El Cercle d'Economia y Catalunya, según Mas Cantí

El Cercle d'Economia repasa su historia y el vínculo con la sociedad civil desde la fundación hasta los JJ.OO mediante la figura de su socio número uno

El Hotel W ha acogido por segundo año consecutivo la Reunió del Cercle d'Economia | iStock El Hotel W ha acogido por segundo año consecutivo la Reunió del Cercle d'Economia | iStock

El Carrer de Provença ya lo ha visto todo. La sede con qué el Cercle d'Economia todavía gobierna la sociedad civil barcelonesa está acostumbrada al debate, al conflicto; pero no a las elecciones. Si bien los más de 64 años de vida del selecto club lo ha llevado a cruzarse en los caminos de las figuras y los procesos más relevantes de la historia reciente del país, su liderazgo nunca había sido una incógnita, como lo es ahora. Desde su primera presidencia, a cargo del as de diamantes de la empresa catalana del siglo XX, Carles Ferrer Salat, hasta el año 2022, la historia interna del Círculo no ha sido tan relevante como su influencia en su entorno. El socio número 1 del ente, el prohombre Joan Mas Cantí, es una de las figuras más ilustrativas de una vida interna del organismo eclipsada por su encaje social; aún así, aquello personal es político, también para las estructuras. En su última publicación antes de los comicios, Intución y perseverancia, Joan Mas Cantí y el Cercle d'Economia, la organización explora los paralelos insalvables entre la biografía del empresario y la suya propia.

"El futuro es una cosa de presentes; y el presente se origina del pasado", declara Mas Cantí, que considera imprescindible tener una visión clara de la historia reciente tanto del país como del club si "se quieren corregir las cosas que fallan". Ante unas urnas que llevan imprimida la renovación de uno de los pilares de los palacetes de Barcelona, el libro parece una decisión estratégica, una apuesta por marcar el rumbo de la sociedad catalana. Donde algunas concepciones de lo que tiene que ser Barcelona y sus alrededores son incapaces de rehuir del mito fundacional –o el pecado original– de los Juegos Olímpicos del 92, Intuición y Perseverancia tiene la habilidad de cerrar allá donde empieza todo; de erigirse en camino, en tensión creadora más que en tautología. El repaso del Cegcle como punto de contacto de toda la vida social, económica y política catalana de la segunda mitad del XX quiere ser mucho más un recordatorio, así, que una mirada nostálgica. Qué podría permanecer de la entidad, no solo qué ya fue.

Mas Cantí: "Somos pesimistas, pero cada día actuamos como si fuéramos optimistas"

La literatura reciente alrededor de las élites económicas y sociales catalanas de las últimas décadas ha ganado en humanidad, y esta historia del Círculo continúa el camino que ya marcaron otros volúmenes. La elección de recorrer la vida y obra de Mas Cantí obliga, necesariamente, a recorrer también las de otros muchos, aquellos que se relacionaron, que marcaron el empresario igual que dirigieron o informar el mismo club. El 1972, el protagonista se convirtió en el cuarto presidente del Cercle d'Economia, con una junta, como recuerda él mismo, de la que todavía ahora está satisfecho por "haber tenido los dos políticos más importantes de Catalunya, Narcís Serra y Jordi Pujol; los tres empresarios más importantes, Ferrer Salat, Pere Duran Farell y Jordi Mercadé; y uno de los principales economistas, Josep Pujades". El exdirigent reivindica la centralidad de una organización compuesta por "personas que han hecho cosas importantísimas" por Catalunya; como motivación, ciertamente, para volver a recorrer el mismo camino.

El miembro de la actual junta del Cercle Jordi Amat –que ocupa un lugar preeminente a la candidatura a la presidencia del ex consejero delegado del Banco Sabadell Jaume Guardiola–, vuelvr durante la presentación del volumen a esta senda ganadora que ocupó durante décadas, y que quiere continuar ocupando, el club empresarial. "La combinación de capital intelectual, social e influencia es el que hace que el Círculo haya sido el que ha sido", espeta el candidato a vocal. Después de las visitas de Mario Draghi y Ursula Von der Leyen en las últimas dos Reuniones, la ambición es mantener la centralidad, y tanto la historia como las reflexiones de Mas Cantí lo corroboran. Recuerda, en un momento de profunda crisis económica, una de las conversaciones que comenzó el proceso del Círculo. "Joan, tenemos que hacer algo, esto es insoportable", recuerda que le planteó Ferrer Salat un lejano verano a Camprodon. "Somos pesimistas, pero cada día actuamos como si fuéramos optimistas".

Historia viva

Intuición y perseverancia, como un libro de texto, se mueve entre nombres y fechas; entre acontecimientos, planes y documentos transformadores y el trabajo concreto y colectivo de aquellos que los impulsaron. Así, si bien los tres primeros apartados solo discuten la figura de Mas Cantí, desde la infancia hasta la creación del Club Comodín; y su encaje en la coyuntura socioeconómica de la segunda mitad de la dictadura, rápidamente gira la mirada hacia figuras que fueron de la mano de la de Mas Cantí. Desde el entonces catedrático de Economía en Zaragoza Fabián Estapé y el posteriormente ministro socialista y uno de los adalides de la transición Ernest Lluch, el volumen tiene la paciencia para detenerse, como una sobremesa, en los detalles de cada uno de los individuos que hicieron contribuciones al desarrollo de la entidad –siempre en masculino, en cuanto que, a imagen de los clubes londinenses, los fundadores decidieron al inicio que ninguna mujer podría acceder de pleno derecho al Cercle d'Economia–.

Si una cosa quiere subrayar el volumen es la acelerada actividad que los patrones catalanes al núcleo de aquel colectivo que hoy es el Cercle d'Economia llevaron a cabo para construir una sociedad civil explícitamente prohibida por el régimen. El rol del Círculo en la fusión de las cámaras de comercio de Barcelona o el liderazgo de Carles Ferrer Salat en la recuperación de Foment del Treball –y más adelante en el impulso de la principal patronal española, la CEOE, que el catalán presidió después de la bicentenaria asociación empresarial catalana– ocupan apartados enteros de un Intuición y perseverancia que, siendo corto, es bastante rico para ser la herramienta formativa a que Mas Cantí aspiraba con su publicación. Con el añadido de operaciones como la participación del mismo dirigente en la junta directiva del FC Barcelona o la cumbre de la gestión que supusieron los Juegos Olímpicos, se confirma la importancia del deporte en una Catalunya ingobernable sin sus símbolos atléticos –tanto como sin su sistema de partidos o sus agentes sociales–.

La normalización de la relación con los sindicatos una vez acabada la dictadura o la larga y fallida operación para la fundación de un gran espacio de centro en Catalunya, que finalmente se vio superada por los movimientos de otro socio del Círculo, Jordi Pujol, ocupan una parte central de una monografía ágil y legible que hace las funciones de cinta transportadora por el pasillo de la fama del Cercle d'Economia. Mirando a izquierda y derecha la lectura de Intuición y perseverancia delinea la Catalunya realmente existente de la última mitad del XX –el pasado de este presente, devolviendo a la reflexión de Mas Cantí– ; un país que, por suerte o por desgracia, fue el de la empresa, los palacios y una muy concreta sociedad civil, tres espacios impensables tal como son sin el Cercle d'Economia.

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