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Abre en Vic un museo que muestra cómo eran los comercios de la ciudad en los años sesenta

La muestra privada impulsada por Isabel Cuixeres recrea un quiosco, una mercería, una farmacia o una tienda de comestibles

Entrada al Museu de Botigues Antigues, Vic d'Ahir, situado en el Call Nou | Laura Busquets (ACN)
Entrada al Museu de Botigues Antigues, Vic d'Ahir, situado en el Call Nou | Laura Busquets (ACN)
Redacción VIA Empresa | ACN
Barcelona
11 de Agosto de 2026 - 09:55

Vic cuenta desde este verano con un espacio musealizado que recrea diferentes comercios de la ciudad de los años sesenta. Se trata de un museo privado impulsado por Isabel Cuixeres que lleva por nombre Vic d'Ahir. Museu de Botigues Antigues, y que está ubicado en el centro histórico. Cuixeres visitó hace unos años las Botigues Museu de Salàs, en el Pallars Jussà, y pensó que aquello “podía funcionar” en Vic. A partir de ahí, empezó a recopilar objetos y materiales que le han servido para recrear, entre otros, un quiosco, una mercería, una farmacia o una tienda de comestibles de la época. De momento, el museo hace visitas en horas convenidas. “Busco que los más jóvenes entiendan que la vida ha cambiado muchísimo”, explica Cuixeres.

 

Vic d'Ahir. Museu de Botigues Antigues está ubicado en el número 8 del Call Nou, en el centro histórico de la capital de Osona. El objetivo de Isabel Cuixeres es que el visitante “se adentre” en la experiencia que propone. “Lo que pretendo es hacer recordar y dar a conocer a los que no lo han vivido cómo se vivía en los años sesenta, y que se pueda comparar con cómo ha evolucionado todo”, explica. Las visitas que ofrece son de forma autónoma, o también comentada. Su propuesta es un viaje que, para algunos, llama a la puerta de la nostalgia, pero, para otros, se convierte en un recorrido por la historia mucho más pedagógico.

El museo se divide en ocho espacios cuidados y pensados hasta el último detalle. La iluminación y la disposición de los objetos transportan al visitante a los 60. Se trata de un quiosco, una carpintería de juguetes antiguos, un patio interior con lavadero, un rincón de calle, una modista, una droguería, una tienda de comestibles y una farmacia. Cuixeres explica que hace tiempo que tiene afición por ir coleccionando objetos que van de los años 50 hasta principios de los 70, que ha conseguido a través de plataformas de venta de segunda mano, anticuarios o donaciones que le han hecho amigos y familiares.

 

Si el museo funciona en cuanto a público, Cuixeres tiene claro que quiere ampliar la exposición. El espacio se lo permite, ya que en realidad solo ha alquilado una parte de los bajos de la casa que ocupa, y habría la posibilidad de ampliar. De momento, le ronda por la cabeza la idea de recrear una barbería, una librería, una mercería o una escuela. “Espacios que puedan llamar la atención del público y permitan ofrecer curiosidades que siempre gustan de ver”, explica.

Isabel Cuixeres en el Colmado del museo que ha abierto en Vic | Laura Busquets (ACN)
Isabel Cuixeres en el Colmado del museo que ha abierto en Vic | Laura Busquets (ACN)

Un modelo de comercio que “no tiene nada que ver” con el actual

Según la ideóloga del proyecto, la evolución de la forma de vivir como sociedad ha cambiado “de arriba abajo”. “Entonces se salía de una guerra y había muchas necesidades. Por ejemplo, la confianza entre vecinos, ahora no tiene nada que ver”, explica. “La gente se tenía que ayudar sí o sí para salir adelante”, añade. Fiar lo que se compraba era habitual en los comercios, subraya Isabel Cuixeres, “incluso a vecinos que venían a la ciudad de Vic solo por el Mercat del Ram y se les fiaba en tiendas de un año para otro”. “Esto hoy sería impensable”, valora.

La forma de consumir las noticias también ha cambiado mucho, con la desaparición de muchos de los quioscos, o la forma de comprar en la carnicería o la pescadería. “Hoy todo el mundo tiene prisa y parece que falta tiempo”, señala. “Pero antes los días tenían 24 horas, y eso no ha cambiado, es cómo distribuimos el tiempo”, ha reflexionado esta profesora de profesión. “La sociedad también sabía ahorrar y se conformaba con poco. Todo hacía ilusión porque no había mucho de nada”, destaca.

Otro de los puntos que sorprende a los visitantes más jóvenes es el hecho de que casi todo se vendía a granel. Desde los huevos hasta los chicles, pasando por los pañales para bebés. “Como necesitaban ahorrar y aprovechar al máximo las cosas, solo compraban lo imprescindible. Reutilizaban mucho y no generaban envases. El plástico no se popularizó hasta más adelante”, señala. “Tanto que explicamos el tema de la sostenibilidad, es importante que lo vean en directo”, destaca Cuixeres.

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