Reflexión puesto parte

16 de Enero de 2015
No es necesariamente una depresión, como aseguran las señoras parteres que los acostumbra a pasar cuando el bebé ha abandonado lo si materno. También a la economía o la política acostumbra a suceder algo similar. El esfuerzo por ser ya es de por sí una dura tarea.

Esto también pasa al nacimiento de una empresa o en el origen de un colectivo político. No se trata ya de las decenas de gestiones burocráticas para crear una empresa –que en EE.UU. se reduce a un sencillo trámite, y nada más-, sino, todo lo seguido de problemas a resolver desde la investigación del capital, la discusión del proyecto, el acuerdo de las partes, encontrar la plantilla, la identificación del nicho de mercado , los contratos de suministros de materias básicas o de la energía necesaria para la producción . A la política pasa tres cuartos del mismo, con la diferencia que tratar con personas, unir voluntades, definir la propuesta y arbitrar los sistemas de gestión  de los colectivos que interpretarán las estrategias muy definidas es algo más complicado. Sin una clara y decidida estrategia no hay partido político.

Con estos mimbres se puede ensayar una nueva existencia empresarial o política. La problemática más dura surge después del parto, cuando la criatura asume su autonomía, exige alimentación –financiación-, se presenta al mercado y recibe la sentencia fulminante de sí es adquirido el producto, o, al contrario, rechazado. Al fin, todo se reduce a si se vende o no se vende.

Y de este checking, absolutamente inexorable, nadie seescapa. Me viene a la memoria esta historia por el que Podemos podría suponer al puesto parte a efectos de la economía y la salida de la crisis. A mi parecer, unos y otroshan extra dimensionat su entidad e importancia. Podemos nació sin fòrceps, sin cesárea, de manera casi espontánea y natural después de la ocupación de las plazas en Madrid y Barcelona.

Los políticos cortos de vista no se dan cuenta de la naturaleza inicial del proceso de gestación de un cansancio popular con el Gobierno, la ausencia de criterios claros, la deriva terrorífica de la crisis económica y la ausencia por respuesta a la angustia social.

De aquí el parto, y no "el parto de las montañas" que diría Horacio a su Epístola adPisones , si no me falla la memoria. La reacción automática de la ciudadanía estaba escrita, a pesar de que los partidos políticos del sistema no lo quisieran ver. Tampoco a la política se da el vacío; y en este caso el vacío estaba en la calle, por la aburgesament estúpido de aquello que en Italia se denominó –y de aquí lo copió el listo de Pablo Iglesias- "la casta". Una superestructura que engloba igualmente a políticos y empresarios. Todos a una en defensa de sus exclusivos intereses. En España, esta "casta" se circunscribe al llamado "palco del Bernabèu", que viene a ser una transmutación de la Ibex 35.

He aquí el tema que el parto de Podemos ha creado en la clase dirigente, en esas élites extractivas que ven amenazadas sus posiciones y negocios . Podemos quiere significar una mutación radical de las élites españolas, y esto va más allá del simple cambio generacional.

En consecuencia, el que nos viene entre 2015 y 2016 es una posible sustitución de unas élites por las otras en el control de la vida política y económica, ergo social. Esta es la depresión, nada más y nada menos, una nube que ciega el paisaje después de la bonanza y, al esparcir la niebla, casi todo ha cambiado. El impulso de la fe popular y ciudadana puede echar por la borde un sistema económico político que surgió con la Transición y cristalizó con la Constitución del 1978.

Cómo es posible que gobernados y élites económicas no se dieron cuenta que esto podía pasar? Suponíamos que los políticos de hoy, una antología de mediocridades, no calibraban el riesgo de una inapetent apatía acomodatícia. Ahora bien, el mundo de la economía tendría que prever las derivaciones que de esta apatía afectarían la vida de las empresas. Hoy, Podemos, es aquí, acabado de nacer, entre algodón, con financiación misteriosa y amistades peligrosas que van desde Irán en la Venezuela chavista, pasando por la anacronia de la Cuba de Castro. (En quien pensaría García Márquez cuando escribió El otoño del patriarca?)

Por eso Rajoy se ha movilizado en Grecia, buscando un reflejo admonitorio en el mercado electoral español. De aquí que abundan ya los ataques y las críticas a la cúpula de Podemos. Y ya se está difundiendo la sospecha que a Podemos hay más boca que carne y que su discurso echará de las dialécticas básicas y primarias (como por ejemplo la propiedad privada, las rentas, la fiscalidad, los límites de la deuda pública, los derechos ciudadanos, etc.) que pueden poner perfectamente patas en el aire a esa Constitución que tanto invoca el PP desfallecido de Rajoy.

De aquí viene el terratrémol que ha provocado a la rebelde Cataluña el frontal desafío al secesionismo independentista... Alguien se ha dado cuenta del equívoco electoral, y sus consecuencias, a que traería un voto catalán de rechazo a la independencia, refugiándose por el detrás, escondido, un nuevo concepto de sociedad y de socialización? Esta no advertencia reflexionada podría explicar aquello que podría acabar como una sorpresa revolucionaria en la Cataluña mesocràtica, con los empresarios duerman por el exceso de empacho soberanista. El que se colaría, electoralmente y a escondidas, sería un tigre de fuerte acoso social y una posible frustración del nacionalismo catalán favorecida desde la unidimensionalitat cabida y la carencia de perspectiva analítica.

Si fuera de este modo, se reencontraría la Cataluña socialmente convulsa y reivindicativa, y no la estelada reinando a los tejados de la generalidad a la plaza Santo Jaume. Tiempotenemos para hablar de todo, y 9 meses por el delante para hacerlo antes del 27 de septiembre cercano.