Una década esperando el agua del canal Segarra-Garrigues

En julio del 2009 se inauguró el primer tramo de la infraestructura en Oliola, que hoy en día sólo riega 8.900 de las 70.000 hectáreas previstas

Un tramo del canal Segarra Garrigues
Un tramo del canal Segarra Garrigues

En una finca de patatas a la localidad de Oliola (La Noguera) se abrió el grifo del agua del canal Segarra-Garrigues. Era julio del año 2009 y el presidente de la Generalitat en aquel momento, José Montilla, definió la obra como una de las infraestructuras más importantes en el ámbito europeo. Desde aquel día, todavía quedan por resolver dos aspectos que frenan la expansión del canal: la delimitación de las Zonas Especiales de Protección de Aves (ZEPA), áreas donde el riego está restringido, y el sistema de financiación que permita a los labradores que el agua llegue a sus explotaciones.

La obra, que se planteó hace más de 100 años, ha supuesto una inversión de 1.500 millones de euros, una cifra similar a la T1 del aeropuerto del Prat. Cuando esté acabado, beneficiará 70.000 personas gracias a las 3.500 cañerías, 17 estaciones de bombeo, 1.500 kilómetros, 43 balsas y una producción eléctrica de 1.800 kilovatios por hora. Pero a estas alturas, la infraestructura permite regar sólo unas 8.900 hectáreas.

Obras paralizadas

Hay seis tramos del canal donde los regants han hecho los deberes y están pendientes de la Administración. El presidente de la Comunitat de Regants, Josep Maria Jové, exige al Govern que "retome las obras y ponga en marcha el regadío en las zonas donde hemos conseguido el apoyo y la adhesión de más del 60% de los labradores". Esta es una de las condiciones que había impuesto la Generalitat para iniciar la puesta en marcha del riego en los tramos sin ejecutar. Los regants calculan que se necesitan más de 20 millones de euros para impulsar el proyecto.

Los regants reclaman a la Generalitat que retome las obras en zonas que ya cuentan con la adhesión y la aportación económica de los productores para transformar fincas de secano en plantaciones de brécol, berenjenas, pimientos o guisantes

Si la iniciativa prosperara, el agua del Segarra-Garrigues llegaría a poblaciones del Urgell, el Segrià y les Garrigues. Este tramo añadiría 2.000 hectáreas más a las 8.900 que ya bombean agua. Para hacerlo posible, Jové pide a la Generalitat que "haga sus aportaciones e incluya la financiación en los presupuestos generales". En este sentido, el presidente de los regants recuerda que los labradores están dispuestos a abonar los 3.500 euros por hectárea que establece la normativa.

El conflicto de las ZEPA

Otro de los temas que ha marcado la vida del canal Segarra-Garrigues son las Zonas Especiales de Protección de Aves (ZEPA), áreas restringidas por el riego y destinadas a medidas ambientales por el hábitat de los pájaros. Inicialmente, la Comisión Europea fijó en 42.000 las hectáreas incluidas en las ZEPA. Finalmente, rebajó la superficie a las 28.000 actuales del total de 70.000 que tiene previsto destinar al riego el canal.

Carme Bernat, directora ambiental de Aigües de Segarra-Garrigues, empresa pública que gestiona la infraestructura, asegura que "las tres ampliaciones de espacios ZEPA, realizadas en 2006 y 2009, han permitido archivar el litigio". A pesar de que estas zonas han pasado de un 20 a un 40% de la superficie regable en sólo una década, Bernat precisa que "no todas las áreas nuevas están excluidas completamente del riego, sino que tienen condicionantes". En algunas, se autoriza el riego de apoyo a los árboles, en otros se permite el mismo con el cereal de invierno y las últimas están pendientes de una prueba piloto para poder analizar las fincas históricas.

La esperanza de los nuevos cultivos

De momento, hace dos años que algunos regants han ensayado con nuevos productos hortícolas. Entre estos, se encuentra el brécol. Josep Maria Jové plantea que estos cultivos resultan adecuados para combinarse con otros tradicionales, como el trigo o la cebada, puesto que se pueden recoger en tres meses, garantizando dos cosechas anuales. El pistacho, el pimiento, las berenjenas, la judía tierna o el guisante son algunos de los productos alternativos que los labradores prevén plantar cuando finalmente el agua del riego llegue a todos los puntos del canal Segarra-Garrigues.

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