas. Nopodemos prescindir, de este acoplamiento. Es un lujo asiático preterir las potencialidades de unos y otras.
Desde la política y desde las instituciones hay que invertir un plan de trabajo ambicioso, que estimule el idilio entre los dos protagonistas de la competitividad. Hay que abrir la universidad a la empresa y hay que abrir la empresa en la universidad. Las compañías que trabajen con las universidades tienen que tener un reconocimiento social y unas ventajas fiscales. Los académicos y los grupos de investigación que trabajen con las empresas tienen que recibir compensaciones más allá del prestigio y la adulación.
Y todavía aquel otro reloj de solo... Tabla tenebras spero lucem (Después de las tinieblas, espero la luz).