Siete dispositivos básicos de la propaganda política

10 de Noviembre de 2014
El 22 de junio de 1622, el Papa Gregori XV creó, a Roma, la Sacra Congregatio Propaganda Fide, con el fin de difundir y propalar el mensaje de la fe católica para todo el mundo. De aquí sale el nombre de Propaganda, entente como " acto de propagar o difundir una idea, opinión o doctrina".

Hasta la primera guerra mundial, en la que el periodista Walter Lippmann y el pionero de las relaciones públicas Edward Bernays, como miembros destacados del Commitee donde Public Information, creado por el Congreso, a través de una campaña de Propaganda Política, consiguen convencer los ciudadanos de los Estados-Unidos porque el país entre en la confrontación, la propaganda no tenía una connotación negativa, más bien al contrario, se entendía como transmissora de recomendaciones informativas con finalidad positiva.

La aplicación, a la Alemana nazi, de las metodologías de convencimiento político, a través de la manipulación de la opinión pública, la unificación del mensaje, el control de los emisores, y el bombardeo de ideas repetitivas ("Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad", Joseph Goebbels dixit), hizo que, preocupados por los éxitos de esta propaganda basada en ideas, comportamientos y actitudes contrarios a la ética y la moralidad más básica, el 23 de septiembre de 1937, un grupo de élite de académicos, comunicadores científico-sociales, historiadores y periodistas, fundaran en Nueva York el Instituto for Propaganda Analysis (IPA). La misión de esta institución era la de "despertar el pensamiento racional, para enseñar a la gente como pensar, en vez de qué pensar". Entendían que la propaganda era "la comunicación diseñada para influir en el pensamiento y acciones de los ciudadanos, porque acepten los postulados políticos que se los proponen."

Sus boletines se distribuían al público a través de los medios de comunicación e iban dirigidos, además de los ciudadanos, también a los líderes de opinión y las cúpulas académicas, religiosas y empresariales. Uno de los más destacados creadores del IPA, fue su director general, Clyde R. Miller, profesor de la Universidad de Columbia, que hizo una redacción y definición pedagógica de los 7 dispositivos básicos de la propaganda política (en el sentido más negativo), que relaciono:

1.- Insulto y difamación del adversario.

2.- Explotación de los tópicos y lugares comunes, en beneficio propio.

3.- Técnica de la asociación. Proyectar calidades positivas o negativas de una persona, entidad, objeto o valor reconocido, a otro, para hacer el segundo más aceptable o desacreditado. Evoca una respuesta emocional. A menudo utiliza símbolos (El Presidente americano siempre ante la bandera de su país).

4.- Referencia a la autoridad y el prestigio. (El Presidente acaba sus alocuciones pidiendo que Dios bendiga en el pueblo americano, como si fuera el enlace sindical con el más allá)

5.- Gente sencilla. Convencer a los ciudadanos que el líder es igual que ellos. A USA, en el que la práctica totalidad de sus Presidentes han sido millonarios, hace falta que los fotografíen o filmen comiendo aMcDonald's, cortando leña, utilizando el transporte público, abrazando niños negros o xicans, comprando al mercado...

6.- Técnica de la mentira, falsedad o calumnia.

7.- Explotar la frase "Lo hacen todos", para minimizar sus responsabilidades.

En los momentos que nos ha tocado vivir creo que es un sano ejercicio de responsabilidad ciudadana hacer el análisis de los mensajes que nos llegan, para conocer si corresponden a alguno de estos 7 Dispositivos Básicos de la Propaganda Política.

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