27
de Octubre
de
2016 - 05:30
Giulia Poltronieri y sus compañeros de máster han conseguido emprender en el sector de las industrias culturales. Píldoras es una productora y a la vez una distribuidora de obras de teatro. Un festival y un espectáculo que combina microteatre y espacios singulares que se retroalimentan en un círculo virtuoso.
Dos proyectos que se retroalimentan
Píldoras es un proyecto que nace a partir de un trabajo de final del máster de gestión cultural de la Universitat de Barcelona que se basa en dos patas. El pilar inicial es el Píldoras, festival de microteatre fuera del teatro, una jornada de obras de una duración máxima de 15 minutos realizado entre grupos de uno a cuatro actores y para un público de 30 a 40 personas, dependiendo del espacio. La singularidad de este festival es que, precisamente, aprovecha espacios singulares y no convencionales para las representaciones. "Son lugares donde el público no está habituado a ver representado teatro", explica Poltronieri. Según dice, "el objetivo también es acercar el teatro a gente que normalmente nova, con obras cortas y rompiendo la barrera de la distancia física entre actores y el público".
El festival, que se celebra a principios de junio, se basa en un concurso de dramaturgias que todo el mundo puede enviar a los organizadores. Un jurado compuesto por tres dramaturgos selecciona en total 12 obras que serán las escogidas para ser representadas.
La segunda pata del proyecto es un espectáculo, compuesto por tres microobres escogidas de las cuales se representan al festival. Todas las obras que se representan al festival pasan a formar parte de un catálogo que se presenta a programadores de teatros, espacios no convencionales o empresas y que estos pueden contratar.
De este modo, las dos patas del proyecto -el festival y el espectáculo- se retroalimentan y Píldoras es productora y distribuidora. "Por un lado cubrimos la parte creativa y de la otra, hacemos negocio porque cobramos cada vez que vendemos el espectáculo", explica la emprendedora. Así se financia la asociación cultural (la empresa está constituida con esta forma) y el festival.
Teatro lejos de los escenarios
El primer golpe que se realizó el festival fue en diciembre del 2015 en Igualada, al teatro Aurora. Desde entonces, el espectáculo ha pasado por la Casa León y Morera en Barcelona, al teatro auditorio de Viladecans, Arenys de Munt, Vilanova i la Geltrú, Vilafranca del Penedès e inclús en Ciutadella de Menorca.
Isla Elefante Proyectos Culturales es el nombre de la asociación cultural que gestiona el festival y el espectáculo Píldoras. Esta asociación fue constituida el diciembre del 2013 por tres exalumnes del mencionado máster, junto con na Giulia, en David Barrera y Aina Bujosa. Estos emprendedores han recibido un golpe de mano de Barcelona Activa participando en el programa Crea Mèdia, enfocado a las industrias culturales. La empresa espera cerrar el ejercicio con una facturación cercana a los 28.500 euros.
Poltronieri apunta que el objetivo más cercano es constituir una SL para gestionar el espectáculo, mientras que el festival quedaría todavía bajo el paraguas de la asociación cultural. A la vez, también trabajan para ampliar la cartera de clientes para trabajar con, aparte de teatros, centros comerciales, empresas privadas y con el sector turístico, como por ejemplo férreos o campings. "También queremos trabajar con escuelas y encontramos que el formato que ofrecemos es muy adecuado para conectar con el público joven", concluye Poltronieri.
Dos proyectos que se retroalimentan
Píldoras es un proyecto que nace a partir de un trabajo de final del máster de gestión cultural de la Universitat de Barcelona que se basa en dos patas. El pilar inicial es el Píldoras, festival de microteatre fuera del teatro, una jornada de obras de una duración máxima de 15 minutos realizado entre grupos de uno a cuatro actores y para un público de 30 a 40 personas, dependiendo del espacio. La singularidad de este festival es que, precisamente, aprovecha espacios singulares y no convencionales para las representaciones. "Son lugares donde el público no está habituado a ver representado teatro", explica Poltronieri. Según dice, "el objetivo también es acercar el teatro a gente que normalmente nova, con obras cortas y rompiendo la barrera de la distancia física entre actores y el público".
El festival, que se celebra a principios de junio, se basa en un concurso de dramaturgias que todo el mundo puede enviar a los organizadores. Un jurado compuesto por tres dramaturgos selecciona en total 12 obras que serán las escogidas para ser representadas.
La segunda pata del proyecto es un espectáculo, compuesto por tres microobres escogidas de las cuales se representan al festival. Todas las obras que se representan al festival pasan a formar parte de un catálogo que se presenta a programadores de teatros, espacios no convencionales o empresas y que estos pueden contratar.
De este modo, las dos patas del proyecto -el festival y el espectáculo- se retroalimentan y Píldoras es productora y distribuidora. "Por un lado cubrimos la parte creativa y de la otra, hacemos negocio porque cobramos cada vez que vendemos el espectáculo", explica la emprendedora. Así se financia la asociación cultural (la empresa está constituida con esta forma) y el festival.
Teatro lejos de los escenarios
El primer golpe que se realizó el festival fue en diciembre del 2015 en Igualada, al teatro Aurora. Desde entonces, el espectáculo ha pasado por la Casa León y Morera en Barcelona, al teatro auditorio de Viladecans, Arenys de Munt, Vilanova i la Geltrú, Vilafranca del Penedès e inclús en Ciutadella de Menorca.
Isla Elefante Proyectos Culturales es el nombre de la asociación cultural que gestiona el festival y el espectáculo Píldoras. Esta asociación fue constituida el diciembre del 2013 por tres exalumnes del mencionado máster, junto con na Giulia, en David Barrera y Aina Bujosa. Estos emprendedores han recibido un golpe de mano de Barcelona Activa participando en el programa Crea Mèdia, enfocado a las industrias culturales. La empresa espera cerrar el ejercicio con una facturación cercana a los 28.500 euros.
Poltronieri apunta que el objetivo más cercano es constituir una SL para gestionar el espectáculo, mientras que el festival quedaría todavía bajo el paraguas de la asociación cultural. A la vez, también trabajan para ampliar la cartera de clientes para trabajar con, aparte de teatros, centros comerciales, empresas privadas y con el sector turístico, como por ejemplo férreos o campings. "También queremos trabajar con escuelas y encontramos que el formato que ofrecemos es muy adecuado para conectar con el público joven", concluye Poltronieri.